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Comunidad Judía de Iquitos. Una kehilá aislada que lucha por sobrevivir

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Itongadol.- La comunidad judía de Iquitos está compuesta actualmente por una 15 ó 20 personas y sus inicios datan en el mes de enero de 1908. Según contó a la Agencia Judía de Noticias (AJN), el presidente de la Comunidad de Iquitos, Jorge Abramovitz, la kehilá enfrenta graves amenazas y no precisamente por ataques antisemitas, afortunadamente no los hay, sino por la cada vez menor cantidad de integrantes que conforman la comunidad judía. “Se hicieron tres conversiones y muchas de las personas que se convirtieron hicieron Aliá y se fueron a vivir a Israel. Actualmente quedan entre 15 ó 20 personas, todos adultos”, contó.

“Nuestra Kehilá fue creada en enero de 1908 con los judíos que llegaron a Iquitos. Los mismos no llegaron por la costa, sino por el Río Amazonas, por Brasil. En su mayoría llegaron de Marruecos y se establecieron en Iquitos. No tuvieron comunicación con los judíos de la costa hasta la Segunda Guerra Mundial. Ahí se pusieron en contacto para ayudar a los judíos que huían de la Alemania nazi”, relató. Según contó, en el pasado “desde Iquitos era más fácil ir a Europa que ir a Lima”, viajar a Lima “demoraba tres meses”, e “ir a Europa tomaba 18 días”. “Esto es porque tenían que ir en vía terrestre y era un camino peligroso”, explicó.

El dirigente contó que “los judíos que llegaron lo hicieron atraídos por el auge del caucho”. “La gran mayoría de ellos se dedicaron al comercio”, añadió. Si bien los primeros judíos llegaron en 1880, los mismos se organizaron como comunidad a fines de la primera década del siglo pasado.

La ciudad de Iquitos se encuentra en la selva norte, al oriente del país. La kehilá cuenta con un cementerio judío. “En Perú sólo hay dos cementerios judíos, uno en Lima y el otro en Iquitos”, dijo y agregó: “Sinagoga no tuvimos nunca. A excepción de ahora que contamos con una sinagoga con Sefer Torá”.

“Hubo un tiempo en que la kehilá se quedó dormida porque gran parte de los judíos que llegaron regresaron a sus países de origen o bien se fueron a Lima y hubo allí una gran concentración. Hoy la gran mayoría de la comunidad son descendientes de los judíos que llegaron en antaño. Luego ésta se reactivó y se fortaleció con los descendientes y se hicieron tres conversiones. Muchos de las personas que hicieron conversiones fueron a Israel y viven actualmente en Ramla, Beer Sheva, Jerusalén. Ahora mucha gente se está yendo allá”, contó haciendo mención en donde radica la principal amenaza a esta pequeña kehilá: La amenaza demográfica.

Abramovitz contó que hay una película “sobre nuestra comunidad: El fuego Eterno”. La misma habla de “la gente que hizo Aliá y los pioneros de la kehilá”.

“Por las conversiones que posteriormente derivaron en Aliot, hoy quedan muy pocos judíos en la Kehilá. Actualmente tenemos que hablar de unas 15 ó 20 personas, todos adultos”, presentó el panorama.

No obstante, la tradición sigue viva y actualmente “celebramos Rosh HaShaná, Iom Kippur, Pésaj y Janucá”. “Inicialmente los judíos que llegaron acá sólo se reunían por Iom Kippur”, contó.

Abramovitz contó que cuando Perú estuvo azotado por el terrorismo- Sendero Luminoso- “en Iquitos fue una de las ciudades donde menos se sintió el flagelo”.

Además, el dirigente aseguró que en esa ciudad “no hubo antisemitismo”. Contrariamente, “los judíos que llegaron acá llegaron a ser alcaldes como el caso de Víctor Israel”. “Muchos judíos ocuparon cargos importantes en la ciudad y existe un aeropuerto que lleva el nombre de Moises Benzaquen Rengifo en la ciudad de Yurimaguas”, contó.

Respecto al lazo entre los integrantes de la comunidad e Israel, el dirigente contó que las nuevas tecnologías de comunicación juegan un papel crucial para la conexión con el país judío. “Seguimos en las noticias lo que pasa en Israel. Incluso mantenemos comunicación con las personas que hicieron Aliá y están trabajando o están en el ejército”.

Respecto a la preocupante penetración iraní en el continente, Abramovitz expresó: “Acá en Iquitos no se siente la penetración iraní. Es una zona muy tranquila”.

Por último, el dirigente contó que “la comunidad funciona” en su casa “desde hace diez años”. “Nos encargamos del cementerio judío y todas las cuestiones de la vida judía”, comentó y agregó que debido a la difícil situación vivida “cualquier ayuda será bienvenida”.

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