Itongadol.- El presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, pronunció un sentido discurso durante el funeral de Yossi Sharabi, rehén asesinado en Gaza, cuyo cuerpo fue devuelto a Israel en la primera fase del acuerdo mediado por Estados Unidos. La ceremonia tuvo lugar en el cementerio del Kibbutz Be’eri, una de las comunidades más devastadas por el ataque del 7 de octubre.
“En este momento doloroso y desgarrador, como presidente del Estado de Israel, en nombre del Estado de Israel y de toda la nación, les pido perdón —a ti, Yossi, a la familia Sharabi y a todo el Kibbutz Be’eri—. Perdónanos, Yossi, por no haberte salvado, por no haberte traído a casa antes. Perdónanos por no haberte protegido aquel día maldito. Perdónanos por no haber estado a tu lado frente a los monstruos con forma humana. Perdónanos por haber tardado tanto en devolverte al paisaje de tu patria”, expresó Herzog con la voz quebrada ante los presentes.
Dirigiéndose luego a las familias de los rehenes y de los asesinados, el presidente añadió:
“Ellos nos recordaron que, incluso en la fractura más profunda, cuando no hay aire ni certeza, todavía podemos aferrarnos unos a otros —debemos aferrarnos unos a otros—. En días en los que parece que nuestra sociedad regresa a los lugares del odio sin motivo, cuando discutimos sin fin y el dolor se vuelve tan grande que cuesta ver a la persona que está junto a nosotros, la familia Sharabi nos enseña una lección inmensa: qué significa realmente estar juntos, ser un solo pueblo, ser hermanos y hermanas de verdad.”

Además, el presidente israelí aseguró: “La bondad de Yossi, su valentía y nobleza, su calidez y dulzura, permanecerán con nosotros para siempre; y gracias a su fuerza y espíritu seguiremos reparando, reconstruyendo, difundiendo luz y aferrándonos con todas nuestras fuerzas a la vida. Desde aquí clamamos por el regreso de todos los que fueron tomados —de todos los rehenes caídos— para que puedan descansar con dignidad. Rezamos y esperamos los días en que la paz, la calma y la esperanza vuelvan a Be’eri y a toda la región que la rodea.”
El funeral reunió a familiares, amigos, vecinos y miembros de la comunidad, en una ceremonia cargada de emoción y silencio. Yossi Sharabi, de 53 años, fue secuestrado vivo de su casa en Kibbutz Be’eri durante la masacre del 7 de octubre. Durante su cautiverio en Gaza fue asesinado, y su cuerpo fue recuperado semanas atrás como parte del acuerdo que permitió el intercambio de rehenes por prisioneros y el cese temporal de hostilidades.
Su hermano, Eli Sharabi —ex rehén liberado—, tomó la palabra y expresó la mezcla de dolor y alivio que atraviesa la familia:
“Yossi, mi hermano, hoy, después de más de dos años de espera, de ansiedad, de incertidumbre, finalmente podemos enterrarte aquí, en casa. Este no es el final que esperábamos, pero es el comienzo de una justicia demorada. Un lugar para respirar, para llorar. Fuiste más que un hermano; fuiste un ancla, un hombre de enorme corazón y silenciosa dedicación, un hombre de familia. No buscabas los titulares, solo querías hacer el bien. Y lo fuiste, el mejor.”
Durante la procesión fúnebre, los hermanos Sharon y Eli recitaron el Kaddish, mientras se escuchó la plegaria El Maleh Rajamim. El director municipal de Rishon Lezion leyó un capítulo de los Salmos en memoria del difunto.
Yossi Sharabi deja a su esposa, Nira, y a sus tres hijas: Yuval, Ofir y Oren. En palabras del presidente Herzog, su vida “será recordada como símbolo de humanidad, coraje y unión en medio del dolor nacional».

