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Crónica de un viaje a Cracovia

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Como hace 12 años preparé mi valija de ropa y mi equipaje de mano con libros, materiales y CD e inicié el viaje que me trasladó este año nuevamente a enseñar idish en Europa. Argentina todavía sigue siendo referente del idish y la Fundación IWO apreciada y reconocida en el mundo, cosa que no sucede en nuestro medio, donde no recibe apoyo de la instancia que debería apoyar la cultura judía, de la cual la cultura idish es parte indisoluble e indiscutible.
Mi primer punto fue Cracovia, donde participé por segunda vez en mi vida del Festival Klezmer que se realiza en el emblemático barrio judío de Kroke, Kazimierz, la ciudad y el barrio de Mordje Gebirtig, quien vivía en Berek Yoselevich 5, donde una placa lo recuerda.
El festival se realizó por 21ª vez y esta edición tomó la denominación de Festival de la Cultura Judía incorporando otros aspectos de la creatividad judía. Este año en especial tuvo un lugar importante la litúrgica con la participación de jazanim de fama internacional: Israel Rand (Israel) y Alberto Mizrahi y Bentsion Millar (EE.UU.) quienes habían participado en el famoso concierto litúrgico de la Sinagoga Portuguesa de Ámsterdam (YouTube mediante pueden acceder a muestras del mismo). Los conciertos de un nivel único se desarrollaron en 5 de las 7 sinagogas de Kazimierz y en la famosísima plaza Szeroka al aire libre. Talleres de idish (a cargo de una ex alumna mía polaca, Julia Makosz, quien ahora enseña en la Universidad de Cracovia), hebreo (a cargo de un maestro polaco) contaron con la asistencia de numerosos participantes, polacos no judíos en su inmensa mayoría y debieran ver el respeto y el interés. Realmente emocionante. Como lo fue también un taller de enseñanza de la Torá (en polaco con traducción al inglés) al que asistí. Recorridos por la historia judía guiados en polaco e inglés por jóvenes docentes producida en las calles de un barrio que revive la vida judía una vez al año con visitantes de toda Polonia y visitantes de todo el mundo judíos y no judíos en su inmensa mayoría.
La música klezmer tuvo su lugar con Mijl Alpert uno de los artífices del renacimiento klezmer en los Estados Unidos, Lorin Sklamberg, quien nos visitara en Buenos Aires con los Klezmatics y la revelación fue Daniel Kahn un joven norteamericano, estudioso del idish, quien fue alumno mío en Nueva York, residente ahora en Berlín, quien con su conjunto El pájaro pintado, desarrolló un programa con modernas canciones en idish de un nivel único y canciones clásicas coreadas y tarareadas por los más de mil asistentes al concierto. El conjunto Tsuker zis (EE.UU.) que cerró el festival fue también una gratísima sorpresa para mí. El taller de Bentsion Millar (a mi izquierda en la foto, y del otro lado, Raymond Goldstein, de Israel, director musical del concierto de jazanim) de música jasídica fue único, pues el mismo es un jasid de Bobov, como su padre y su abuelo. Toda una familia de músicos, compositores y jazanim.
La película “Romeo y Julieta en yiddish” de la joven directora Eve Annenberg (EE.UU., 2010) me decepcionó. Una película de poca calidad acerca de un intento de un grupo de jóvenes cineastas de filmar la obra de Shakespeare en idish. No porque casi el 80 por ciento de la película sea hablada en idish deba ser recomendada efusivamente, pero al que le interese acercarse al interés de jóvenes artistas por el idish debería esforzarse en apreciar esta estética.
Di Naye Kapelie, investigadores que interpretan música judía en instrumentos originales y cuyas canciones fueron recogidas en los shtetelej judíos de Ucrania y Transilvania, donde aún viven antiguos pobladores judíos, desarrolló un programa para entendidos y amantes del pasado, y Leopold Kozlovsky recibió un merecidísimo homenaje en su presentación.
La música yemenita, la contemporánea israelí y los infaltables rikudim tuvieron su lugar y fueron acompañados por una participación asombrosa por parte del público local, que asistió como a un museo… (es tan solo una apreciación mía, pero me veo en la obligación de manifestarla).
Michael Wex, de Toronto, autor de un libro interesantísimo, Born to kvetch, que es un paseo acerca de los dichos y las palabras en idish conocidos en la cultura norteamericana, participó de un ciclo acerca del idish, en ingles y mi participación fue la única en idish (50 personas).
En los discursos de apertura del festival (en polaco e inglés), el único que expresó un breve saludo en idish fue el embajador de Israel en Polonia.
Terminado el festival me dirigí a Varsovia donde comencé a enseñar el lunes.
Pero esto lo dejamos para la próxima.

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