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Entrevista a Marcos Peckel sobre la comunidad judía de Colombia

Por Martin Klajnberg
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Itongadol.- Entrando en el octavo mes de batalla contra la pandemia del coronavirus, la comunidad judía de Colombia sigue trabajando. Así lo aseguró Marcos Peckel, director de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia, quien en diálogo con Iton Gadol resaltó la fortaleza de la comunidad y sostuvo que mantienen una relación “inmejorable” con el gobierno colombiano, al que calificó del “principal aliado de Israel en la región”.

Los vínculos entre Israel y Colombia son de larga data y, de acuerdo a Peckel, “la cooperación en agua, salud, innovación y tecnología lleva muchos años”. Recientemente, el presidente colombiano Iván Duque anunció la apertura de una oficina de intercambio tecnológico en Jerusalem, y la firma de un Tratado de Libre Comercio entre los dos países. “Es un símbolo más de que definitivamente Colombia es un principal aliado de Israel en la región”, manifestó Peckel.

El dirigente describió el funcionamiento de la comunidad y los protocolos en tiempos de pandemia, con una importante articulación entre sus correspondencias en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. “Nosotros articulamos a todas las instituciones, incluidas las religiosas y también al Comité de Crisis de la comunidad, que sacaba sus propios protocolos frente a la pandemia”, afirmó.

Además, la máxima autoridad de la Confederación destacó la decisión de Colombia de clasificar en enero a la agrupación libanesa vinculada a Irán Hezbollah como agrupación terrorista.

A continuación, los detalles de la entrevista que mantuvo Marcos Peckel con Iton Gadol:

– ¿Cómo se están desarrollando las actividades en la comunidad judía de Colombia?

– Tenemos comunidades en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. Estuvimos muy articulados durante la pandemia, trabajando juntos tanto en las actividades como en el Comité de Emergencia Comunitaria. Desde las fiestas de Rosh Hashaná y Iom Kipur comenzamos a hacer algunas actividades presenciales. Las sinagogas están teniendo rezos y algunas tienen minian (mayoría de personas para poder rezar, de 10 varones adultos) diario, con asistencia muy restringida. Nuestras actividades siguen, muchas por Zoom, y los colegios aún no han comenzado de manera presencial. Algunos están haciendo pruebas piloto. El Colegio Colombo-Hebreo de Bogotá, que es el principal colegio judío, está todavía con actividades virtuales.
El 1 de septiembre se abrió bastante el país, pero todavía la tasa de infección sigue siendo bastante alta, incluso subiendo otra vez, y no sabemos qué va a pasar en las próximas semanas.

– ¿En este momento cuántas familias judías se estima que hay en el país? ¿Hay un aumento de la población o se mantiene en cifras habituales?

– En Colombia somos aproximadamente unas 6.000 personas judías, lo cual pueden ser unas 2.500 familias tal vez. No estamos descendiendo, como ocurrió hace unos años. La historia de la comunidad judía de Colombia ha sido siempre de una “hemorragia” de jóvenes, que se van y no vuelven. Pero, en este momento, estamos muy estables demográficamente y esperamos continuar de esa manera.

– ¿Cuál fue la actitud de la comunidad en general frente a la situación generada por el coronavirus? ¿Hubo acatamiento? ¿Hubo preocupación?

– Funcionamos muy articuladamente. Nosotros articulamos a todas las instituciones, incluidas las religiosas y también los del Comité de Crisis de la comunidad, que también sacaba sus propios protocolos. Incluso tuvimos la colaboración muy importante del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), que todo el tiempo formó parte del comité. Obviamente, después de tantos meses, ya hay cansancio, la gente ya quería volver a sus sinagogas, quería volver a sus actividades, a sus visitas familiares, y ya se está haciendo de manera controlada. En Colombia, aunque hemos tenido un alto número de infectados, no hemos tenido fallecidos de la comunidad judía por COVID-19. Por lo demás, seguimos con las actividades de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia, que es la organización techo representativa, que está muy involucrada también con los organismos del Estado en temas de la pandemia, de protocolos y de cómo abrir las instituciones religiosas. Y en otros temas, seguimos muy involucrados.
Pero todavía estamos en una situación complicada, con un alto número de infectados, y que lamentablemente está creciendo, porque la apertura en septiembre y ciertas actividades pueden estar ya afectando el crecimiento del contagio. Esto podría llevar a que vuelvan a ponerse restricciones en la movilidad y en las actividades.

– Más allá de esta situación particular del coronavirus ¿Cómo es la relación de la comunidad con las autoridades nacionales y provinciales?

– Inmejorable, realmente. Tenemos muy buena relación con el gobierno nacional. Es importante mencionar que el gobierno colombiano declaró en enero a Hezbollah como organización terrorista. Después de Argentina y Paraguay, fue el tercer país en América Latina en hacerlo.
Hace unos días estuvimos con el presidente Duque y con el AJC, y el presidente confirmó que la oficina de intercambio tecnológico que va a abrir Colombia, que hasta ahora había mencionado solamente a Israel, ya mencionó específicamente a Jerusalem. Es una oficina que se abre porque en agosto entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia e Israel. También tenemos muy buenas relaciones con las autoridades locales de las distintas ciudades en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, cada comunidad maneja sus relaciones.
Por ejemplo, para la apertura de sinagogas hay que tener registros y permisos especiales, que se han logrado. También tramitamos un permiso para abrir las sinagogas en las fiestas, bajos ciertos cuidados, y nos lo otorgaron. La relación es bastante buena.

– ¿Qué significado tiene para ustedes la apertura de esta oficina colombiana en Israel?

– Es un símbolo más de que definitivamente Colombia es un principal aliado de Israel en la región. Lo ha sido desde que comenzó este ciclo, en el año 2000. Hoy en día, también Brasil tiene una relación muy importante, pero con el TLC la ayuda que Israel está dando acá en temas que tienen que ver con cooperación, agua, salud, innovación y tecnología, ya es algo que viene de hace muchos años. Por lo tanto, eso es simplemente un hecho más, que comprueba lo estrechas que son las relaciones entre Colombia e Israel, lo cual es bastante importante para la comunidad judía. Nosotros promovemos ese acercamiento y trabajamos muy de la mano con la embajada de Israel.

– ¿Cómo es el vínculo de la comunidad judía con Israel?

– Nosotros somos una comunidad abiertamente sionista y muy apoyadora de Israel en los medios, con la sociedad civil y donde sea necesario. Pero también tenemos proyectos con organizaciones internacionales judías. Somos muy antiguos en el Congreso Judío Latinoamericano (CJL), en el Congreso Judío Mundial y en el AJC. Con el AJC hemos llevado tres delegaciones enteras de periodistas y algunos políticos a Israel en los viajes de “Project Interchange”.
Por ejemplo, en este momento en el actual gobierno de Colombia, el ministro de Comercio, Industria y Turismo estuvo en uno de esos viajes con nosotros. El director de Comunicaciones de Prensa de Presidencia también estuvo en un viaje con nosotros. Por lo tanto, promovemos viajes a Israel, promovemos intercambios. Por ahora, esos proyectos están detenidos, y no sabemos cuándo se reanudarán, pero espero que sea muy pronto, porque los resultados de ese tipo de viajes es muy importante.
También trabajamos mucho con la embajada de Israel en eventos que hacen, relacionados con Israel, eventos gastronómicos, o el festival de cine israelí, que se hace todos los años. Participamos en la promoción, o de alguna manera.

– ¿Cuál es la situación de la aliá en Colombia?

– No hay mucha en este momento. Sí la hubo cuando tuvimos la gran crisis en los años 90’, por la inseguridad que había en el país, que era insostenible. Por eso la gente se fue, y nosotros ahí perdimos casi un 30% de la comunidad, parte de la cual se fue a Israel.
Tenemos jóvenes que fueron a hacer Hajshará, otros que viajan a Masá (programas de estadías en Israel de entre tres meses y un año), y otros que viajan a integrarse a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Somos un país muy vanguardista en América Latina, porque somos una comunidad pequeña, pero tenemos jóvenes que viajan de voluntarios a hacer el servicio militar.

– ¿Tienen registrados casos de antisemitismo?

– Tenemos muy pocas instancias de antisemitismo. Lo que hay son eventos aislados, Israel no deja de ser un tema con el que la izquierda no ha podido, y acá hay varios partidos de izquierda, que no dejan de ver a Israel como un tema difícil de manejar. Cuando fueron las guerras con Gaza, la guerra con el Líbano en 2006, es decir, desde la Segunda Intifada hasta ahora, todos los enfrentamientos que han habido han generado en la izquierda expresiones que van más allá de la crítica válida hacia Israel y, en algunos casos, hubo críticas que se expandieron hacia los judíos. No muchos, pero sí ha habido algún que otro incidente, que yo lo llamaría aislado. Más allá de eso, hay bastante poco antisemitismo hoy en día en Colombia.

– ¿Qué puede rescatar de lo sucedido durante este último tiempo?

– La pandemia ha servido para vincular a las comunidades de América Latina. De todas las actividades que hay por Zoom, organizadas por distintas comunidades e instituciones, siempre hay gente que participa de todas las comunidades hispanoparlantes, lo cual nos ha unido a todos mucho. Eso es algo que sería bueno mantenerlo cuando se termine la pandemia.
Estamos preocupados por los efectos económicos que pueda tener este momento a mediano o largo plazo, en particular en negocios de la comunidad. Hasta ahora, no lo hemos experimentado, pero esperamos que en el largo plazo eso no tengamos que enfrentar una situación delicada en el sistema.
Respecto a este tema, la organización Cadena, que forma parte de la confederación pero de manera independiente, ha llevado a cabo una actividad de Tikun Olam absolutamente ejemplar. Han ayudado en los barrios más pobres de las ciudades, de Bogotá especialmente, han distribuido ayuda médica e insumos a hospitales en regiones alejadas de Bogotá, que son regiones que históricamente han estado rezagadas en servicio médico y humanitario. Cadena, que es una subsidiaria de Cadena Internacional pero que acá es parte de la confederación, ha llevado a cabo una labor absolutamente ejemplar.

– Teniendo en cuenta la situación de Venezuela y su cercanía con Colombia, hay judíos venezolanos que hayan ido a Colombia?

– Claro que sí. Aquí llegaron varias familias venezolanas que hoy son parte integral de la comunidad judía. Algunas llegaron en una situación económica buena y otras en una situación más precaria, a las que se ayudó en la manera que se pudo. Muchos estudiantes universitarios judíos de Venezuela están estudiando acá y se han integrado a las agrupaciones de jóvenes, y las familias se han integrado a la comunidad. No fueron muchas las que eligieron Colombia, porque en su momento no era muy atractivo, y varias eligieron por ejemplo Miami, pero a las que han venido las hemos aceptado e integrado.

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