Itongadol/Agencia AJN.- «Me siento orgullosa de él hasta el fin del mundo», aseguró la hija de un reservista israelí caído este año, a quien recuerda por primera vez en el marco de Iom Hazicaron, el Día de Recordación de los Caídos en Guerras y Atentados.
Tengo «sentimientos complejos. De repente, somos parte (de los deudos que honran a un ser querido en esta jornada). Es nuestro padre el que está aquí ahora», declaró Haiala, sentada junto a la tumba del teniente coronel Itzjak Harush, en una entrevista con el Canal 14.
«Camino por aquí con la cabeza bien alta. Estoy orgullosa de él… Todos estamos orgullosos de él. Luchó por el Estado de Israel, para defender y cuidar a la patria de todos nosotros», enfatizó.
«Lo que me queda es caminar con la espalda recta, saludarlo, respetarlo y sentirme orgullosa de él hasta el fin del mundo», añadió Haiala Harush respecto de su convivencia con el recuerdo de su padre caído.
Iom Hazicaron Lejalelei Maarajot Israel Venifgaei Peulot Haeibá (Día de Recordación de los Caídos en las Guerras de Israel y las Víctimas de Actos de Odio) es mucho más que lo que su nombre indica, ya que se trata de una jornada de duelo nacional que se conmemora desde 1949 (5709, según el calendario hebreo), al año siguiente de la independencia del Estado de Israel.
Ello acontece el 4 de íar, el día anterior a Iom Haatzmaút (Día de la Independencia).
En rigor, la rememoración no se limita a las tropas, sino que también se honra a las bajas pertenecientes a la Policía, la Gendarmería, la Defensa Civil, el Servicio Penitenciario y demás organismos de seguridad e inteligencia que dieron su vida por el establecimiento y posterior defensa del Estado judío.
Y a partir de 2005 se agregaron las víctimas civiles de atentados terroristas.
Existen tres estadísticas diferentes que se dan a conocer en vísperas de esta jornada: los caídos en el último año, las víctimas desde el comienzo de la Guerra de Liberación (1947-1949, entre la Resolución de Partición y la firma de los armisticios) y los 1.626 fallecidos desde 1860, cuando los judíos jerosolimitanos dejaron la Ciudad Vieja para asentarse fuera de sus murallas.

