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Entrevista al presidente de Hebraica, Diego Dinitz, luego de las elecciones en la institución

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Itongadol.- El presidente de Hebraica, Diego Dinitz, dialogó con Iton Gadol sobre el rol que cumples las sociodeportivas en la comunidad judía argentina. “Me parece que hay que traer ideas superadoras, tiene necesariamente que haber una renovación de dirigentes y tiene que haber un consenso dentro de la diversidad”, destacó.

¿Qué evaluación se puede hacer sobre este tiempo transcurrido?
Los primeros dos años nos abocamos y pusimos las pilas en dos cuestiones: la primera es entender Hebraica, porque uno desde afuera cree tener una realidad de aproximación, pero después, cuando uno está sentado en el sillón, ya tiene una realidad, ya no es una suposición.

¿Se refiere al rol del presidente?
Claro, al rol del presidente, porque la verdad que no hay un curso en ningún lado para ser presidente de una institución donde tenés siete mil socios que son siete mil presidentes. Donde si hacés bien cuatro cosas, te dicen “¿y por qué la quinta no la hiciste?”. No me quejo, pero es parte de esta realidad. Esto, sumado a dos años de un entorno del país muy complicado que es la terminación de la etapa kirchnerista, el nacimiento de Macri, la verdad que duro económico y financieramente. Lo que te pasa en tu trabajo, en tu vida personal, también pasa en Hebraica, porque la inflación la sufrimos todos, porque los convenios colectivos con aumentos de más del 40 por ciento en los salarios, los sufrimos nosotros también. Por ejemplo, si ponen un bono de fin de año, a Hebraica le significa un millón de pesos. O sea, hay realidades y realidades. Sí, el balance general es altamente positivo, porque aprendimos mucho.

¿Qué significó esta elección reciente que llevaron a cabo los miembros de la institución?
Yo voy a destacar, más allá de las obras que se hicieron y la inversión en la parte económica y financiera, algo que tiene que ver con nuestro trabajo voluntario. Mi mayor orgullo es haber formado un grupo de gente joven, interesados en el trabajo voluntario y gente que venía de distintos sectores de la institución. De hecho, cuando nosotros asumimos es porque ganamos una elección y nuestros contrincantes eran un movimiento que se llamó La Ola Joven. Hoy, por ejemplo, la gran mayoría de la Ola Joven está en nuestra conducción. De hecho, un vicepresidente, un secretario y tesoreros.

¿Cuando habla de “sectores” habla de otros movimientos políticos?
De sectores políticos que hoy están integrados en la conducción. ¿Por qué? Porque tenemos todos el mismo criterio. Vos vas a una elección, hay dos o tres listas, las que fueren, sos un adversario eventual, coyuntural, circunstancial, porque los verdaderos enemigos de la institución y de la comunidad en general están afuera, no están adentro. Mirar como enemigos a otros socios, a otros judíos, la verdad, es de estúpidos. Después de todo lo que nos ha pasado en nuestra historia, si no entendemos eso es porque nadie aprendió nada. Los enemigos están afuera, no están adentro. Y acá adentro tenés adversarios, debates de ideas. Ahora, llegamos a octubre del 2016 y se hizo una sola lista. No estoy acostumbrado a presentarme en una sola lista, siempre fui peleador, con lo cual me sentí raro, porque subís al ring y le pegas al aire, nada. Pero la gente bien.

¿Participó la gente?
No participa en la medida en que cuando no hay dos listas, los votos descienden enormemente y la gran mayoría dice “¿y para qué voy a votar, si estoy de acuerdo y si hay una sola lista?”. Hay una mayoría que es así. Para ser sincero, muchos años también yo no venía a votar porque había una sola lista y, si estaba de acuerdo, para qué iba a votar. Entonces, desmotivás a todo el mundo con una sola lista. Antes de esta elección, tuvimos dos asambleas extraordinarias donde pusimos nuestros proyectos y fue votado por casi unanimidad. La última fue del 95,5 por ciento de la asamblea, con asambleas de más de 600 socios. Esto te da un respaldo político importante. Quejas hay, desacuerdos hay, no vamos a ocultar, no todo el mundo está conforme. Pero acá vos sabés que estamos tratando de vencer el cambio de usuario por socio. Porque las quejas pasan por un “no tengo la toalla en el vestuario”, entonces por eso te vienen a cuestionar. “El bife de chorizo que me sirvieron no estaba caliente”, “el café está muy caro”. Cada uno, en cada sector, te dice otra cosa, o se pelea con un profesor de la institución. Entonces esto es como cuando vas a un restaurante, te atiende un mozo mala onda y decís “este restaurante es una porquería”, y el restaurante no es una porquería, te atendió un tipo mal, nada más. Bueno, esto es lo que pasa.

¿Por qué menciona esto?
Lo traigo porque no quiero tampoco dar la imagen de la omnipotencia del 100 por ciento de la gente que está de acuerdo. Cuando no están de acuerdo me parece bien. Por esos motivos también, aunque que no haya alternativas en la gestión tampoco sirve.

De aquel presidente que cuando llegó, miró el edificio y entendió que era demasiado ocioso para lo que se venía, ¿cómo ve el asociado los cambios como la sede de Belgrano?
Sigo pensando lo mismo, tengo los mismos principios, no como aquel que decía “no te gusta este, tengo otro”. No, tengo los mismos. Estamos en un proyecto y esperamos seguirlo. Cuando termine mi mandato, dentro de dos años, seguramente lo seguirá algún otro, ejecutando el mismo proyecto porque, si no, no sirve. Cuando a mí me plantean: “¿Legalmente, podés seguir como presidente?” Sí, el estatuto de Hebraica permite renovar indefinidamente. Pero yo ya adelanto que termino mis dos años de mandato y se terminó y seguirá otra gente. Porque cuando estuve en la oposición, una de las cosas que criticaba era que se atornillen: yo no lo voy a hacer. A mí me parece que no es bueno para la institución, ni siquiera es bueno para mi vida personal seguir. Yo le estoy dando y le voy a seguir dando en los próximos dos años todo mi esfuerzo, mi energía a la institución, pero hasta ahí.

Con el tiempo que fue transcurriendo, se fue involucrando con preocupaciones que cruzan a la comunidad judía en su totalidad, ¿qué tiene para decir?
Yo tengo una misma posición que al principio con respecto a la comunidad, no me gusta como está hoy diagramada. Tampoco me gustan los enfrentamientos que hoy existen, lo que está pasando en la AMIA no me gusta. Me parece que hay que traer ideas superadoras, tiene necesariamente que haber una renovación de dirigentes y tiene que haber un consenso dentro de la diversidad. Sabemos que hay diversidades que son irreconciliables, no de las personas, sino en función de modos de vida, modos de ver la comunidad, la vida personal y la vida comunitaria de otra manera, vivir la religión cada uno de otra manera. Pero dentro de esa diversidad, debe haber un consenso de que se puede convivir, con respeto. La verdad que lamentablemente eso no lo veo. Veo que no hay un recambio de dirigentes. De frente o de atrás, están siempre los mismos dirigentes conversando, hablando, rosqueando, y la verdad que a mí eso no me gusta.

Por último, ¿qué rol está ocupando la sociodeportiva en la comunidad judía argentina?
Es un rol muy importante, porque está un poco relacionado con lo anterior. En la Sociedad Hebraica Argentina hay socios de las distintas clases económicas, políticas, sociales y religiosas. Entonces, no trasladamos las cuestiones políticas dentro de la institución porque yo tengo socios que están muy de acuerdo con la conducción actual de la AMIA, tengo socios que no están para nada de acuerdo con la conducción de la AMIA. Es decir, hay socios que están muy de acuerdo con la DAIA, otros que no están de acuerdo. La verdad es que estamos en una diversidad, entonces la política no la trasladamos dentro de la institución. Cada vez que, en el pasado, se trajo, fue nada más para enfrentamiento y fracturas, no sirve.

Más allá de que se convive, tal vez por un tema de educación o de matrimonios mixtos, Hebraica es una asociación de mucho volumen. ¿Pasan cosas ahí adentro que no pueden ocurrir fuera?
Sí, nosotros estamos trabajando sobre distintos proyectos hacia el futuro. Uno de ellos es proporcionar una especie de educación no formal, para todos aquellos que no puedan acceder a un colegio judío. No por razones económicas, porque muchos pueden pagar una cuota y los mandan a la escuela inglesa, pero no tienen educación judía. Estamos pensando en un proyecto importante en eso, para que tengan acceso todos. Ya sea por una limitación económica o de otro tipo, para que encuentren en Hebraica, en la nueva sede de Belgrano, una entrada importante. Respecto de matrimonios mixtos y demás, esta es una institución absolutamente pluralista, son todos bienvenidos, a nadie se lo discrimina de ninguna de las condiciones. Nosotros estamos tratando de asegurar para todos nuestros socios y todos los judíos que quieran incluirse, tener un marco de referencia, un lugar donde se sientan protegidos y acogidos.

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