Itongadol.- Ariel Isaak, presidente del Comité Organizador de los próximos Juegos Macabeos Panamericanos, mantuvo una entrevista con ItonGadol para conocer todos los detalles sobre el megaevento que se realizará entre el 27 de diciembre de 2023 y el 5 de enero de 2024.
-¿Cómo fueron las Macabeadas en Israel y cómo volvió la delegación?
-La delegación argentina llevó casi 800 personas, una de las más grandes en las últimas Macabeadas. Esto tiene que ver con la demanda y la necesidad que tiene la gente de hacer alguna actividad relacionada al entretenimiento después de haber salido de la pandemia. Pero más allá de eso, se vivió una experiencia deportiva, cultural, social e identitaria muy importante. Por supuesto, el deporte siempre es el protagonista, pero trae aparejado otras experiencias más asociadas a lo grupal, lo personal y lo humano. Volvimos todos muy contentos, con más o menos medallas, pero el objetivo estuvo cumplido en relación a lo deportivo y lo social. Fue un éxito para nosotros.
-¿Cuánto fortaleció esto a FACCMA?
-FACCMA sigue demostrando con hechos que es una organización que está a la altura de eventos de distintas envergaduras, y ratifica la calidad que ofrece en su producto. Creo que es un buen momento para valorar lo que se hace, no sólo cada cuatro años en una Macabeada Mundial, sino cotidianamente, que es un esfuerzo muy grande de diferentes personas, tanto voluntarios como profesionales, que garantizan ese funcionamiento.
-¿En FACCMA cuando cambian las comisiones directivas heredan un ritmo bastante equilibrado y sostienen una línea que no se altera?
-Sí, a diferencia de lo que pasa en instituciones nacionales, hay políticas institucionales, de corto, mediano y largo plazo que se sostienen. Porque está atravesado por la misión y los valores de la organización. Entonces, cuando eso se pondera y se pone como una acción prioritaria, las acciones que se llevan a cabo están asociadas a ese cumplimiento.
-¿Qué significa que los próximos Juegos Panamericanos sean en Buenos Aires?
-Significa una gran oportunidad, una posibilidad de trabajar atrás de un gran proyecto. El último fue en el año 2007 acá en Buenos Aires y quién sabe cuándo va a volver a ser en la Argentina. Con lo cual, nos obliga y nos compromete a asumir esa responsabilidad de forma común y ponernos todos atrás de ese gran objetivo que es principalmente armar una muy buena planificación para que todos los que participen de esto, no solo deportistas, sino acompañantes y miembros de la comunidad activa de todo el país, tengan un estándar de calidad para que sea un recuerdo de una experiencia de vida para siempre y que pueda perdurar en la memoria y en los corazones de todos. Y que fortalezca nuestra comunidad, nuestras instituciones y la identidad judía de aquellos que participen en este evento.
-¿Las sedes se postulan o son elegidas directamente?
-Nosotros tomamos esto como un evento comunitario. Integramos a todas las partes a la hora de sumarse, más allá de las responsabilidades del Comité Organizador. Para ello, armamos una plataforma estratégica que defina la misión, los objetivos y los valores del evento. Una vez que uno tiene esa plataforma definida, después es mucho más fácil entender cómo se lleva a la práctica, porque la acción es garantizar esos objetivos. La comunidad judía argentina por suerte es muy grande y tiene la infraestructura necesaria para poder soportar la actividad que esto demanda. Después, dónde se lleva a cabo no tiene que ver más que con la capacidad de albergar diferentes disciplinas deportivas que tienen nuestras instituciones. Y nos permite de esa forma definir cuáles son los lugares.
-¿Esto va más allá de la frontera de FACCMA?
-Es organizado por FACCMA, pero con la invitación abierta a los miembros de la comunidad, que después van a tener la oportunidad de postularse como voluntarios para poder colaborar a lo largo del evento.
-¿Qué significa la educación no formal en un mundo en donde vemos familias con chicos que tienen como única alternativa de formación a los centros socio-deportivos?
-La educación no formal lo veo como un complemento a la educación formal. Necesitamos de la educación formal para ir creciendo internamente e ir incorporando conocimientos que nos dan la posibilidad de sumar herramientas, para el día de mañana enfrentar los desafíos que nos trae la vida misma. La educación no formal se convierte en un complemento en un marco institucional comunitario, que nos da herramientas que la educación formal a veces no da. Y las da en una etapa de la vida de crecimiento, con una absorción de conocimiento que permite a la par de la educación formal incorporar esa valija de herramientas con otras, que en su conjunto te fortalecen como persona y como profesional en el día de mañana. FACCMA trabaja en la educación no formal a través de su Escuela de Madrijim y al final del ciclo cumplido de esos dos años de estudio, la posibilidad de viajar a Israel con el programa Bekeff para todas las escuelas de madrijim de Buenos Aires. Entonces se convierte en un complemento muy importante y da herramientas de liderazgo que el día de mañana pueden ser utilizadas en otros espacios y que pueden marcar la diferencia en este mundo tan competitivo.
-Luego de haber estado en Israel con las Macabeadas, ¿cómo ves al mundo judío a estas horas y cómo ves localmente a la comunidad?
-La comunidad judía argentina es protagonista en todo el mundo por su población y su historia. A la hora de poder vincularnos con otras comunidades de menor, igual o mayor envergadura, nos encontramos con que ese protagonismo se hace presente y nos permite compartir diferentes experiencias de lo que va a pasando en todo el mundo. La verdad es que hay temas que atraviesan a todos por igual, que tienen que ver con el desafío como líderes comunitarios de cómo poder garantizar la continuidad de la cultura, la tradición. No importa en qué ámbito o materia, pero sostener a las comunidades que de a poquito se van descentralizando y perdiendo en la sociedad en común. El desafío es cómo seguir atrayendo y motivando y reconociendo a nuestros miembros institucionalizados y los que no lo están, para que se sientan parte de algo que es mayor a un país. Nosotros somos un pueblo milenario que viene de generación en generación trasmitiendo valores y en la medida que no fortalezcamos esos valores, va a ser difícil poder sostener este desafío en un marco integrado, participativo e inclusivo en el largo plazo. En la mirada global, los desafíos son muy parecidos en todas las comunidades.
-¿Las socio-deportivas terminan siendo un reaseguro de la vida judía?
-Son una herramienta más, un espacio más. Cada uno se identifica y vive su judaísmo como quiere o como puede. Creo que es un espacio más, como lo es el religioso en un templo, como el educativo en la escuela y la inclusión de todos ellos también. El desafío pasa por los líderes de la comunidad en cómo identificar qué es lo mejor para una comunidad y no para un espacio únicamente. Para sostener en el tiempo esta historia que viene de muchos años.
-¿Cuál es el mensaje ante la noticia de la realización de los Juegos Panamericanos?
-Para todos hay un mensaje, que tiene que ver con la participación. Cada uno puede participar desde su lugar, desde donde más cómodo se sienta. Por supuesto que desde lo deportivo, como en todo proceso de Panamericano, hay un pre-selección y tiene ciertas reglas y condiciones que hay que respetar. Fuera de lo deportivo, es una fiesta para todos, y todo aquel que quiera participar, va a poder hacerlo. Nosotros vamos a armar un programa de voluntariado para que las instituciones puedan convocar a partir de ahí la participación. Pero este es un evento que tenemos que aprovecharlo y vivirlo todos.
-¿Hay involucramiento de organizaciones gubernamentales o municipales?
-Va a haber participación de diferentes sectores del Estado, tanto nacional, provincial como municipal. Les hemos informado del evento, están felices de que Buenos Aires sea la sede. Y nos han manifestado el apoyo absoluto para que esto pueda ser llevado a cabo sin ningún tipo de inconveniente.
-¿Cuántos participantes van a transitar por el Panamericano?
-Estimamos que pueden llegar a venir desde el exterior unos 3000 atletas, estimamos una delegación argentina de 1200/1500 personas, con lo cual, sumado a los acompañantes que tienen mucho interés de venir a la ciudad Buenos Aires, porque la Argentina es un atractivo turístico muy grande. La experiencia que tuvimos en Israel nos demostró que hay muchos países de Europa que están interesados en participar y quieren empezar a recibir información de cómo va a ser. Con lo cual, entre atletas invitados y participantes estimados, creemos que va a haber una alta rotación de público en todo el evento, que puede llegar hasta 15.000/20.000 personas en totalidad.