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Entrevista a especialista en rehabilitación de la Universidad de Tel Aviv: “Entender el movimiento es entender al cerebro”

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 Itongadol.- El investigador y profesor Darío Liebermann dialogó con ItonGadol luego de presentarse en la Conferencia Académica sobre Rehabilitación realizada el 21 de noviembre por los Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina junto con ALPI (Asociación de Lucha contra la Parálisis infantil). “El movimiento es una expresión del cerebro humano. Si entiendo cómo funciona el cerebro cuando se produce un movimiento en la persona sana, puedo entender mejor cómo se forma una patología”, explicó.

El Dr. Liebermann es profesor en el Departamento de Terapia Física (Fisioterapia / Kinesiología) y del Laboratorio de Ciencia del Movimiento, de la Escuela de Profesiones de la Salud de la Facultad de Medicina Sackler, Universidad de Tel Aviv.

En la entrevista con ItonGadol destacó que lo que más aprecia de su trabajo es “tener la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas”. “Hay una diferencia muy grande entre pasarse la vida en la cama y pasarse la vida en la cama y después levantarse un ratito para ir al baño. Ese es un gran logro para una persona que perdió todo. Para el que lo ve de afuera puede sonar ridículo, pero para esa persona es un mundo. Hay gente totalmente paralizada, sin saber el nivel de conciencia que tiene. Pero se ha logrado comunicarse con esa gente a través del electroencefalograma, para que pueda decir ‘sí’ o ‘no’. Entonces, esa persona no se muere, porque sabe que tiene una ventana de comunicación con el mundo”, expresó.

Además, afirmó que “siempre hay que enriquecer el vocabulario motriz para poder desarrollar una red neural más amplia. Así, cuando se llega a la vejez, se tienen más recursos cuando surge algún inconveniente. El hombre que es pasivo tiene menos chances de recuperarse en un futuro”.

-¿Cuál es el motivo de su visita a Buenos Aires?
-Primero, vengo a disfrutar de la Argentina y, segundo, a elaborar cooperaciones a nivel profesional en representación de la facultad de Medicina Sackler, de la Universidad de Tel Aviv. Creo que puedo retribuir un poco de lo que Argentina me ha dado. Yo nací acá, me fui a los 17 años, hace 40 años, pero mi base fue acá. Ese lazo perdura.

-¿Cómo es la facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv?
-Medicina es una de las facultades más grandes. Es el centro más grande de investigación de las Ciencias Médicas y de las Ciencias de Base que existen en Israel. Tiene muy buena jerarquía, con unos 10 mil estudiantes. En toda la universidad hay mil profesores y la facultad de Medicina tiene unos 180 profesores fijos de muchos campos de investigación, desde el cáncer a la genética molecular, pasando por problemas hormonales o estudios endocrinológicos. Y entre ellos también, las ciencias de la rehabilitación, que es a lo que yo me dedico.

-¿A qué se dedica el área de su especificidad profesional?
-Trabajo en la escuela de Profesionales de la Salud, dentro de la cual tenemos la fisioterapia como Departamento, que está compuesto por unas 60 personas. Tenemos unos 450 estudiantes y una base científica para la rehabilitación motriz en todo lo que hacemos. Yo me dedico a la investigación de métodos para poder mejorar las terapias, ya sean físicas o de otro tipo. Para ese tipo de cosas, uno tiene que saber tener conocimientos muy amplios. No sólo dedicarse a la parte práctica, sino conocer el cerebro, conocer modelos, conocer un poco de ingeniería. Es un campo de investigación que es integrativo.

-¿Estamos hablando del cerebro todo el tiempo?
-Sí, porque el movimiento es una expresión del cerebro humano. Desde que nosotros nacemos, el cerebro manda comandos a los músculos para que se muevan. O sea que ocupa una gran parte del volumen cerebral. La base de partida es que si entiendo cómo funciona el cerebro cuando uno produce un movimiento en la persona sana, puedo entender mejor cómo se forma una patología y cuál es el movimiento que me da la indicación de que una persona está enfermándose. O sea, si veo el movimiento de una persona que tiembla un poquito, a una frecuencia determinada, puedo llegar a decir que dentro de unos años esta persona posiblemente desarrolle un Parkinson. Otro ejemplo es que la gente mayor, cuando tiene su primera caída espontánea, generalmente ese evento es un marcador que dice que dentro de tres años tiene bastantes chances de morirse. Porque se sabe que va a perder también la parte cognitiva. El hecho de entender el movimiento tiene mucho significado, en general para la vida. Entender el movimiento es entender el cerebro.

-¿Cómo está el mundo en esta especialidad?
-Los adelantos tecnológicos en este momento están haciendo avanzar las técnicas de rehabilitación. En los últimos años, a diferencia de los años ‘80 o ‘90, la computación y el avance muy profundo en las tecnologías ópticas hace que uno pueda medir lo que pasa en el cerebro cuando se está en movimiento. La tomografía o la resonancia, por ejemplo, son algo relativamente nuevo. Eso nos permite ver lo que pasa en el cerebro cuando el individuo está aprendiendo a moverse o lo que pasa cuando intenta moverse y no lo logra. Israel, dentro de ese tema, es un país líder por las tecnologías de avanzada y por la preparación de la gente.

-¿Hay avances en patologías puntuales?
-Uno de los avances que existe es que en la parálisis, después de una lesión en la columna vertebral, uno creía que no se podía curar, que los nervios no se juntaban de nuevo. Pero en los últimos años la investigación nos lleva a entender que con un proceso multidisciplinario, que tiene que ver con lo bioquímico, la robótica, la estimulación y el entrenamiento físico, animales retornan a caminar a pesar de que en el laboratorio se les ha cortado la espina medular. Es increíble, hace 20 años nadie podría pensar en ese logro de locomoción.
Además, tenemos gente en Israel que ha avanzado los conocimientos en el sistema inmunológico. Este sistema es el que ataca las células después de que hay una lesión espinal. Pero si uno lo inhibe y se da un elemento químico para estimular el crecimiento de las células, las células se vuelven a unir. Esto es un logro de Israel, de la profesora Vital Schwartz, candidata a Premio Nobel del Instituto Weitzman. Son avances que hace años no se pensaban.

-¿En los últimos diez años se está mejorando en los tratamientos para gente mayor?
-El individuo que va a tener un cuadro de senilidad o de Alzheimer presenta señales motrices prematuras y uno puede ver si, por ejemplo, el hecho de caerse o dar mal pasos, son un predecesor de lo que va a pasar. Entonces uno puede saber de antemano, a través de las señales motrices, qué tipo de patología el individuo va a desarrollar. Eso es una investigación muy interesante de un profesor de Israel que trabaja en la Universidad de Chicago, que ha recibido un gran premio para hacer una investigación, por la cual unas 2000 personas han donado el cuerpo a la ciencia. Él hace sus mediciones motrices de los 60 años en adelante, todos los años. Y sigue hasta que la gente va muriendo, quienes donaron su cuerpo de antemano. Entonces él puede hacer una correlación con los datos que tiene y con el cuadro clínico de la persona el día que murió. Si el hombre tiene Alzheimer, él va hacia atrás 20 años, mira cuál fue el progreso del cuadro motriz y encuentra un denominador común que dice que todas las personas que tienen Alzheimer unos años antes tienen cierto síntomas, un modo de expresar la enfermedad no conscientemente.

-¿A qué síntomas hay que estar atento en uno mismo?
-Primero, lo que no se usa, se desusa, se atrofia. Uno tiene que seguir estimulando al cuerpo para seguir moviéndose. Más movimiento, menos pasividad, más chances hay de mantenerlo. Hay que enriquecer el vocabulario motriz como para poder desarrollar una red neural más amplia, para que cuando uno llegue a la vejez tenga recursos para poder funcionar, a pesar de que las células mueren. Va a tener una red más amplia de comunicación interna, entonces no se va a deteriorar tan rápido. En los deportistas, uno sabe que tienen más chances de recuperarse a largo plazo, porque tienen un buen vocabulario motriz. El hombre que es pasivo tiene menos chances de recuperarse. No importa si está enfermo o sano, pero cuando llegue a la vejez, va a tener menos recursos. Eso es esencial, al igual que el estímulo cerebral. Quien desafía al cerebro con problemas cognitivos o sensoriales, es una persona más acostumbrada a solucionar problemas. El cerebro no solamente tiene que desarrollar una base amplia para que el músculo trabaje a largo tiempo, sino que tiene que desarrollar su capacidad de solucionar problemas. A veces un problema puede ser para una persona subir las escaleras llevando una bandeja. Ese es un problema motriz, sensorial y que tiene un elemento cognitivo si, por ejemplo, suena el teléfono y tiene que estar mirando. Ese tipo de situaciones, ejercitadas durante un periodo de tiempo largo, es lo que hace que el cerebro, con su plasticidad, siga funcionando y no se deteriore. Cada uno se deteriora a distinta edad, pero sucede siempre en la parte cognitiva, motriz y sensorial. O sea, vemos menos, nos movemos menos y también solucionamos menos problemas cognitivos. Entonces, cuando más ejercitamos el cerebro, más chances tenemos de poder solucionar problemas cuando vienen en la edad más avanzada, cuando hay una enfermedad. El que tiene un ACV tiene más recursos si es deportista anteriormente, que el que nunca ha hecho nada.

-¿Alguna vez dudó de dedicarse a esto o disfruta de su trabajo?
-Yo siempre disfruto de mi trabajo, porque si no, no lo haría. Lo que pasa es que trabajar con gente discapacitada no es fácil, requiere también una conciencia de lo que significa ver un individuo distinto. Pero la base es poder confrontar eso y decir que hay esperanza en el futuro. Eso te da mucha motivación para seguir. El hecho de poder hacerle bien a la persona te da motivación para sobreponerte a lo malo. Es lindo el hecho de tener la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas. Hay una diferencia muy grande entre pasarse la vida en la cama y pasarse la vida en la cama y después levantarse un ratito para ir al baño. Es una diferencia enorme en un individuo. Si yo lo puedo lograr, ahí me quedo contento. Ese es un gran logro para una persona que perdió todo. A veces queda con la mano paralizada, tiene dos meses de trabajo y mueve la mano dos milímetros. Para el que lo ve de afuera le puede sonar ridículo, pero para esa persona eso es un mundo. Hay gente totalmente paralizada, sin saber el nivel de conciencia que tiene. Pero se ha logrado comunicarse con esa gente y que a través del electroencefalograma pueda decir “sí” o “no”. Entonces esa persona no se muere, porque sabe que tiene una ventana de comunicación con el mundo. Hay muchos ejemplos de eso. Stephen Hawking puede vivir desde hace años en su condición porque tiene la comunicación, tiene una capacidad de moverse, no perdió esa independencia mínima que uno necesita para vivir dignamente.

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