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Coronavirus: Una enfermera de Hadassah relató el crudo momento de estar al frente de la primera línea de batalla

Por Iton Gadol
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Agencia AJN/Itongadol.- La Agencia AJN recorrió el prestigioso Centro Médico Hadassah de Israel y entrevistó a Claudia Poggi, jefa de enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos con más de 36 años de experiencia en su profesión, para dialogar sobre cómo uno de los principales centros de atención del mundo enfrentó la pandemia de coronavirus.

Desde la primera línea de batalla contra el mortal virus, Poggi explicó cómo las enfermeras tuvieron que adaptarse para enfrentar la pandemia. «Lo que vi ahora no lo vi nunca, los pacientes de una gravedad impresionante», describió la profesional que no dudó que la cuarta ola que afectó a Israel fue «por los no vacunados».

AJN: Desde su posición como profesional de Hadassah, ¿en qué situación de la pandemia se encuentra tras los picos de contagio que se experimentaron?

CP: En principio, yo soy enfermera de la unidad de cuidados intensivos de neurocirugía y de cirugías importantes de cráneo y de tórax, y de corazón, Nosotros salimos de este lugar de confort nuestro a las unidades de coronavirus.

AJN: ¿Ustedes son las que se movilizaron estando en este lugar de confort?

CP: El lugar de confort es el lugar donde uno trabaja todos los días. Entonces ya desde la primera ola, que fue en marzo del 2020, tuvimos que abrir los cuidados intensivos para los casos de coronavirus. Entonces las enfermeras salimos, yo estuve con el jefe mío de acá, abrir el cuidado intensivo en el piso siete del viejo edificio, donde llegamos tener 16 pacientes ventilados. Nosotros somos las enfermeras que damos una mano y no hay ningún hospital del mundo que tenga enfermeras de cuidados intensivos en un cuarto esperando que esto pase. Cuando esto pasó, nosotros tuvimos que salir de acá a trabajar con pacientes con corona.

Ningún hospital tiene enfermeras en un cuarto esperando para estos casos de coronavirus. Y nunca va a pasar que están esperando. Las enfermeras de cuidados intensivos son enfermeras que están dentro de los cuidados intensivos trabajando.

AJN: En consecuencia, una vez que se desata la pandemia, el Hospital Hadassah puso en marcha un sistema para atender la crisis.

CP: Nosotros salimos para abrir los servicios, y ahí nos quedamos, haciendo guardias en los cuidados de Corona. Lo que me pasa a mí en la cuarta ola, que una vez por semana, y a veces cuando es necesario más que eso, entonces voy ahí a trabajar.

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Daniel Berliner, director de la Agencia AJN, junto a Poggi

AJN: Superada la crisis generada por el pico de contagios y fallecidos, ¿qué análisis hace de lo ocurrido?

CP: Le voy a decir algo que use desde el principio y que ahora veo el rompecabezas más claro. Cuando esto pasó en marzo de 2020, yo decía nos dan todos los días las fichas de un rompecabezas y nos dicen ármenlo, pero no tenemos la foto, o sea teníamos que armar todo, llegábamos ahí a trabajar y todos los días vamos a hacer esto y vamos a hacer lo otro. Esta investigación dice que vamos a poner los pacientes así. A medida que esto fue evolucionando, y llegamos a esta cuarta ola, ahora tenemos la foto, entonces es más fácil, digamos.

AJN: ¿Cuán importante era el hospital Hadassah en ese momento?

CP: Es muy importante porque nosotros tenemos todos los recursos para hacerlo, que eso es muy importante. Conoces el hospital en el que trabajas cuando pasa una cosa así, que sabes todos los recursos humanos, materiales, equipamiento, lo que necesitáramos había, y eso ayuda mucho cuando uno está armando esa foto. Qué nos pasó, que nosotros somos un hospital también universitario, es un hospital escuela. Nosotros acá no era todo el tiempo trabajar, sino que veías a los médicos con las investigaciones, como estar viendo como poder mejorar.

AJN: ¿De dónde surgían los lineamientos para atender la emergencia?

CP: Los médicos marcaban los lineamientos, había lineamientos que cambiaban con mucha frecuencia. Lo importante fue que el hospital en la tercera ola que atendió más pacientes, es más hubo momentos que los pacientes se derivaron al centro del país, no teníamos más camas, o sea que en números fue un hospital que atendió muchos pacientes.
Hubo semanas que tuvimos entre 3 y 4 pacientes con exmos.

AJN: Podría definir qué es exmos

CP: El exmos es la circulación extra corpórea, que cuando el corazón y el pulmón falla, se conecta un sistema que va a hacer que el corazón funcione y el pulmón lleve el oxígeno. La circulación extra corpórea se usa en las cirugías cardíacas y es un procedimiento para poder sacar a esos pacientes que es como todos los sistemas dejan de funcionar, eso lo vimos, no es una enfermedad, vimos como todos los sistemas se alteran, y la tercera ola, que fue la más crítica para Israel, vimos como pacientes jóvenes, embarazadas de 30 años, sanas, que todavía no estaban vacunadas estaban llegando al Hospital. Habíamos llegado a esa etapa, llegaban pacientes totalmente descompensados y a muchos tuvimos que hacerles este sistema de exmos con éxito, muchos no tuvieron el éxito. Pero claro este hospital es un hospital que creo que es un hospital escuela para el mundo.

AJN: Frente a esta situación, ¿tuvo temor de infectarse con el virus?

CP: Nunca lo pensé. Nunca lo pensé, esto vino y soy enfermera, entonces que hace una enfermera, tiene que estar donde tiene que estar. No todas las enfermeras estuvieron de acuerdo en entrar, muchas enfermeras de cuidados intensivos, con mucha experiencia, decidieron que no podían entrar, y los hospitales respetan eso porque es una enfermedad nueva, en ese momento la conocíamos poco. Entonces hubo muchas que pensamos para qué estamos, estamos para eso. Le voy a decir algo, fui la primera, yo tengo 59 años y sigo entrando, fui la enfermera más veterana que se quedó trabajando ahí, porque considero… Más de 60 años decidió el hospital que no entran, yo estoy cerca de eso y quizás decidirán que no , pero creo que las enfermeras con experiencia son las que tienen que entrar, porque hay mucho trabajo, entra mucha gente joven pero tiene que haber gente con más experiencia. A veces me sentía como que estaba dirigiendo un barco. La gente lloraba, no quería entrar, somos enfermeras, podemos. O sea había una parte del rol mío no soy una enfermera para atender pacientes, sino dar un poco de ánimo a las jóvenes que estaban shockeadas, gente con pocos años de carrera

AJN: ¿Desde qué edad está en Israel y de dónde vino? ¿Hace cuántos años está en el hospital?

CP: Hace 18 años vine desde Uruguay, y hace 18 años que estoy en el hospital porque yo no tenía el título para poder trabajar acá, había que hacer la reválida, así que trabajé como voluntaria hasta que pude hacer el examen.

AJN: En resumen es su casa

CP: Sí, esta es mi casa, adoro Hadassah, y es mi casa. Trabajé acá como voluntaria hasta que hice todo lo legal para poder estar como enfermera.

AJN: Si bien usted no es médica, pero desde su posición, ¿qué se debe hacer hacia adelante?

CP: Tengo 36 años de carrera como enfermera de cuidados intensivos, soy licenciada en enfermería, lo que vi ahora no lo vi nunca, los pacientes de una gravedad impresionante. La última ola, la cuarta ola son los no vacunados. Esto que estamos pasando ahora son los no vacunados. Si me preguntan vacunas sí, vacunas no, yo digo vacunas sí. ¿Por qué? Porque tener anticuerpos contra esta enfermedad, con la que vamos a luchar unos años más, esto no se va a ir mañana. Esa ilusión que tenemos que mañana se va a terminar yo creo que no va a pasar, porque todos los días hay alguna mutatzía (mutación), algo que está apareciendo, que nos está molestando de vuelta. La vacuna sí, porque lo que va a hacer la vacuna, yo ya me di la tercer dosis, y creo que hay que darse la tercer dosis, y creo que nos van a decir cada cuanto nos vamos a tener que vacunar, porque la vacuna nos va a permitir tener anticuerpos para pasar la enfermedad en forma leve. Qué vacunado llegan al CTI (Centro de Terapia Intensiva) , los vacunados que llegan al CTI son vacunados que tienen enfermedades, por ejemplo, inmunodeprimidos, pacientes que tienen un trasplante de riñón, que la medicación que reciben, pacientes que tienen una enfermedad de base inmune, todo su sistema inmune está deprimido, entonces puede haberse vacunado, pero su sistema no respondió y va a llegar menos grave al CTI, va a ser un paciente grave, pero con menos toque de todos los sistemas, podría ser. Entonces yo pienso que aún los inmunodeprimidos también tienen que vacunarse, porque a lo mejor van a llegar menos grave al hospital.

AJN: ¿Cuál es la situación de los niños?

CP: No hay muerte en niños, pero tampoco había muerte en gente de 21 años sana y embarazadas, y lo pasamos en la tercer ola. Entonces que sabemos de esta enfermedad, tenemos una cosa que no sabemos. Sabemos que los niños se enferman, llegaron a grave, pero acá el CTI pediátrico en la tercera ola abrió camas de pediatría para Covid, ya hubo niños graves. En la ola de los jóvenes tuvimos deportistas, gente sana, y pensamos que nunca iba a pasar, porque cada ola tuvo su característica. La primera era con aquellos con enfermedades preexistentes: gordos, obesos, hipertensos, diabéticos; la segunda fue fifty fifty casi, teníamos también sanos; la tercera fueron jóvenes: deportistas, embarazadas, mujeres jóvenes, gente que vos la veía y decías: cuido su cuerpo, no toma una pastilla, y ahí vino la vacuna, y nosotros dijimos vamos a vacunarnos porque esto nos va a sacar, y nos sacó; la cuarta vinieron los no vacunados, no sé cuál va a ser la quinta. Entonces si ahora tenemos un permiso que dice que los niños, se puede, yo lo consideraría, porque no quisiera que la quinta ola fuera un CTI con 16 niños ventilados porque no lo hicimos. Porque hasta que vos empezás la vacunación, suponete que pasará, yo no soy futuróloga, que pasara algo, cómo salís a vacunar a los niños que ya están enfermos. Yo creo que hay que pensar, ya dijeron que la dosis de Pfizer, no la del adulto, tenemos que esperar que venga la dosis adecuada para la pediatría, no es la vacuna que tenemos, o sea lo que va a ser adecuado para el niño, y así como nosotros nos dimos.

AJN: ¿Qué opinión tiene del acuerdo que Israel firmó con Pfizer y que le permitió al país acceder a la vacuna?

PC: El sistema de salud tiene todos los datos que pasaron. Hubo personas que tenían problemas después de recibir la vacuna, entra en la estadística de complicaciones; y cómo avanzó la medicina a través de los años, de esta forma. La historia de las vacunas, no estamos fuera, es algo nuevo. Hubo enfermedades que se erradicaron por la vacunación, los primeros que recibieron las vacunas supieron lo que estaban haciendo. También en esas épocas incluso la estadística no era como la de hoy. Claro que vieron lo que pasaba con la enfermedad y dijeron está es la solución. En la varicela el primer niño que se vacunó fue el hijo del jardinero del médico que inventó la vacuna, en Inglaterra, yo pensando en eso que te digo, mi madre si hubiera sabido las complicaciones que tenía la vacuna de la varicela, capaz nunca me la hubiera dado. Entonces que te quiero decir, la medicina avanza de esta forma, que nos vean que fuimos un experimento, pero nosotros acá decidimos que la vacuna era Pfizer. Cuando un laboratorio hace una fase pre de investigación y hay que seguir investigando, los números son la población que recibió la vacuna.

AJN: ¿Considera que el hospital Hadassah es un espacio de coexistencia ejemplificador?

CP: Sí, es una coexistencia que la gente no se la imagina. La gente ve lo que ve en las noticias de Israel, y cuando vos vivís acá, y lo vivís todos los días, tenes amigos, y son la gente que trabaja contigo, y vos decís es como una cuestión que parece una ficción. Uno piensa que el mundo nos ve de una forma y nosotros vivimos dentro de este país de otra forma, que lamentablemente el mundo no está preparado para verlo.

AJN: Una actitud que se destaca del hospital es que trata a todos por igual.

CP: Le voy a contar algo, este edificio no existía, estaba el edificio viejo, llegó Ariel Sharon, primer ministro, estaba enfrente de él un trabajador de un supermercado, él estaba en la cama 6, y el trabajador en la cama de enfrente. Ese es el ejemplo, y yo era nueva acá. Yo venía de Uruguay, y yo dije cómo, el primer ministro en este servicio y enfrente el señor que trabaja en el supermercado, entonces ahí entendí lo que es Israel. Ese ejemplo, es lo que entendí lo que es este país, y el mismo profesor que operó al primer ministro, operó al señor del supermercado.

AJN: Usted visitó la Argentina, ¿qué experiencia le dejó?

CP: Ir a la Argentina fue una experiencia increíble, porque es algo que te va a pasar una vez en la vida que puedas ir a dar una mano. Estuve meses, más de un año acá esperando ver una luz, y era todo oscuro, y cuando nosotros logramos ver la luz, que fue que salimos de esto con las vacunas, en mayo, estábamos respirando tranquilos, y había que dar una mano, y yo dije; es la posibilidad de llevar un destello, una pequeña luz a un lugar donde la gente ahora está, se lo que están viviendo, porque era una locura aquello. La Argentina fue la posibilidad de poder dar esperanza en 10 días, compartir experiencias. El nivel argentino es un nivel muy bueno en la medicina, nosotros no fuimos a enseñar nada ahí, fuimos a compartir y a dar una ilusión; capaz que podemos salir de esto.

AJN: Por las calles en Jerusalem y todos los negocios, de cualquier rubro, venden bolsas de barbijos y guantes descartables.

CP: No hay que sacárselo. Cada paquete trae 50, son muy baratos.

AJN: En Buenos Aires se suele usar el mismo barbijo, una semana quizás.

CP: Acá lo tiramos cada 3 horas en la guardia. La gente lo sigue usando al barbijo porque hay un alto porcentaje de la población que está vacunada, pero los vacunados podemos adquirir la enfermedad, tener la enfermedad, enfermarnos sin síntomas, pero vas a ser un vector de pasar la enfermedad. Por qué tiene que haber 2 metros sin el barbijo, porque no nos podemos abrazar y dar muchos besos, porque entendimos que los vacunados se pueden enfermar pero no van a llegar al CTI.

AJN: En Israel es muy riguroso el control por el tema del barbijo

CP: Tenés una multa. Porque acá llegamos a la conclusión de que estar vacunado no para siempre. Primero que va a haber que seguir dando algún refuerzo de la vacuna, y segundo que no evita la enfermedad.

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