Itongadol.- Más de 125.000 ciudadanos israelíes se trasladaron al extranjero entre comienzos de 2022 y mediados de 2024, la mayor pérdida de capital humano que ha registrado el país en un período tan corto, según un informe presentado este lunes ante el Comité de Inmigración y Absorción de la Knesset.
El estudio, elaborado por el Centro de Investigación e Información de la Knesset, señala que una combinación de factores —incluyendo la guerra contra Hamás en Gaza, la inestabilidad política que culminó con las protestas masivas contra la reforma judicial en 2023 y el impacto económico global de la guerra entre Rusia y Ucrania— disparó el número de israelíes que decidieron abandonar el país de forma permanente durante esos años.
Se estima que la tendencia continuó en 2025, mientras el conflicto en Gaza se prolongaba.
“Esto no es una ola de emigración, es un tsunami de israelíes que eligen irse del país”, advirtió el presidente del comité, el diputado Gilad Kariv, quien criticó que el gobierno aún no tenga un plan para abordar el fenómeno y aseguró que su comité trabajará en una estrategia para revertirlo.
El balance migratorio neto de ciudadanos israelíes —es decir, la diferencia entre quienes se marchan sin intención de volver y los que regresan tras una estancia prolongada en el extranjero— se redujo en 125.200 personas entre principios de 2022 y agosto de 2024, según el informe.

En 2022 emigraron 59.400 israelíes, y en 2023 la cifra alcanzó un récord histórico de 82.800. Entre enero y agosto de 2024 se fueron otros 50.000.
Para comparar, el promedio anual de emigrantes entre 2009 y 2021 fue de aproximadamente 40.500 personas.
Mientras tanto, 29.600 israelíes que vivían en el extranjero regresaron al país en 2022; 24.200 lo hicieron en 2023, y solo 12.100 en los primeros ocho meses de 2024.
Según la socióloga Lilach Lev Ari, profesora del Colegio Oranim, en décadas anteriores la emigración israelí estaba impulsada principalmente por la búsqueda de oportunidades académicas o profesionales. Hoy, el motivo central es la situación política y de seguridad interna.
Los datos, compilados por la investigadora Ayala Eliyahu, se basan en la definición oficial de la Oficina Central de Estadísticas (CBS), que considera emigrante a toda persona que permanece fuera del país por más de 275 días en un año, y retornado a quien vuelve a residir en Israel por el mismo período tras una estadía prolongada en el extranjero.
El Instituto Nacional de Seguros (NII) puede comenzar a cancelar la residencia de un ciudadano después de cinco años viviendo fuera de Israel. Sin embargo, los propios ciudadanos pueden solicitar la cancelación antes. Según el abogado Danny Zaken, del NII, las solicitudes de cancelación de residencia se triplicaron, pasando de un promedio de 2.500 antes de 2021 a 8.400 en 2024.
El cálculo de migración negativa de 125.200 personas no incluye a los nuevos inmigrantes. Israel recibió más de 74.000 nuevos ciudadanos en 2022, 46.000 en 2023 y unos 24.000 en los primeros ocho meses de 2024, de acuerdo con datos de la CBS.
En 2025, la inmigración desde países occidentales mostró un aumento respecto al año anterior, impulsado en parte por el crecimiento del antisemitismo y por un renovado entusiasmo sionista tras la invasión de Hamás del 7 de octubre de 2023, señalaron organizaciones de aliyá. No obstante, los niveles de inmigración desde Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá y otros países siguen siendo bajos en comparación con hace una década.
El director del Departamento de Aliyá del Ministerio de Inmigración y Absorción, Eric Michaelson, reconoció que la cartera no cuenta con un plan para frenar la emigración.
“No somos un ministerio para prevenir la emigración, y no tenemos mandato para detenerla”, afirmó ante el comité. “Solo los inmigrantes y los residentes que regresan están bajo nuestra atención, y trabajamos para que permanezcan en el país el mayor tiempo posible”.
El ministro de Inmigración y Absorción, Ofir Sofer, ha impulsado varias mejoras en los procesos migratorios durante el último año, y esta semana el ministerio organizará en Tel Aviv una conferencia sobre cómo fortalecer la inmigración como motor de crecimiento económico.
Kariv instó al ministerio a elaborar un plan estratégico para fomentar el retorno de ciudadanos israelíes desde el extranjero y a crear un mecanismo específico para supervisar la fuga de cerebros, especialmente entre el personal académico que deja el país para trabajar en universidades del exterior.

