Inicio NOTICIAS Palabras de despedida a Guiora Esrubilsky, Z”L – pronunciadas en su tumba (Érev Janucá)

Palabras de despedida a Guiora Esrubilsky, Z”L – pronunciadas en su tumba (Érev Janucá)

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 Rab. Carlos Tapiero

 

Querido Guiora:

Qué insoportablemente duro es para nosotros tener que despedirte, querido amigo.

Acuden a nuestras almas las palabras de David, al enterarse del muy temprano deceso del Rey Shaúl y del Príncipe Yonatán: איך נפלו גיבורים, “Eij naflú guiborim”– cómo cayeron los valientes, los líderes, los conductores, los visionarios.

Vos, Guiora, sos un gigante. No hay área de tu vida en la que no hayas descollado; a la que no te hayas entregado con la pasión, la valentía y la sabiduría que te caracterizan; en la que no hayas triunfado de la manera más cabal.

Todos aquí te conocemos, Guiora, y venimos a honrarte desde el más profundo amor y la amistad que sembraste en nosotros. Sos un gran ser humano; un auténtico mentsch, siempre sensible al sentir y al hacer de los demás – siempre con un gesto atento, con un regalo, con un acto de generosidad -. Aún cuando tu vida está marcada por un permanente crecimiento y sobresalientes logros en el marco de lo familiar, lo profesional y lo dirigencial, nunca, NUNCA, perdiste esa conmovedora humildad que transparenta la dulzura de tu alma; la absoluta bondad que habita en tu corazón. Esa infinita humildad nos enternece siempre de vos, querido Guiora, y evidencia la grandeza de tu ser. 

 

¿Cómo enumerar, sin ser injustos contigo, los innumerables logros de tu vida? Intentaré compartir con todos los que estamos aquí los títulos mayores:

         Tu amor, devoción, entrega, preocupación y tus permanentes acciones de bien por tu familia: tu relación con Marta, la compañera de todos tus rumbos; tu amor; tus ojos cuando estuvieron sanitos y cuando se enfermaron; tu socia en eso de armar una familia; tu pilar, a quien sostenés y te sostiene. Tus hijos, Yair y Michael, a los que ante todo cuidaste amorosamente, de los que te enorgullecés tan enternecedoramente, que te regalaron tantos najes, y esos nietos que traen sólo sonrisas y esas nueras – Tatiana y Rebeca – que multiplican el ejemplo de hogar que estableciste con Marta. De todos tus logros, Guiora, quienes te conocemos sabemos que tu pareja y tu familia son y serán siempre el más importante; el sólido basamento desde construiste tu gran obra; tu monumental legado.

         Tu actividad profesional: eres un completo self-made man. Nadie te regaló nada. Tu extraordinario crecimiento fue producto de tu enorme talento, que proporcionó prosperidad y seguridad a todos los tuyos. Otros – tantos – perdieron su humildad con mucho menos que lo que vos lograste; vos seguiste fiel a tu prístina alma, a tu pureza. NUNCA te vanagloriaste de tus logros. Siempre humilde, como Moshé Rabeinu, nuestro ejemplo máximo – el más grande de los hombres.

         Tu liderazgo mundial judeo-sionista: llegaste a todos lados, Guiora. Ese jovencito judío tan alejado de su judaísmo que empezó su actividad deportiva en BAMI arribó – como un sueño de joven, pero un sueño de servicio a los demás… ese jovencito llegó a ser Presidente de nuestro Movimiento Macabeo Mundial. ¡Cuánta visión, cuanta entrega, cuanto compromiso! Vos creés en la familia macabea, y la alimentás con todo lo que tenés – ¡hasta con tu propia salud!; conducís, guiás, aconsejás, peleás como un león por lo justo, mediás conflictos, fijás objetivos, determinás estrategias… Nos regalaste 50 años de tu vida donde ocupaste todos los cargos significativos en nuestro Movimiento Macabeo – que está hoy tan, tan huérfano de vos, con tu partida… Te diste tiempo para el Congreso Judío Mundial, que te nombró su Vice-Presidente Mundial; para Universidades como Shaaréi Tzédek en Israel, que quisieron darte un Doctorado Honoris Causa personal, y a los que solicitaste que ese honor fuera concedido a Macabi Mundial – tan profunda es tu humildad -.  El mundo judío todo te llora, Guiora. Nos dejás sin ese padre que se ocupa de todo y de todos; que fija horizontes; que garantiza un futuro judeo-sionista mejor. Estamos ahora nosotros, tus 450.000 hijos macabeos en el mundo, huérfanos: huérfanos con tu partida. Atónitos, paralizados… partidos con tu tan temprano adiós.

         Finalmente, Guiora, otra área en la que también descollaste: tu ser amigo. Si pregunto a cualquiera de nosotros, tus amigos, aquí, cuál es el concepto que más valorás en el marco de la amistad, todos repetiremos esa palabra de la que hiciste tu lema, tu Norte: lealtad. Lealtad a tu familia; lealtad a tu pueblo – al que has servido como pocos elegidos -; lealtad a los principios rectores de bien individuales y nacionales; y lealtad a nosotros, tus amigos; a los que aconsejás, acompañás, guiás, iluminás… pero, por sobre todo, a quienes les das tu don de ser, tu calor, tu ternura, tu generosa bondad.

 

Nos dejás aquí, Guiora, a todos los presentes, y a los miles y cientos de miles de los miembros de nuestro pueblo, destrozados, desconcertados, infinitamente tristes.

 

איך נפלו גיבורים, “Eij naflú guiborim”

 

Hombres como vos son únicos en una generación. Nosotros tuvimos el privilegio de tenerte cerca nuestro. Te amamos, querido amigo: ya te extrañamos. El Kadosh Baruj Hu goza ahora de tu luz, que precede a las de Janucá.

 

Gracias por las décadas de amistad.

Gracias por tu generosidad.

Gracias por tu valentía a toda prueba.

Gracias por tu ejemplo.

Gracias por tu legado.

Gracias, querido hermano. Gracias.

 

Tihié nishmatjá tzrurá bitzror hajaím.

Amén.

 

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