Agencia AJN.- Varios de los rehenes liberados tras dos años de cautiverio en Hamás permanecen hospitalizados en el Centro Médico Rabin-Campus Beilinson, mientras los equipos médicos continúan monitoreando su recuperación en medio de complejas consideraciones médicas, psicológicas y personales.
Entre los dados de alta del Centro Médico Sheba se encuentran los hermanos David y Ariel Cunio del Kibutz Nir Oz, Yosef-Chaim Ohana de Kiryat Malachi, los gemelos Gali y Ziv Berman del Kibutz Kfar Aza, Maxim Harkin de Tirat Carmel y Elkana Buhbut.
Del Hospital Ichilov del Centro Médico Sourasky, Eitan Horn, Nimrod Cohen, Matan Zangauker y Matan Angrest fueron también dados de alta.
Sin embargo, en el Hospital Beilinson, varios continúan en recuperación, entre ellos Guy Gilboa-Dalal, Alon Ohel, Eitan Mor, Avinatan Or y Evyatar David.
Evaluación médica individualizada
No existe un procedimiento uniforme para dar de alta a los rehenes de la atención médica, y cada caso se evalúa individualmente mediante una evaluación exhaustiva centrada en el estado físico, el nivel de desnutrición, el deterioro muscular, las deficiencias de vitaminas y minerales, y los efectos de la tortura.
Algunos de los repatriados sufren desnutrición severa y déficit de vitamina D, hierro y magnesio, así como una pérdida muscular significativa. Estas condiciones requieren observación médica continua, fisioterapia diaria y programas de nutrición con un seguimiento estrecho.

Rehabilitación emocional
El aspecto psicológico también juega un papel crucial. Muchos rehenes liberados experimentan síntomas de estrés postraumático, insomnio, ansiedad y dificultad para readaptarse a la vida normal.
Algunos requieren una estancia más prolongada en un entorno hospitalario controlado para recibir atención psiquiátrica y psicológica, así como terapia para recuperar la confianza y la sensación de seguridad.
Los equipos de salud mental evaluaron a cada paciente individualmente para determinar el momento adecuado para el alta.
Elección familiar y política hospitalaria
Otro factor es la preferencia de los rehenes y sus familias. Algunas familias han optado por regresar a casa rápidamente para disfrutar de privacidad y tranquilidad, mientras que otras se sienten más seguras quedándose en el hospital unos días más. La transición emocional del hospital al hogar puede ser alegre y desafiante a la vez, y requiere tiempo y orientación profesional. Cada hospital también sigue distintos enfoques de rehabilitación. En el Hospital Beilinson, por ejemplo, el equipo ha optado por un proceso de recuperación gradual, considerando la rehabilitación tanto física como emocional.
Se anima a las familias a permanecer hasta que los ex rehenes alcancen un nivel de estabilización total, incluso si un alta temprana es médicamente posible. Este enfoque cauteloso, de eficacia demostrada en casos de recuperación anteriores, prioriza la estabilidad a largo plazo sobre la rapidez.
Ningún hospital presiona a los rehenes para que se vayan. La regla general es clara: el alta solo se produce una vez que la persona se encuentra física y emocionalmente estable, capaz de comer y dormir adecuadamente, desenvolverse de forma independiente y reanudar gradualmente su vida diaria. Los equipos de rehabilitación, compuestos por nutricionistas, médicos de familia, fisioterapeutas, trabajadores sociales, psicólogos y expertos en trauma, trabajan juntos para garantizar una recuperación completa.
La recuperación continúa después del alta
Incluso después de salir del hospital, la recuperación continúa. Algunos rehenes han optado por alojarse temporalmente en el Hotel Kfar Hamaccabiah, donde pueden residir el tiempo que necesiten. Continúan asistiendo a citas de seguimiento en unidades médicas especializadas y clínicas de salud para chequeos regulares, análisis de sangre, fisioterapia, terapia ocupacional y, en algunos casos, tratamiento ortopédico.

