Inicio INTERNACIONALES Robert Greenway: «Los Acuerdos de Abraham son una oportunidad para construir una nueva relación con Medio Oriente»

Robert Greenway: «Los Acuerdos de Abraham son una oportunidad para construir una nueva relación con Medio Oriente»

Por M S
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En una entrevista con European Jewish Press, el presidente y director ejecutivo del Instituto de Paz de los Acuerdos de Abraham en Washington, Robert Greenway, uno de los arquitectos de los acuerdos que normalizaron las relaciones entre Israel y varias naciones árabes, expresó que espera que otros países árabes y musulmanes se unan. Es sólo una »cuestión de tiempo», señaló.

Su organización privada bipartidista y sin ánimo de lucro, el Instituto de Paz de los Acuerdos de Abraham, se coprometió a reforzar los lazos entre los países miembros «para que los posibles miembros puedan ver los beneficios y les resulte más fácil tomar una decisión».

Hace casi dos años, los Acuerdos de Abraham se firmaron en una ceremonia en la Casa Blanca el 15 de septiembre de 2020. Se trata de una serie de tratados que normalizan las relaciones diplomáticas entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Sudán y Marruecos, facilitados por la administración estadounidense, entre agosto y diciembre de 2020. En el lapso de cinco meses, estos cuatro estados árabes se unieron a Egipto y Jordania para hacer la paz con Israel. Estos acuerdos históricos trazaron un nuevo curso en la historia de las relaciones árabe-israelíes y están transformando la región para mejor.

Desde la normalización, las relaciones entre Israel y los demás Estados miembros de los Acuerdos de Abraham crecieron significativamente en varios sectores.

Uno de los artífices de los acuerdos, Robert Greenway, que fue asistente adjunto del ex presidente Trump y director principal para asuntos de Medio Oriente y el Norte de África en el Consejo de Seguridad Nacional hasta enero de 2021, y que actualmente es presidente y director ejecutivo del Instituto de Paz de los Acuerdos de Abraham en Washington, cree firmemente que los acuerdos seguirán extendiéndose y prosperando y que los que tomaron la decisión de unirse cosecharán los beneficios.

Recientemente Greenway estuvo en Bruselas para reunirse con dirigentes públicos y privados a fin de ofrecerles una evaluación de los Acuerdos de Abraham y la oportunidad que constituyen para los socios europeos. Europa puede construir una nueva relación con la región, con Israel y con otros países miembros. Esto puede adoptar muchas formas, como la cooperación en materia de energía, seguridad alimentaria, sanidad y tecnología. Una especie de alianza de la OTAN para Medio Oriente no sólo es posible, sino también necesaria, destacó.

En cuanto a la perspectiva de que Arabia Saudita normalice sus relaciones con Israel, Greenway cree que el planteamiento de Estados Unidos y Europa de buscar una relación más fuerte con Irán, que los saudíes ven como la principal amenaza para la paz y la estabilidad regionales, complica el proceso de normalización. Pero cree que es más bien una cuestión de tiempo. Lo mismo ocurre con otros países árabes y musulmanes «que tienen en cuenta sus objetivos económicos a largo plazo y la estabilidad regional».

Greenway se mostró entusiasmado por la reciente decisión de la UE de reanudar la reunión del Consejo de Asociación UE-Israel. »Los Acuerdos de Abraham ofrecen nuevas oportunidades para avanzar en la cuestión israelí-palestina», agregó. Sin embargo, también dejó en claro que un cambio en el liderazgo palestino y unas elecciones que traigan una nueva generación de líderes que trabajen por el interés del pueblo podrían llevar a un cambio de enfoque hacia los Acuerdos de Abraham.

Entrevista:

¿Podría describir los objetivos del Instituto de Paz de los Acuerdos de Abraham?

Hace más de un año, en mayo de 2021, completamos un proceso de revisión en el que determinamos lo que iba a ser más útil para avanzar y mantener los Acuerdos de Abraham. Todos los negociadores de los Acuerdos llegaron a la conclusión de que sería importante que siguiéramos comprometidos y continuáramos la labor que iniciamos para fortalecer y ampliar los vínculos entre los países miembros de los Acuerdos de Abraham (AA) a título privado en el marco de una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos y estructurada como una organización benéfica. Decidimos que era necesario por un par de razones. La primera es que las relaciones entre los miembros de los AA eran todavía muy jóvenes, nuevas. Si bien es cierto que había algunos contactos entre ellos en el pasado, no eran sustanciales y los contactos no atravesaban todos los sectores de la economía gubernamental y privada. Así que, en consulta con todos los países miembros de los AA, acordamos que sería importante que siguiéramos participando. Y como reconocieron que Estados Unidos desempeñó un papel fundamental en la consecución de los acuerdos, sería fundamental que siguiéramos haciéndolo con la actual administración estadounidense y que apoyáramos sus esfuerzos.

En el ámbito económico, abarca el comercio y la inversión entre los países miembros de los acuerdos. Creemos que es importante para todos los miembros de los AA en sus objetivos a largo plazo estar mejor integrados entre sí, en la región y en los mercados globales, y en la relación con Israel.

Es de vital importancia para alcanzar sus objetivos y, en segundo lugar, que esta integración constituya la base de una alianza que sea defendible. Porque en el pasado se hicieron otros planteamientos empezando por el aspecto de la seguridad. Pero éstos son más difíciles de mantener en el tiempo, ya que los beneficios para cada país miembro no siempre son evidentes. Así que queríamos establecer una relación económica fuerte que, con el tiempo, se prestara a ser defendida y asegurada por cada uno de los países miembros y pensamos que sería duradera.

Los gobiernos están de acuerdo en que pueden establecer acuerdos entre sí, pero la paz proviene de los contactos entre las personas de cada país, así que esta es la segunda parte de nuestro enfoque.

Si queremos que las cosas no se conviertan en simples tratados de paz (como ocurrió entre Israel y Egipto en 1979 y Jordania en 1994), sino en acuerdos y relaciones a largo plazo entre países que fomenten el crecimiento y el desarrollo, entonces tenemos que adoptar un enfoque ligeramente diferente que abarque los aspectos económicos y culturales, no sólo la seguridad. Consideramos estos acuerdos como acuerdos de paz cálidos, en contraposición al tipo de paz fría que supusieron los acuerdos anteriores. También digo que, en lo que respecta a Egipto y Jordania, consideramos su legitimidad al haber hecho la paz anteriormente y creo que hay entusiasmo por parte de ambos países para aprovechar y capitalizar la oportunidad y buscar contactos más amplios con sus vecinos para su propio beneficio. Sin duda, esto está empezando ahora y se vio la cooperación de otras maneras, ya sea en el Mediterráneo Oriental en el frente energético entre Egipto e Israel o con los acuerdos negociados con la ayuda de los EAU entre Jordania e Israel. Así que creo que vamos a ver muchos más avances en los próximos meses y años, ya que los nuevos acuerdos de paz repercutirán en los anteriores.

¿Cuál era el objetivo de su reciente viaje a Europa?

No es la primera vez. Estuvimos en Europa varias veces para hacer más de una cosa. La primera es ofrecer nuestra evaluación de los AA y la oportunidad que constituyen para los socios europeos. Creemos que la naturaleza del acuerdo y la oportunidad que brindan son muy reales y requieren un reconocimiento. Y al igual que en nuestras anteriores visitas, por ejemplo a París a principios de este año, lo discutimos con una serie de socios públicos y privados para darles nuestra perspectiva. Y en segundo lugar, desde la invasión rusa de Ucrania, creemos que una de las oportunidades más importantes para los socios europeos con respecto a los acuerdos es construir una nueva relación con la región, con Israel y con los demás países miembros. Esto puede adoptar muchas formas, incluida la cooperación energética para reponer la energía perdida en el mercado europeo, pero también para ofrecer una oportunidad adicional de cooperación en materia de seguridad alimentaria, sanidad y tecnología, entre otras cosas. Se trata de un reconocimiento de la importancia de los acuerdos, de cómo están transformando la región, pero también de un reconocimiento de la oportunidad que ofrece a los países europeos para trabajar con los miembros de los AA y ampliar los lazos entre Europa y Medio Oriente.

¿Cree usted que, además de la normalización entre los países de los AA, también hay espacio para la cooperación multilateral, no sólo en materia económica, sino también en materia de seguridad y defensa? ¿Sería posible una especie de OTAN para Oriente Medio?

Creo que no sólo es posible, sino también necesario, y en la anterior administración nos comprometimos con la creación de una Alianza Estratégica de Oriente Medio (MESA). Desde nuestro punto de vista, abarcaba más ampliamente la cooperación económica, en materia de energía como parte de ella, a diferencia de lo que se estableció para la OTAN. Pero hay una lógica similar en eso. Durante décadas habíamos reunido organizaciones dispuestas para hacer frente a las amenazas del terrorismo, la piratería, así como de la amenaza que constituía Irán. Y en el proceso tuvimos que recrear cada vez una coalición de países afines. Esa no es una forma eficaz de contrarrestar las amenazas duraderas. Estados Unidos y muchos de nuestros socios y aliados en la región tienen la misma visión de la paz y la estabilidad regionales, de la seguridad y de las amenazas que se ciernen sobre ella.La cooperación y la integración de nuestros socios y aliados en la región es la forma más eficaz de hacer frente a estas amenazas a largo plazo. Y creo que están de acuerdo en que la dificultad estriba en determinar en qué condiciones y cuáles son los detalles asociados a esta cooperación. Hicimos algunos progresos en este frente. Esperamos que la nueva administración o sus sucesores sigan avanzando, pero en mi opinión se trata de algo inevitable porque es esencial y también lógico para Medio Oriente. Tiene la misma lógica que la OTAN en Europa: la cooperación entre países la hace más eficaz para contrarrestar las amenazas. Pero como organización privada sin ánimo de lucro nos centramos en lo económico y cultural y dejamos los aspectos de seguridad y diplomáticos a nuestros homólogos en los gobiernos.

Entrevista realizada por Yossi Lempkowicz en ejpress.org.

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