El hombre elegido por Alí Khamenei como su sucesor era considerado el coordinador del esfuerzo bélico de Teherán. Israel espera que su asesinato impulse a los manifestantes a salir a las calles durante una antigua festividad persa.
Itongadol/Agencia AJN.- Itongadol/Agencia AJN.- (Por Lazar Berman – The Times of Israel) Irán confirmó el martes que Israel asesinó durante la noche a Ali Larijani, uno de los funcionarios más importantes del país que había sobrevivido hasta ahora a los ataques de Estados Unidos e Israel.
Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, era la figura clave del régimen tras el asesinato del líder supremo Alí Khamenei por parte de Israel el 28 de febrero. Había sido designado personalmente por Khamenei como su adjunto, y muchos lo consideraban el líder de facto de la República Islámica tras su muerte.
Khamenei “veía a Larijani como el hombre que heredaría la Revolución Islámica y la continuaría”, afirmó Jonathan Schanzer, vicepresidente senior de la Foundation for the Defense of Democracies (Fundación para la Defensa de las Democracias). “Y eso, evidentemente, se vio gravemente alterado”, agregó.
Miembro del establishment y procedente de una de las principales familias clericales del país, Larijani había sido encargado de liderar los asuntos más urgentes de Irán. Supervisó los esfuerzos para alcanzar un acuerdo nuclear con Estados Unidos y se cree ampliamente que dirigió personalmente la represión mortal de las protestas antigubernamentales en enero.
“Larijani fue uno de los primeros líderes iraníes en pedir violencia en respuesta a las demandas legítimas del pueblo iraní”, advirtió el Departamento del Tesoro de Estados Unidos al anunciar sanciones en su contra.
Exmiembro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní (IRGC, por sus siglas en inglés), Larijani se desempeñó como jefe negociador nuclear entre 2005 y 2007, defendiendo lo que Teherán considera su derecho a enriquecer uranio. En una ocasión describió los incentivos europeos para abandonar la producción de combustible nuclear como “cambiar una perla por una barra de chocolate”.
En 2005, encabezó por primera vez el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, lo acusó el martes de haber sido el cerebro detrás del secuestro y asesinato de soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en 2006 que desencadenó la Segunda Guerra del Líbano. “Esa mañana tomó un vuelo desde el Líbano. Estaba allí como jefe del consejo de seguridad nacional de Irán: fue a planificar esta operación con [Hassan] Nasrallah y a darle el visto bueno”, remarcó Herzog.

Larijani fue presidente del Parlamento entre 2008 y 2020, periodo en el que Irán negoció y firmó un acuerdo nuclear con Estados Unidos y otras cinco potencias en 2015.
También se postuló sin éxito a la presidencia en 2005. Más tarde intentó competir en las elecciones de 2021 y 2024, pero fue vetado en ambas ocasiones por el Consejo de Guardianes, que citó cuestiones como su estilo de vida y vínculos familiares en el extranjero.
Larijani fue nombrado nuevamente secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional el pasado agosto, tras la guerra aérea de 12 días entre Irán e Israel en la que participó Estados Unidos.
Khamenei, a quien Larijani siempre mostró lealtad, lo envió el mes pasado a Omán para preparar negociaciones nucleares indirectas con Estados Unidos. También realizó varios viajes recientes a Moscú para tratar temas de seguridad.
“Su estatus e influencia iban mucho más allá de cualquier cargo formal que tuviera”, aseguró Meir Ben-Shabbat, exasesor de seguridad nacional del primer ministro Benjamín Netanyahu y actual jefe del Instituto Misgav.
Desde la muerte de Khamenei, añadió Ben-Shabbat, Larijani “gestionaba la lucha contra Israel y actuaba como principal coordinador de los organismos de seguridad iraníes”.
Crisis sin precedentes
La cuestión clave ahora es qué efecto práctico tendrá el asesinato de Larijani en la capacidad de la República Islámica para mantener una respuesta militar coherente frente a los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel, e incluso en su propia supervivencia.
Antes de su muerte, decenas de altos funcionarios iraníes ya habían sido asesinados en 18 días de bombardeos, incluido el jefe de la fuerza Basij del IRGC, Gholamreza Soleimani, muerto en otro ataque la noche del lunes.

Estos ataques, según Ben-Shabbat, “continúan el proceso de cortar y desmantelar la cadena de mando ideológica, política y operativa del régimen iraní, colocándolo en una crisis sin precedentes”.
En este momento, no está claro quién está al mando. El hijo de Khamenei, Mojtaba, fue designado como tercer líder supremo de Irán, pero se cree que resultó herido en el ataque aéreo que mató a su padre y no se lo vio desde entonces.
Eso no implica automáticamente el fin del régimen. Los aliados de Irán, Hamás y Hezbollah, también sufrieron ataques selectivos contra sus líderes y, aun así, siguen operativos. Pero ellos no enfrentan una población enfurecida que busca derrocar al régimen.
La muerte de Larijani, señaló Michael Makovsky, presidente del Jewish Institute for National Security of América (Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos), “debe animar al pueblo iraní y alentarlo en algún momento a levantarse nuevamente contra el régimen”.
Netanyahu, por su parte, busca aprovechar el impacto de inmediato. En un mensaje en inglés dirigido al pueblo iraní el martes por la noche, los instó a “celebrar el Festival del Fuego”.
La festividad de Chaharshanbe Suri, celebrada el martes por la noche y considerada pagana por la República Islámica aunque de origen zoroastriano, suele incluir protestas contra el régimen. “Celebren y feliz Nowruz”, dijo Netanyahu, asegurando al pueblo iraní que “los estamos observando desde arriba”.
“La eliminación de los principales líderes sin duda tendrá un impacto en la forma en que el pueblo iraní percibe lo que viene después”, aseveró Schanzer.
Nadie sabe con exactitud qué traerá la siguiente fase de la guerra ni si la muerte de Larijani será suficiente para que los manifestantes vuelvan a las calles.
Incluso si no lo es, la capacidad de Israel para localizar a una figura clave del régimen iraní 18 días después del inicio de la guerra demuestra hasta qué punto su inteligencia penetró en los niveles más sensibles de la República Islámica. Todo indica que podrían venir más sorpresas del Estado judío.

