Inicio Universidad Ben Gurión La Universidad Ben-Gurión estudia estrategias para combatir las olas de calor

La Universidad Ben-Gurión estudia estrategias para combatir las olas de calor

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La ola de calor sofocante de este verano en toda Europa está provocando incendios forestales, dañando la infraestructura, contaminando el aire y haciendo la vida imposible a millones de personas. Hay problemas de salud e incluso muertes atribuidas al intenso calor.

Los meteorólogos globales, incluso en Israel, ven patrones que indican que las olas de calor extremas del verano son una tendencia constante.

Los países que más energía consumen, como Estados Unidos, China, la India y Rusia, deben asumir la responsabilidad de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, según los expertos.

Sin embargo, todos podemos hacer nuestra parte para mitigar y adaptarnos a esta realidad, afirmó el profesor Evyatar Erell del Departamento de Geografía y Desarrollo Ambiental de la Universidad Ben-Gurión.

Con “mitigación” se refiere a las acciones que los individuos y los grupos pueden tomar para reducir las causas del cambio climático.

La mitigación debe incluir la reducción del uso de electricidad, conducir menos (el transporte provoca el 27% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según la Agencia de Protección Ambiental de EEUU), comer menos productos de origen animal y reducir la deforestación.

La “adaptación” se refiere a las estrategias para vivir de manera más cómoda y sostenible en condiciones climáticas extremas.

La experiencia de Erell es la planificación urbana que ayuda a los habitantes de las ciudades a mitigar y adaptarse al cambio climático.

“Más del 50% de las personas en todo el mundo vive en ciudades, y ahí es donde consumimos la mayor cantidad de energía”, explicó Erell al portal ISRAEL21c.

“Las calles de la ciudad se enfrían más lentamente por la noche que en el campo abierto porque las superficies del suelo y las fachadas de los edificios no ‘ven’ el cielo. En las noches de verano, la temperatura mínima puede llegar a los 26 a 27 grados centígrados en Tel Aviv”, destacó Erell.

“Recuerdo haber visitado a mi abuela en Tel Aviv durante las sofocantes noches calurosas, y ella simplemente abría la ventana para que entrara la brisa. Pero a medida que se densifique más la población, no habrá una brisa fresca. Eso es suficiente para que enciendas el aire acondicionado todas las noches”, y consecuentemente, aumente más el consumo de electricidad.

Erell dice que las ventanas y los techos son la clave para que un edificio funcione bien en condiciones de calor y humedad. Las ventanas deben tener persianas y estar orientadas en la dirección de la brisa nocturna. Los techos deben estar pintados de blanco y equipados con paneles solares para generar electricidad limpia.

Los estudios de Erell sobre los hábitos de los propietarios de viviendas israelíes revelan que las personas educadas, que presumiblemente entienden el cambio climático mejor que las menos educadas, en realidad usan más electricidad porque pueden permitirse lujos que consumen energía y se ajustan a un estilo de vida de altos ingresos.

Los ciudadanos de lugares normalmente más fríos, como Londres, tendrán una curva de adaptación mayor que, por ejemplo, Singapur, donde todos los días son cálidos y húmedos, o Israel, donde el calor del verano siempre ha sido intenso.

“Nosotros en Israel enfrentaremos un aumento, en promedio, de aproximadamente 2 grados y las olas de calor se volverán correspondientemente un poco más largas y cálidas. Eso es a lo que tenemos que adaptarnos”, destacó Erell.

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