Itongadol/Agencia AJN.- Las Fuerzas de Defensa de Israel incrementaron sus esfuerzos para evitar el regreso de civiles al sur del Líbano, en lo que se perfila como una nueva “batalla” tras la entrada en vigor del alto el fuego con Hezbollah, aunque sin enfrentamientos directos con armas pesadas.
Tras la implementación de la tregua, numerosos civiles libaneses intentaron regresar a sus hogares en el sur del país, pese a las advertencias israelíes. Imágenes difundidas en redes sociales y medios internacionales mostraron a personas cruzando el río Litani mediante recursos improvisados, incluso en zonas donde los puentes habían sido destruidos durante los combates.
Algunos lograron llegar a sus aldeas y reportaron daños significativos en viviendas e infraestructura. Otros, en cambio, señalaron que fueron bloqueados por fuerzas israelíes en los accesos o que recibieron disparos de advertencia que los obligaron a retroceder.
En esta primera etapa tras la tregua, incluso Hezbollah habría pedido públicamente a los civiles que no regresen aún a sus hogares, citando el riesgo de una reanudación de los enfrentamientos, en medio de reportes sobre el uso continuo de artefactos explosivos improvisados contra tropas israelíes en la zona.
Sin embargo, persisten dudas sobre la postura real del grupo, que en ocasiones anteriores, como tras el alto el fuego de noviembre de 2024, alentó el regreso de civiles para restablecer la normalidad y, al mismo tiempo, facilitar la reinserción de sus operativos entre la población.
En este contexto, Israel reforzó sus medidas.
Primero, difundió públicamente una nueva línea defensiva ubicada entre 5 y 10 kilómetros dentro del sur del Líbano, con algunos puntos que alcanzan hasta 14 kilómetros, e instó a la población a no acercarse.
Posteriormente, emitió una advertencia más detallada, identificando unas 20 localidades cercanas a esa línea que deben ser evitadas, así como otras 50 aldeas adicionales en distintas zonas del sur libanés.
El escenario refleja una situación de alta tensión en la etapa posterior al alto el fuego, donde la disputa por el control del terreno y el regreso de la población civil se convierte en un nuevo foco de conflicto, en un equilibrio todavía inestable.

