Inicio Argentina AMIA/ATENTADO. ÁSPERO DEBATE SOBRE EL MEMORÁNDUM Y LAS «ALERTAS ROJAS»

AMIA/ATENTADO. ÁSPERO DEBATE SOBRE EL MEMORÁNDUM Y LAS «ALERTAS ROJAS»

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Un áspero debate sobre el Memorándum de Entendimiento con Irán y las «alertas rojas» de Interpol se produjo el martes entre Aníbal Fernández, Luis Fuensalida y Ricardo Gil Lavedra, en el marco de una videoconferencia organizada por Plural JAI, un movimiento político de la comunidad judía.

El primer orador fue el comisario inspector retirado de la Policía Federal Argentina y ex jefe de su Departamento Interpol entre 2003 y 2005, quien explicó que la «circular roja» tiene por objeto la “búsqueda para la detención preventiva con miras a la extradición, siendo un instrumento del Derecho Internacional Público que está contemplado en el texto jurídico argentino en la Ley 24767 de Cooperación Penal Internacional».

A continuación, Fuensalida detalló cómo fue el proceso de la emisión de las Circulares Rojas relacionadas con la causa AMIA en relación con su aspecto internacional, iniciado en 2003 por el ex juez Juan José Galeano.

También relató que en abril de 2004 Irán pidió su levantamiento por deficiencias procesales de la causa, lo que fue rechazado por los entonces juez Rodolfo Canicoba Corral y fiscal Alberto Nisman, y que en septiembre de ese año, finalizada la Asamblea de INTERPOL realizada en Cancún, “en forma unilateral e inconsulta la Secretaría General procede a la suspensión preventiva de las 9 Circulares Rojas».

«Esta decisión dio lugar a que el juez de la causa y el fiscal apelaran la decisión de la Secretaría General, la que respondió que se mantendrían hasta conocerse el fallo del TOF3”.

Luego, el juez y el fiscal elevaron nuevos oficios “solicitando que se levantara la suspensión y volviera la vigencia de las 9 Circulares Rojas”, respondiendo la Secretaría General de INTERPOL “que las mantendría en ese estatus”.

Por su parte, Fernández, que fue jefe de Gabinete de Ministros entre 2009 y 2011 y en 2015, entre otros cargos oficiales, sostuvo que debido a las deficiencias en la causa llevada por Galeano “la suspensión hace que nos ponga en alerta para encontrar alternativas rápidas. Nosotros trabajamos el tema desde el Ministerio de Seguridad que tenía a cargo la relación con INTERPOL”.

Fernández mencionó que una tarde estaba reunido con el entonces presidente de la AMIA, Luis Grynwald, analizando la situación cuando lo llamó el entonces presidente Néstor Kirchner para preguntarle cómo lograr “la restitución de las Alertas Rojas” y le contestó que habían analizado caso por caso y que la única solución era convencer al Board de Interpol, de 18 miembros, para que las restituyera.

“En esa charla acordamos que todos íbamos a colaborar para hablar con cada uno de los miembros para que supieran lo que estaba sucediendo en este caso y lo que hicimos fue repartirnos la tarea.”

La Embajada de los Estados Unidos también colaboró “y en el caso concreto de Luis, fue solicitar la participación en este tema de Tzipi Livni», entonces canciller de Israel, quien «a través de la Internacional Socialista tenía contacto con algunos de los miembros del Board; la reunión terminó 18 a cero a favor de restablecer las Alertas Rojas”.

Luego, en la Asamblea de INTERPOL, en Marrakech, se restablecieron 6 de las 9.

Gil Lavedra manifestó que “según las conclusiones de la Justicia argentina, los autores del atentado provinieron de las más altas autoridades políticas de Irán” y que «es un éxito de la Argentina, un éxito difícil, haber conseguido su restablecimiento”.

El ex jefe de Gabinete afirmó que “no conozco a nadie que haya tenido tanta vocación, tantas ganas, tantas decisiones para conocer la verdad” como Cristina Fernández de Kirchner, mencionando que en dos oportunidades fue invitado a Israel y conversó el tema con el entonces primer ministro, Benjamín Netanyahu.

Sobre el memorándum Fernández manifestó que está dentro de las atribuciones del Presidente de la Nación firmar esos acuerdos, y dijo textualmente: “Yo lo voté en el Senado de la Nación y lo votaría cien veces porque era la posibilidad de encontrar un camino alternativo” a lo que se buscaba, sosteniendo que hasta el presente “los resultados están a la vista: nunca se hizo absolutamente nada, y en ese momento se buscaba una solución”.

Fernández también mencionó que hubo 12 casos de jueces que fueron a otros países a tomar indagatorias, por lo que lo establecido en el memorándum no implicaba que la Justicia argentina perdiera soberanía, como algunos afirmaron. También sostuvo que “el memorándum nunca tuvo vida” porque Irán no lo aprobó y tampoco se lo llevó a las Naciones Unidas “para que ambas partes lo reconocieran”.

Agregando que sobre el memorándum “se hizo una causa política y han querido lesionar la persona de la ex Presidenta con lo cual se va a morir la causa a cortísimo plazo”, y que no bajaba las Alertas Rojas porque eso solo lo podía solicitar el juez Canicoba Corral.

Fuensalida diferenció lo que significa una suspensión preventiva de las Circulares Rojas, que en el caso de la AMIA estuvo vigente desde septiembre del 2004 y noviembre de 2007, y “bajarlas”, es decir dejarlas sin efecto, lo que solo puede hacerlo el juez de la causa.

Gil Lavedra manifestó que “Argentina sufrió el peor ataque terrorista en los casos de la Embajada y la AMIA y esto es transversal porque nos afecta a todos los argentinos, cualquiera sea la posición política, es muy delicado”.

También reconoció que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner “hubo una actitud muy enfática respecto a este tema reconociendo en la Comisión Interamericana (de derechos Humanos) la responsabilidad en el caso de la mala investigación de Galeano” y que hubo una postura de reclamo muy firme en la Naciones Unidas.

Pero el memorándum “es inexplicable política y jurídicamente porque Argentina cambió su posición, de la presión internacional para presionar a Irán, ratificando, manteniendo, defendiendo la Justicia argentina, por una negociación bilateral asimétrica, porque no solo no obtuvo, no podía obtener nada, y aparte de modo unilateral, y se decidió un tema que requería un apoyo muy genuino, en el que todo el mundo habría dado su apoyo si hubiera sido una solución, se lo hizo de repente y no podía tener éxito”, explicando que la legislación iraní “no permite la extradición de los iraníes, y que solo pueden ser juzgados por Irán”, por una ley aprobada en la época del sha.

Fernández no estuvo de acuerdo con lo afirmado por Gil Lavedra, pues lo que había que hacer era lograr “tomar indagatoria, el juez argentino y el fiscal argentino, si fuera necesario en Teherán u en otro país, no hay colisión entre una cosa y la otra, y de hecho se sostuvo la discusión multilateral porque se llevó al seno de las Naciones Unidas para seguir exigiendo sobre ese punto”.

“La designación de Vahidi lo que garantiza en este caso es que otra vez sigue siendo alguien que forma parte de la discusión; ninguno de nosotros va a estar preocupado prestando atención que los jueces argentinos, el juez que le toca seguir adelante con esta causa, subrogando o designado en reemplazo de Canicoba Corral, va a seguir estando dentro de las mismas condiciones de imputado y llamado a prestar indagatoria, no hay nada que cambie eso”, agregando: “Si el convenio prosperaba debía de ser con leyes argentinas”.

A Gil Lavedra le pidieron que opine sobre el “juicio en ausencia” y manifestó: “De acuerdo a nuestro sistema constitucional imponer una pena a un individuo sin defensa es imposible si no se garantiza la posibilidad de contradecir la imputación y de producir prueba de descargo. Los proyectos que circulan posibilitan que pueda haber un juicio en ausencia pero si el individuo es habido, se le permite que se defienda y se lo juzga de vuelta, con lo cual podría ser una condena simbólica, pero en nuestro sistema constitucional no es posible condenar a alguien sin considerar esta instancia”.

Fuensalida consideró que “tenemos que unirnos para que se pueda llevar justicia sobre la causa AMIA porque una cosa es lo que deseamos y otra cosa es la realidad”, para luego sostener que “de acuerdo a la situación política en Irán y en Argentina será muy difícil llegar a un acuerdo, salvo por la presión del consenso internacional” y que hay que “tirar para adelante para que haya verdad y justicia”.

Gil Lavedra expresó: “Muchas veces la búsqueda de justicia es un instrumento que tiene un valor que nos trasciende. Creo que debemos todos mantener esa bandera, muy firme, del reclamo de que la causa siga, que tenga todos los medios, que las investigaciones sean más eficientes” y que Argentina debe proseguir el reclamo en todas las instancias, pues “en algún momento se van a acallar las secuelas del memorándum y ese puede ser el momento para que podamos volver a estar todos juntos, pero sin lugar a dudas es uno de los puntos básicos entre los que hay que buscar consenso dentro de la sociedad argentina”.

Fernández dijo: “Sigo deseando que en algún momento se pueda determinar quiénes fueron los responsables de semejante atentado contra los argentinos; el dolor es permanente y no se puede bajar los brazos jamás; entonces cualquier cosa que se pueda hacer, o sumar, o hablar y utilizar para multiplicar lo que todos pensamos y creemos que se puede hacer respecto de semejante acto de terrorismo nos va a encontrar a todos trabajando para que pueda suceder de esa manera”.

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