Inicio ISRAEL “Le exigieron que se convirtiera al Islam”: la madre de Rom Braslavski relata las torturas sufridas por su hijo durante dos años de cautiverio

“Le exigieron que se convirtiera al Islam”: la madre de Rom Braslavski relata las torturas sufridas por su hijo durante dos años de cautiverio

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Rom Braslavski, uno de los rehenes liberados esta semana tras pasar dos años cautivo en Gaza bajo la Yihad Islámica Palestina, fue torturado, mantenido encadenado y presionado repetidamente para convertirse al islam a cambio de comida, contó su madre, Tami Braslavski, en una entrevista con Ynet.

Entre lágrimas, relató los horrores vividos por su hijo y cómo él mismo le confesó haber visto los cuerpos de otros rehenes antes de su liberación. “Hamás sabe dónde están. Tráiganlos a casa, y entonces podré decir que estoy en casa”, le dijo Rom a su madre.

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Según el testimonio, Rom fue sometido a abusos físicos y psicológicos que se intensificaron en los últimos meses. “Intentaron que se convirtiera al islam prometiéndole comida, pero él se mantuvo firme en su identidad judía”, explicó. “El momento en que regresó, se colocó los tefilín.”

Durante las primeras semanas de su cautiverio, fue recluido en una habitación de un metro por un metro, atado de manos y pies, sin poder moverse. Sus captores lo dejaban encerrado, dándole solo medio trozo de pan seco y un poco de arroz cada noche. Sin acceso a un baño, debía utilizar una botella que retiraban una vez al día. En las paredes, marcaba los días que pasaban hasta decidir que debía hacer algo para sobrevivir.

En un episodio desesperado, logró liberarse momentáneamente de sus cadenas para intentar cocinar pasta. Como la hornalla no funcionaba, encendió fuego con la ropa y un libro de uno de los terroristas, tratando de hervir agua en una olla dentro de un pequeño baño. El humo comenzó a llenar el lugar y los vecinos, alarmados, golpearon las ventanas y gritaron. “Pensó: ‘Si me encuentran, estoy muerto’”, relató su madre. Rom se escondió bajo la cama mientras la multitud irrumpía. “Sintió sus pasos sobre el colchón”, dijo. Finalmente, el captor regresó y, sorprendentemente, no lo castigó.

En los días previos a su liberación, los captores lo alimentaron a la fuerza, y Rom aún sufre las secuelas físicas de esos abusos. Desde su regreso, ha rechazado regalos o atención mediática. “Me dice: ‘No necesito nada. No quiero teléfono, ni televisión, ni computadora. Solo cielo, sol y aire’”, contó su madre.

Los captores también lo manipularon con información falsa, asegurándole que Irán había bombardeado Israel, que el país estaba destruido y que miles de soldados habían muerto. Le mostraron imágenes de la plaza de los rehenes en Tel Aviv, diciéndole que su foto no estaba allí. “Le decían que nadie hablaba de él, que estábamos rotos y sin fuerzas para protestar”, recordó Tami.

La familia, explicó, eligió no participar en manifestaciones sino difundir su historia en el extranjero. “Conté la historia de Rom en todos los lugares posibles”, dijo.

Al finalizar la entrevista, Tami Braslavski pidió mantener la presión para traer de vuelta a los rehenes y a los soldados caídos que siguen en Gaza. “Esto no terminó. Todavía hay 19 rehenes y soldados que deben regresar. Hay familias cuyos corazones siguen latiendo, esperando a sus seres queridos, incluso si el corazón de ellos ya dejó de hacerlo.”

La madre agradeció al gobierno israelí, a las Fuerzas de Defensa de Israel y a Estados Unidos por su apoyo. “Gracias a Bibi Netanyahu, gracias a Trump, gracias a todos los que hicieron esto posible. Trump estaba decidido a terminar la guerra. Movilizó a todos, y todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, como en un sueño.”

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