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Dayna Stephens regresa a los escenarios

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 Itongadol.- Tras superar sus dificultades personales, el saxofonista americano de jazz, Dayna Stephens, se une a la lista de músicos del Festival de Jazz de Tel Aviv el 7 de diciembre. Encabezará este camino junto al bajista israelí, Tal Gamlieli, y su trío en el escenario de la Cinemateca. Stephens, de 38 años, regresa al ruedo tras enfrentarse a un trasplante de riñón en 2015.

Además del saxofón, Stephens también tocará el EWI, instrumento de viento electrónico. "Es mi nueva amante. Es capaz de tantas cosas que el saxofón ni siquiera puede soñar con hacer. Captura mi imaginación ", ríe entre dientes.

Stephens habló sobre el método de improvisación: "A menudo sucede tocando notas involuntarias. Eso me lleva a algún lugar, siempre tratando de encontrar algo que pueda ser cantado”, y además declaró que no sería quién es “sin lo que algunas personas llaman errores. Yo los llamo no intencionales”.

Stephens comenzó a tocar el saxofón a los 12 años, sin darse cuenta de que tenía una ventaja genética sobre la mayoría de sus compañeros. Su abuelo materno, Elbert Bullock, había sido un músico de jazz muy capaz, sin embargo, decidió dejar su talento a un lado para apoyar a su familia. Unos años más tarde, cuando su nieto empezó a interesarse por la música, Bullock limpió las telarañas de su propio saxofón y le dio al joven algunos de los beneficios de su propia experiencia.

"Nunca tocó fuera de la casa pero me enseñó muchas cosas", recuerda Stephens. "Tenía un sonido encantador y cálido, y fue muy influyente para mí”. Bullock era un visitante frecuente del festival anual de jazz de Monterey, California, que tuvo sus inicios en 1958, incluso Stephens puso asistir en una ocasión.

"El primer álbum que mi padre me compró fue “The Bridge”, lanzamiento de 1962 de Sonny Rollins del saxofón.

Stephens comenzó a tomarse cada vez más en serio el instrumento. Como consecuencia, fue premiado con una beca completa por el prestigioso “Berklee College of Music” en Boston. "Cuando me enteré, comprendí que realmente podría realizar esto por el resto de mi vida”, señala. La mayoría de los niños que lo rodeaban tenían 8 o 9 años, tres menos que el pequeño Stephens. “No sabía cómo leer la música correctamente, es por eso que decidí ir a la universidad y perseguir mi sueño".

Años más tarde, el joven ganó la entrada al instituto prestigioso de Thelonious Monk, donde se pudo beneficiar de los talentos del saxofonista Wayne Shorter y del pianista Herbie Hancock.
Sin embargo, para Stephens no fue fácil. "Hay quienes, entre ellos muchos israelíes, son tan talentosos que inmediatamente empiezan a trabajar con otros músicos. Eso es genial, pero yo no soy una de esas personas”, declaró. "Algunos de nosotros tenemos que trabajar para llegar realmente a ese punto porque no tenemos el talento natural para poder hacerlo fácilmente”.

El saxofonista ha publicado media docena de CDs hasta la fecha y ha escrito composiciones para una variedad de conjuntos, incluyendo algunas piezas orquestales. Según Stephens, su carrera recibió un gran empujón de esta parte del mundo. "Si hubiera seguido mi instinto, probablemente todavía estaría trabajando en mi primer disco. Mi ex esposa me convenció de que estaba listo y me inspiró para hacerlo”.

El resultado de ese apasionante apoyo fue “The Timeless Now”, publicado en 2007. El trabajo musical contó con algunas participaciones como el guitarrista John Scofield y el irreprimible baterista Eric Harland.

Hoy, el saxofonista admite estar más relajado con la creación de su propio material. "Hay menos ansiedad por escribir una canción. No hay presión por impresionar a alguien", resaltó además de admitir que ahora deja que las cosas “sigan su curso natural”.

"Realmente estoy tratando de salir del camino de lo que la canción quiere decir", observa. "Todavía me gusta escribir canciones simples para que la gente que no entienda el jazz en absoluto, pueda disfrutarlo”. Y toma como ejemplos a su hermano de 21 años, fanático de la música pop, y a su abuelo fallecido. “No fue fácil de complacer, pero antes de morir me dijo que le gustó mucho el disco”.

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