Itongadol/Agencia AJN.- En un documento aseguraron que el país posee una histórica tradición de convivencia entre comunidades de distintos credos y cuestionó las caracterizaciones difundidas en ámbitos internacionales que describen a la Argentina como un país racista, xenófobo o intolerante, en medio de la polémica generada por las acusaciones de discriminación que cobraron fuerza durante las últimas semanas, especialmente a raíz del Mundial de la FIFA 2026.
Agencia AJN.- El Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI) publicó hoy un documento firmado por el presbítero Guillermo Marcó, Omar Abboud y el rabino Daniel Goldman en el que reivindicó la tradición de convivencia y fraternidad de la Argentina y rechazó las expresiones difundidas en distintos ámbitos internacionales que describen al país como racista, xenófobo, intolerante o discriminatorio.
En el texto la institución afirmó que, si bien existen episodios de discriminación y discursos de odio que deben ser prevenidos y condenados, esas situaciones «no reflejan la realidad que vivimos cotidianamente quienes, desde hace más de 25 años, trabajamos en la construcción del diálogo entre las diversas comunidades de fe».
El IDI aclaró que la declaración «no responde a posiciones políticas, partidarias ni a las controversias propias de la coyuntura», sino que surge de la experiencia acumulada durante más de dos décadas de trabajo conjunto entre representantes de las comunidades judía, cristiana y musulmana.
«Es desde esa experiencia, y no desde la lógica de la confrontación, que creemos necesario hacer oír nuestra voz», señalaron.
El documento recordó que el Instituto fue creado con el objetivo de promover el respeto mutuo, la escucha y la cooperación entre distintas tradiciones religiosas, principios que consideró fundamentales para fortalecer una sociedad democrática.
Además, destacó el legado del papa Francisco, a quien definió como una figura inspiradora en la creación del Instituto. En ese sentido, citó su encíclica Fratelli tutti, recordando que «la fraternidad tiene algo positivo que ofrecer a la libertad y a la igualdad», y afirmó que su llamado permanente a la cultura del encuentro continúa guiando el trabajo de la institución.
El IDI sostuvo que la Argentina «ha sido históricamente una tierra de acogida para personas provenientes de múltiples orígenes, culturas y credos» y remarcó que esa diversidad «no ha debilitado nuestra identidad común; por el contrario, la ha enriquecido».
Asimismo, afirmó que la convivencia cotidiana entre comunidades religiosas, instituciones educativas, organizaciones sociales y ciudadanos de diferentes tradiciones constituye «uno de los patrimonios más valiosos de nuestra vida colectiva».
En uno de los pasajes centrales del documento, la entidad sostuvo que «sostener que la Argentina es un país racista es desconocer absolutamente nuestra historia e idiosincrasia», al recordar que millones de inmigrantes llegaron al país, formaron familias, accedieron a la educación pública y fueron atendidos en hospitales sin otra condición que respetar la Constitución Nacional.
No obstante, el Instituto reconoció que existen manifestaciones de intolerancia, discriminación y violencia, aunque aclaró que esos hechos «deben ser rechazados sin ambigüedades y enfrentados mediante la educación, la justicia y el compromiso ético de todos», ya que no representan «el espíritu mayoritario de nuestro pueblo ni la cultura de convivencia que se ha ido construyendo a lo largo de generaciones».
En ese marco, el IDI reafirmó su compromiso con el diálogo interreligioso como una herramienta concreta para fortalecer la convivencia democrática y aseguró que su experiencia demuestra que es posible construir vínculos de cooperación entre comunidades de fe, trabajar conjuntamente frente a las necesidades sociales, defender los Derechos Humanos y promover una cultura del encuentro.
Finalmente, el documento rechazó «toda forma de judeofobia, islamofobia, cristianofobia, racismo, xenofobia o cualquier otra expresión de discriminación» y advirtió que también deben evitarse «las descalificaciones y estigmatizaciones dirigidas contra religiones, pueblos o naciones enteras», ya que las generalizaciones no contribuyen a la convivencia ni favorecen la comprensión entre los pueblos.
La declaración concluye con una reivindicación del diálogo como herramienta para superar prejuicios y reafirma que la fraternidad, el respeto por la diversidad y la solidaridad constituyen algunos de los rasgos más genuinos de la sociedad argentina, valores que, según el Instituto del Diálogo Interreligioso, deben seguir siendo promovidos «como un aporte al presente y al futuro».

