El Gobierno israelí espera que el Consejo de Seguridad de la ONU tenga en cuenta los crímenes del movimiento islámico Hamás antes de decidir si Israel merece realmente una condena por la ofensiva de estos últimos días en la franja de Gaza.
‘Israel espera que el Consejo de Seguridad vea el secuestro de soldados y colonos por las organizaciones terroristas palestinas, los incesantes ataques contra nuestros soldados en la frontera común y todos los misiles disparados estos meses contra la ciudad de Sderot’, dijo a EFE Yariv Ovadia, portavoz del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores.
El Consejo de Seguridad comenzó hoy una sesión especial para estudiar la situación en la franja de Gaza, pero en su primera reunión no alcanzó un acuerdo para condenar las acciones de Israel.
Ovadia comentó al respecto que su Ministerio no emitirá ninguna reacción oficial hasta que no se cierre el debate en Nueva York, pero afirmó que la ONU tiene la obligación de reconocer el derecho de Israel a la autodefensa.
En la reunión participó la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos de la ONU, Angela Kane, quien dijo que la crisis en Gaza es ‘grave’ y advirtió de que podría derivar a otro conflicto ‘a gran escala’ entre israelíes y palestinos, con serias repercusiones para los palestinos y la región en su conjunto.
Tras anotar que nada puede justificar la toma de rehenes y el lanzamiento indiscriminado de cohetes por parte de los milicianos palestinos, pidió a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) detener estos actos y exigió la puesta en libertad del soldado israelí Gilad Shalit, que se encuentra desde el pasado domingo en manos de activistas palestinos.
Kane exigió también al Gobierno de Israel dejar de destruir infraestructuras palestinas y permitir la distribución de ayuda humanitaria.
‘Todas las partes involucradas deben dar marcha atrás y conceder al diálogo una oportunidad para evitar una confrontación total que lleve a los israelíes y palestinos a un conflicto más profundo y mortífero’, afirmó.

