Itongadol/AJN.- Luego del 20º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y la Santa Sede, que se celebró el jueves en la Catedral Metropolitana, El Nuncio Apostólico de la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig, expresó a la Agencia Judía de Noticias que el vínculo entre el Vaticano y Estado Judío “es el signo de una amistad muy larga”, y calificó la visita del primer ministro de Israel al Papa Francisco como “un gesto de que las relaciones están desarrollándose”.
Itongadol/AJN.- El Nuncio Apostólico de la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig, luego del 20º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y la Santa Sede, que se celebró el jueves en la Catedral Metropolitana, expresó a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que el vínculo entre el Vaticano y Estado Judío “es el signo de una amistad muy larga, que encuentra sus raíces en la cultura, la religión, la fe del pueblo de Israel, del cual el cristianismo es una continuación”.
Consultado sobre el rol del Papa Francisco en las relaciones actuales, Tscherrig señaló: “Sabemos muy bien la amistad que tiene el Santo Padre con muchos amigos judíos, conocemos muy bien su posición, su deseo de promover y continuar estas relaciones y, ciertamente, él hará todo para poder continuar esta tradición de diálogo y de amistad”.
Sobre la historia del vínculo entre ambos Estados, el Nuncio Apostólico opinó: “Estamos en un viaje a través de muchas dificultades, como sabemos, pero a través del diálogo la amistad tuvo lugar antes del acuerdo que celebramos hoy. No todos los problemas fueron resueltos, pero el diálogo está continuando, la amistad está creciendo”.
Además, respecto al reciente encuentro del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con Francisco, destacó que “la visita oficial al Santo Padre es también una expresión, un gesto de que las relaciones están desarrollándose”.
El evento además contó con la presencia del presidente de la DAIA, Julio Schlosser; la embajadora del Estado de Israel en Argentina, Dorit Shavit; el monseñor Mario Poli; el director para América Latina del Congreso Judío Mundial, Claudio Epelman; el rabino Abraham Skorka; Ofer Moreno del Departamento Político de la Embajada de Israel; la Agregada de Cultura, Difusión y prensa de la Embajada de Israel, Dovrat Zilberstein; el subsecretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj; el representante para América Latina del Centro Wiesenthal, Sergio Widder; el presidente del KKL Argentina, Adolfo Filarent y el protesorero 1º de la DAIA, Alberto Zimerman.
El 30 de diciembre de 1993 diplomáticos de ambas partes firmaron un acuerdo que establecía el inició de las relaciones diplomáticas entre ambos estados, culminando de esa manera un largo proceso que se inició en 1904, cuando el Papa Pío X concedió una audiencia al fundador del movimiento sionista, Theodor Herzl, quien esperaba obtener el apoyo de la Sede del Vaticano al proyecto sionista. Pío X, luego de escuchar a Herzl rechazó la idea y dijo que la Iglesia no podía reconocer al pueblo judío ni sus aspiraciones en Palestina, ya que los judíos “no habían reconocido a Nuestro Señor”. Herzl actuaba movido por criterios políticos, en tanto que la respuesta del Papa se basaba en la teología católica.
Años después, el Vaticano se opuso a la Declaración Balfour, del 2 de noviembre de 1917, por motivos teológicos, pues le era inaceptable que los denominados “Lugares Santos” católicos estuvieran bajo el gobierno judío. Hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones entre el Vaticano y el Movimiento Sionista fueron escasas y esporádicas.

