Inicio DAIA Presidente de la DAIA: “Nuestra principal preocupación sigue siendo la sustentabilidad de nuestras adheridas”

Presidente de la DAIA: “Nuestra principal preocupación sigue siendo la sustentabilidad de nuestras adheridas”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- El presidente de la DAIA y flamante secretario general del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), Jorge Knoblovits, mantuvo una entrevista con ItonGadol en la que destacó: “Si algo demostró esta pandemia es que es más fácil enfrentar las crisis cuando se las enfrenta con unidad y se buscan consensos”.

Knoblovits afirmó que “la principal preocupación sigue siendo la sustentabilidad de las instituciones adheridas a la DAIA”, golpeadas económicamente por la crisis del coronavirus. “En esta situación de pandemia en la DAIA tuvimos que mirar, más que nunca, hacía dos lados: a nuestras instituciones y a los tres niveles de gobiernos. Y eso hicimos”, agregó.

-¿Cómo describe la realidad de los judíos argentinos en el marco de la pandemia del COVID-19?
-La situación emocional y económica de los miembros de la comunidad judía que generó esta pandemia no es diferente a la que atraviesa toda la sociedad argentina. Somos una de las comunidades más importantes del mundo, que tiene como activo una fuerte presencia en distintos escenarios nacionales como la cultura, la ciencia, la política, el arte, la economía, los medios de comunicación y la fe. Esta comunidad tiene un marco que la distingue: muchas instituciones y muy activas, con diversidad intelectual, de pertenencia.
Las instituciones de la comunidad judía siguen atravesando momentos muy difíciles en donde reina la incertidumbre. El impacto de la pandemia fue muy grande ya que de un día para el otro y durante varios meses, se paralizaron todas las actividades. Eso generó perjuicios económicos.

-¿Cómo fue y cómo es la asistencia de la DAIA a las instituciones de la comunidad?
-Desde el primer día, la DAIA brindó apoyo y contención a las más de 140 instituciones de la comunidad judía argentina que nuclea y representa (entre ellas escuelas, templos, clubes). Seguimos en permanente contacto con ellas para ayudarlas a resolver los problemas que la pandemia les está generando
Fueron meses de mucho esfuerzo y preocupación por la situación que se generó por la pandemia. Hoy nos sentimos tranquilos y satisfechos por el trabajo que venimos haciendo en esta crisis. En esta situación de pandemia en la DAIA tuvimos que mirar, más que nunca, hacía dos lados: a nuestras instituciones y a los tres niveles de gobiernos. Y eso hicimos. Teníamos que mirar hacia adentro para conocer de primera mano lo que pasaba en nuestras instituciones y luego teníamos que intentar encontrar respuestas en las autoridades políticas. Entre otras cosas, logramos que llegara la ayuda del Estado a través de distintos programas de ayuda para instituciones sin fines de lucro.
Como ejemplo del trabajo que hicimos con las instituciones de la comunidad, dejame resaltar la tarea que realizamos junto a la Federación de Escuelas Judías Argentinas (FEJA) para ayudar a las escuelas de nuestra red escolar que sufren, quizás como ningún otro sector, las consecuencias económicas generadas por la pandemia. Por eso, todos en la DAIA nos sentimos muy orgullosos de haber recibido por parte de FEJA un reconocimiento público por las acciones que hicimos para preservar la educación judía.

-¿Tuvieron oportunidad para empezar a evaluar las secuelas que está dejando la pandemia?
-Todavía es muy prematuro para hacer una evaluación definitiva de cómo la pandemia afectó a nuestras instituciones y la vida comunitaria. Pero como representación de la comunidad judía argentina, nuestra principal preocupación sigue siendo la sustentabilidad de nuestras adheridas y la posibilidad concreta de que puedan continuar cumplimiento con sus diversas misiones llegando cabalmente a sus integrantes, socios, feligreses, etc.
Por eso estamos muy atentos para seguir acercando nuestra ayuda en momentos en que los recursos son escasos y las necesidades aumentaron exponencialmente.
Desde que empezó esta pandemia se habla mucho sobre el día después: cómo será el momento en que termine esta incertidumbre que se apoderó de todos nosotros, cómo serán nuestras vidas en la llamada “nueva normalidad”, en qué situaciones quedáremos, tanto en lo afectivo como en lo económico. Y cómo impactará esto en la sociedad, cómo afectará al cuerpo social esta inédita experiencia de encierro, distanciamiento social, miedo e incertidumbre.
Pero como siempre digo, creo que este panorama de crisis nos obliga a todos los actores de la sociedad civil a entender que el día después no llegará nunca porque el día después ya comenzó. Y es por eso es imprescindible la construcción de consensos, que es la mejor manera de enfrentar las crisis cuando se lo hace con unidad y cuando se buscan consensos.

-¿Pudo la DAIA ponerse de pie rápidamente luego del duro golpe que sufrió la humanidad por la pandemia?
-Estoy muy orgullo del trabajo que hicimos en la DAIA, tanto los miembros voluntarios que conformamos la comisión directiva como el staff profesional. Desde el primer momento tomamos conciencia que era fundamental sostener un DAIA activa y muy firme ya que teníamos que estar cerca de cientos de instituciones de nuestra comunidad que necesitaban nuestra asistencia. Gracias al esfuerzo de todos pudimos mantenernos de pie para seguir cumpliendo nuestra misión.

-¿Cuál es la preocupación actual de la DAIA?
-Tenemos por delante una agenda cargada de desafíos que deben ser encarados con urgencia para amortiguar los efectos de esta crisis. No tengo dudas que la DAIA tiene un desafío mayúsculo para tratar de contener y ayudar a aquellos sectores que más desprotegidos quedarán. Esto es prioritario. Fue crucial durante la pandemia no perder el contacto con toda la comunidad y con la sociedad en general. Todos tuvimos que adaptarnos a las nuevas modalidades de comunicación y logramos estar presentes.

-¿Cuál es su mensaje a los directivos?
-La importancia de la unidad: si algo demostró esta pandemia es que es más fácil enfrentar las crisis cuando se las enfrenta con unidad y se buscan consensos. Esta es una lección que deben quedarnos grabadas y aplicarla siempre en el futuro. Ahora nos damos cuenta de lo nocivo que es el enfrentamiento y las descalificaciones que generan divisiones, grietas. Esto pasa a nivel político nacional pero también en distintos ámbitos de la sociedad argentina. Y también lo vemos en otras partes del mundo. Si somos como entidad transmisores del valor de la diversidad, tenemos que ser capaces de aplicarlo entre nosotros.

-¿Qué significa para usted asumir el cargo de secretario general del Congreso Judío Latinoamericano?
-Un orgullo muy grande y una gran responsabilidad. Desde mi lugar voy a trabajar incasablemente para aportar mi experiencia. La tarea no es sencilla ya vivimos en un mundo y en una región tumultuosa, con mucho odio, violencia, persecución y exclusión. Por eso creo que va a ser indispensable reforzar los caminos del entendimiento y del diálogo. Esto siempre permite enfrentar mejor los desafíos que se nos presentan. En Argentina sabemos muy bien de que se trata esto. Mi país, es un ejemplo en este sentido y eso se lo debemos a nuestros abuelos, a nuestros padres y a nuestros maestros. Ellos construyeron una sociedad donde la convivencia con nuestros hermanos católicos, musulmanes y de todas las religiones se naturalizó. Estamos muy unidos y todos somos parte, junto a otros Colectivos, de la historia dinámica de conformación y transformación de nuestra Nación.

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