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Hungría: cómo la política y la familiaridad pueden hacer que la cultura sea más abierta a los judíos

Por M S
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El director de relaciones públicas de la Asociación de Comunidades Judías de Hungría, Jonatan Megyeri, defendió el historial del primer ministro húngaro Viktor Orbán en el apoyo a los judíos del país.

Itongadol/Agencia AJN.- El rabino Jonatan Megyeri, director de relaciones públicas de la Asociación de Comunidades Judías de Hungría (EMIH, por sus siglas en inglés), afirmó que la política, el derecho y la familiaridad pueden cambiar las culturas para hacerlas más acogedoras con los ciudadanos y visitantes judíos, y que el país europeo muestra cómo determinadas medidas pueden tener un efecto en cascada sobre la sociedad.

Decenas de judíos húngaros señalaron que Hungría —un país que aún lidia con su colaboración con el Eje y la influencia de la Unión Soviética— tuvo históricamente una relación poco hospitalaria con los judíos, pese a haber albergado en el pasado una gran comunidad judía.

Bajo el régimen de Horthy se aprobaron una serie de leyes raciales antijudías que despojaron de derechos a esta población; las deportaciones del Holocausto se llevaron a cabo durante el régimen títere nazi; y, posteriormente, bajo el gobierno comunista, el sionismo fue prohibido y el judaísmo restringido. Los judíos húngaros describieron una cultura que reflejaba esa persecución política y legal.

En diálogo con el medio de comunicación hebreo The Jerusalem Post, Megyeri remarcó que, si bien el primer ministro húngaro Viktor Orbán fue retratado por sus críticos como antisemita, autócrata y chovinista, cuando llegó al poder en 2010 impulsó cambios significativos al aprobar leyes que establecieron una política de “tolerancia cero” frente al antisemitismo.

“Creo que no hay ningún otro país en Europa con leyes tan severas”, expresó Megyeri, destacando que el gobierno aprobó la legislación contra el odio hacia etnias y grupos de personas.

A su vez, el funcionario de la EMIH explicó que, desde una perspectiva cultural estadounidense o anglosajona, estas restricciones legales pueden verse como una limitación a la libertad de expresión. Sin embargo, sostuvo que el nuevo marco jurídico debe entenderse en el contexto y la perspectiva histórica de Hungría.

Al mismo tiempo que se introducían estas leyes, Orbán también cultivó una amistad pública con su homólogo israelí, el primer ministro Benjamín Netanyahu.

En ese sentido, Megyeri detalló que la relación personal y política entre ambos países hizo que la opinión pública húngara fuera consciente de las frecuentes visitas de funcionarios israelíes.

Los estrechos vínculos forjados por el gobierno fueron penetrando lentamente en el resto de la sociedad, aseveró Megyeri, dado que el gobierno de Orbán lleva 15 años en el poder.

Con un gobierno en funciones durante tanto tiempo, “las decisiones políticas pueden filtrarse a los niveles más bajos del público y cambiar lentamente la mentalidad o la actitud de la gente”, subrayó.

Un efecto en cadena

El resultado fue un efecto en cadena, ya que las relaciones políticas alentaron vínculos económicos, con inversiones israelíes en Hungría que crearon objetivos compartidos: Megyeri recalcó que Orbán habló en múltiples ocasiones del potencial de Hungría para aprender de Israel en agricultura, alta tecnología y fintech.

Asimismo, la llegada de empresarios israelíes a Hungría hizo que el público israelí conociera más el país, lo que impulsó el turismo. Con el tiempo, Hungría se convirtió en uno de los principales destinos de los turistas israelíes en Europa. Megyeri definió como algo “asombroso” que “cada vez más israelíes vengan aquí [a Budapest] que a Roma, París, Londres, Berlín o cualquiera de las grandes capitales europeas”.

Según Megyeri, las visitas judías a Hungría contribuyeron a reducir el antisemitismo, porque los húngaros se acostumbraron a ver judíos de distintos perfiles, incluidos muchos que se identifican visiblemente como tales.

Además, destacó que Jabad Lubavitch también abrió sus puertas a los húngaros, mostrando al resto de la población qué significan el judaísmo y la identidad judía.

“La gente lo encuentra interesante y menos aterrador. Normalmente se teme aquello que no se conoce”, aseguró el director de relaciones públicas de la EMIH, señalando que  existen muchas razones para el desarrollo de la estrecha relación entre Jerusalem y Budapest, más allá del vínculo personal entre sus líderes de larga trayectoria.

En Israel hay muchos judíos de origen húngaro, muchos de los cuales poseen la ciudadanía y el derecho a votar en las elecciones húngaras. Además, el Estado judío también es importante para la numerosa población judía que vive en Hungría.

Megyeri afirmó que desde el punto de vista ideológico, Orbán ve afinidad con Israel como Estado-nación: “Orbán cree en los Estados-nación, e Israel es el ejemplo principal de un Estado-nación’’.

‘‘Hungría es en cierto modo similar a Israel. Israel está rodeado de países musulmanes y árabes. Hungría es una isla en medio de países germánicos y eslavos, un pueblo único, con una lengua única, similar a lo que es Israel”, añadió.

Con respecto al antisemitismo, la EMIH advirtió que no desapareció en Hungría, aunque sí se redujo de manera significativa. Un informe de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), publicado en julio pasado, reveló que en 2023 los judíos húngaros experimentaron uno de los niveles más bajos de acoso antisemita entre 13 países analizados. El 24% de los judíos húngaros reconoció haber sufrido acoso en un período de 12 meses, frente a una media del 37%. El 2% experimentó violencia antisemita en el mismo período, en comparación con una media del 4%.

Hungría fue uno de los tres países de la UE con mejores resultados en cuanto a la ausencia de temor a llevar símbolos judíos en público por razones de seguridad. El 52% y el 25% de los encuestados afirmaron que ocasionalmente evitaban llevar símbolos o que nunca los llevaban como estrategia de seguridad, respectivamente, frente a los promedios de los 13 países, del 76% y el 48%. El 12% de los encuestados dijo haber sufrido discriminación en un período de 12 meses, el tercer nivel más bajo entre los 13 países.

La Fundación de Acción y Protección informó en 2024 que Hungría había sido uno de los peores países en términos de acoso antisemita en 2013, pero que para 2018 se había convertido en uno de los de mejor desempeño. Mientras que el 90% de los judíos húngaros consideraba el antisemitismo un problema grave en 2013, esa preocupación se redujo en un 13% en cinco años.

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