Itongadol/Agencia AJN.- Israel sigue de cerca la evolución del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán y evalúa que una eventual ampliación de la ofensiva estadounidense podría derivar en su ingreso al conflicto, aunque por el momento mantiene su decisión de permanecer al margen mientras no sea atacado directamente.
Funcionarios israelíes consideran que las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con atacar la instalación nuclear subterránea de Pickaxe Mountain, junto con el refuerzo del despliegue militar estadounidense en la región, aumentan las posibilidades de una nueva escalada militar.
Al mismo tiempo, continúan los esfuerzos diplomáticos. Qatar y Omán impulsan una propuesta para establecer un alto el fuego de diez días entre Washington y Teherán, con el objetivo de abrir una negociación sobre la situación en el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantuvo el lunes por la noche una conversación con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante una reunión de más de seis horas del gabinete de seguridad reducido.
Por el momento, no hay una fecha definida para un eventual viaje de Netanyahu a Washington. Según los reportes, el equipo de avanzada que había sido enviado para preparar la visita ya regresó a Israel. Además, el jefe de gobierno no desea viajar únicamente para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham sin mantener también un encuentro con Trump, una posibilidad que las autoridades israelíes consideran poco probable esta semana.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, sostuvo que Israel no tiene interés en incorporarse al enfrentamiento limitado entre Estados Unidos e Irán y afirmó que la situación actual favorece los intereses israelíes.
Sin embargo, las recientes declaraciones de Trump podrían modificar ese escenario. Durante su reunión en la Casa Blanca con el presidente del Líbano, Joseph Aoun, el mandatario estadounidense aseguró que Estados Unidos atacará «muy pronto» la instalación de Pickaxe Mountain si Irán intenta reactivar allí actividades vinculadas a su programa nuclear.
Funcionarios israelíes estiman que un ataque estadounidense contra ese objetivo supondría una ampliación significativa del conflicto, con posibles consecuencias regionales y una mayor probabilidad de que Israel termine involucrado.
Pese a ello, un alto funcionario israelí aseguró que Jerusalén no busca participar directamente en la confrontación entre Washington y Teherán, aunque advirtió que la situación cambiaría de inmediato si Irán decide atacar territorio israelí.
«Si Irán nos ataca, iremos con todo y los golpearemos. No hacemos las cosas a medias», afirmó el funcionario, quien añadió que Israel dispone de un amplio banco de objetivos militares y que aprovecharía cualquier escalada para debilitar aún más las capacidades militares iraníes y las de sus organizaciones aliadas en la región.
Según esa evaluación, Teherán comprende las consecuencias que tendría una intervención israelí y, por ese motivo, intenta evitar abrir un nuevo frente de combate con el Estado judío. Mientras tanto, la decisión sobre una eventual ampliación de la campaña militar sigue dependiendo exclusivamente del presidente Donald Trump.
Fuente: Ynet

