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TRONOS IMAGINARIOS

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Tronos imaginarios:

Muchas veces nos angustiamos por no ocupar «tronos imaginarios». Lugares que desde un registro no otorgan nada, pero desde otro (mas inconsciente) brindan algún tipo de reconocimiento que, muchas veces, es muy fuerte para el sujeto.
Los seres humanos tendemos a tapar las fallas y las imperfecciones, a no soportar la incertidumbre, lo incierto. Para esto utilizamos diferentes tipos de estrategias, dentro de las cuales el entregarse a un otro omnipotente que nos reconoce es algo bastante habitual en nuestra sociocultura. Esto puede ser en las estructuras psíquicas más sanas solo en algunas oportunidades o, en el mejor de los casos nunca, pero en aquellas mas alteradas es una estrategia de vida.
Las instituciones, las religiones o el estado, en algunos casos se posicionan como ese otro omnipotente que nos puede reconocer o no. Para esto nos pide sacrificios, una demanda que nunca finaliza. El reconocimiento será otorgado solo si se responde a la misma cada vez con mas oblación. Cuando el sujeto ya no pueda será descartado. Este vinculo no es sano, no permite la libertad del sujeto. Aquel que no brinda lo requerido será expulsado, «no saldrá en la foto», no obtendrá el reconocimiento.
En otros casos los vínculos son más libres, en la institución se permite la critica, el reconocimiento de las fallas. No se pide que los miembros la deban completar a través de sacrificios. Se permite la libre elección, y en el mejor de los casos se reconoce al otro por mas que no este de acuerdo.
En este ultimo ejemplo, mas allá de lo que pida la institución tambien es importante como se posiciona el sujeto frente al «otro», y esto va a tener que ver con su estructura psíquica. El limite frente a la demanda dejando a este «otro» ( institución) insatisfecho, requiere que el sujeto acepte, y tenga elaboradas, algunas premisas.

El tema de la Fraternidad:

Lo anteriormente expuesto no se debe confundir con falta de solidaridad hacia la institución o sus miembros hermanos, pues tambien es una actitud patológica el valerse de los beneficios que otorga cualquier entidad sin participar en la misma en forma equitativa, o queriendo como es muy frecuente en nuestro país sabotear la institución, romper con todo lo establecido y con su historia, en nombre de otra ley que responde a otro trono imaginario, a otro poder, muchas veces mas inmaduro y perverso que el anterior.
Las instituciones deben ser democráticas, dinámicas, libres, equitativas y solidarias. Las nuevas corrientes deben fortalecer lo bueno de la historia, y modificar si es necesario, o continuar e incrementar en caso contrario, lo ya realizado.
Se debe respetar la ley establecida, siempre y cuando esa ley haya facilitado el crecimiento de sus miembros, en forma individual y en conjunto. Sabotear este tipo de ley tambien es una actitud tan patológica, como entregarse ciegamente, sin critica, a la misma. Pero esto muchas veces, dependiendo de la estructura psíquica de cada sujeto, es imposible de entender.

Bibliografía recomendada:
Dialéctica del amo y el esclavo en Fenomenológica Del Espíritu- Heguel,

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