Inicio Bialik Devoto Directora de Bialik-Devoto: “En estos 100 años pudimos mantener los valores fundacionales y nunca dejamos de ser un shule”

Directora de Bialik-Devoto: “En estos 100 años pudimos mantener los valores fundacionales y nunca dejamos de ser un shule”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La directora de Bialik-Devoto, Julieta Galant, mantuvo una entrevista con ItonGadol en el marco del centenario que celebra la institución y destacó que el secreto para haber perdurado tanto tiempo fue “mantener los valores fundacionales y nunca dejar de ser un shule, donde cada vez que entra un alumno, entra también una familia”.

Galant tiene una historia muy personal con la escuela, donde transitó 46 años de su vida. Allí realizó todo el nivel inicial y toda la primaria. Se fue solamente en la secundaria y volvió a los 18 años, donde arrancó como ayudante. Luego fue maestra, coordinadora y actualmente es directora.

-¿Cómo se preparan para celebrar los 100 años?

-No siempre se cumplen 100 años. Estamos sumamente emocionados de haber llegado hasta aquí, y sobre todo, de tener proyectos de futuro. Este año lo tomamos como el año del centenario. No es que haya un día en particular, el 28 de octubre vamos a terminar con un evento de festejo general. Sin embargo, todo el año estuvo vinculado a los 100 años. Trabajamos con los chicos en contenidos relacionados a los 100 años de historia, tanto de Israel como de Argentina. Para que sepan que pasaba en estos 100 años, en cuanto a los eventos históricos, políticos, sociales y económicos, mientras el grupo fundador pensaba esta escuela. Especialmente, esto lo trabajamos con los años más grandes.

– ¿Qué encontraron cuando investigaron sobre la historia?

-Un grupo trabajó en un libro, que ya está terminado, y tuvimos que recabar toda la historia. Fue un trabajo de encontrar quiénes fueron esos fundadores, que entre ellos estaban mis abuelos, entre otros, por supuesto. No empezó como escuela, empezó como un lugar de estudio, como era en aquella época. Y nos encontramos con gente que estuvo años, con hijos de hijos, nietos…

-Quiero aclarar que, para quienes no saben, no estamos hablando solamente de la escuela, sino que es una comunidad. ¿Ya nace como comunidad o se convierte en comunidad?

-Sí, hoy es comunidad. Hoy es una escuela con comunidad. No lo tengo tan claro, pero yo creo que nace como este lugar de estudio, y nace como escuela. Y después aparece acompañando la comunidad, y también hay toda una parte de educación no formal con encuentros juveniles.

-¿Y qué crees vos? ¿Qué la sostuvo en el tiempo, cosa que no ocurre lamentablemente con todas las instituciones?

-Yo creo que pudimos mantener los valores fundacionales, desde algún sentido. Me parece que siempre tuvimos un camino al cual seguir. Nunca dejamos de ser un shule. El nene que entra en la escuela, y que entraba a la escuela años atrás, no entra el nene solamente a estudiar. Entra una familia con necesidades, donde los podamos acompañar, donde tenga un espacio para el padre, para la madre, para el chico, para un abuelo si quiere. Es una comunidad.

-En Villa Crespo llenar una sinagoga es fácil, y no es fácil ser judío en Devoto. En Iamim Noraim Bialik se llena. ¿Cómo lo ves vos?

-La verdad que tuvimos muchos momentos. Hubo momentos más difíciles que otros, pero lo que nos damos cuenta es que es una comunidad elegida, que hay familias que la siguen eligiendo, que se mudan y se van a otro barrio, y vuelven acá para las fiestas o para traer a sus hijos e hijas. Justamente, en este momento en particular, es un momento donde en Devoto pareciera no haber tantas familias jóvenes judías. Ahora están apareciendo. A veces, a lo mejor, es una zona más cara que otras. Nos cuesta hoy que los chicos vengan. Sin embargo, siempre aparecen, siempre están. Ex alumnos, también. Estamos muy a la búsqueda de que un ex alumno de la escuela quiera volver a mandar a sus hijos acá, que nos vea como una escuela aggiornada. Hoy cambió un montón Bialik de lo que era en determinado momento. Hoy es una escuela bilingüe. Pero siempre no deja de ser un shule.

-¿Qué significa ser directora de una escuela que forma niños para este nuevo mundo?

–Me parece que hoy por hoy el contenido curricular es el que tenemos que dar, y son los que están escritos. Están bajados por el Ministerio. Pero lo que nosotros tratamos es que nuestros chicos aprendan algunas cuestiones que tienen que ver con el poder elegir. Hay cosas que tienen que hacer obligatoriamente. Matemática tienen que tener, Lengua tienen que tener. Pero que puedan, en otras cuestiones, elegir: ya sea si tienen ganas, en este momento, de hacer algo más musical, algo más vinculado a lo literario. Entonces, hay momentos en que nuestros chicos eligen dónde quieren pasar esas horas de cátedra, formándose ya sea por saber, por interés o por conocer algo nuevo. Esto me parece sumamente importante: hoy formar chicos que puedan elegir todo lo que les va a venir de acá en más. Y que aprendan a elegir. Yo creo que eso se enseña. Por otro lado, nos parece que los valores hoy tienen un lugar fundamental en la enseñanza. Los valores también se enseñan: el poder visualizar al otro, cómo está el otro, el poder ayudar a otros. ¿Qué puedo hacer yo desde mi lugar para que otro esté mejor? Hablamos de situaciones, como desde un proyecto que tenemos en sala de 5 vinculado al “Leoncito Dan”, de juntar juguetes para chicos que no reciben juguetes en el Día de las Infancias, o el amigo que tengo al lado, si no está bien con algo. Me parece que todo lo que tiene que ver con el valor, sobre todo el solidario, es algo que nos tiene que atravesar a lo largo de toda la escolaridad.

–¿Cómo estás viendo la educación judía?

– Yo creo que la educación judía en Argentina tuvo un quiebre importante después del 7 de octubre. La verdad es que tuvimos que pararnos desde otro lugar y acompañar a familias con diferentes temores cuando fue toda esta situación.

Tuvimos que dar vuelta todo lo que veníamos trabajando vinculado al área judaica. A lo mejor tenemos menos horas del área de hebreo en particular, pero no queremos perder lo que tiene que ver con la formación de la identidad judía. Entonces, todo lo que tiene que ver con la realidad de Israel y con algunas vivencias judaicas en nuestras festividades sigue a flor de piel, y más aún después del 7 de octubre.

– ¿Por qué dijiste la palabra “temor”?

–Después del 7 de octubre nos enfrentamos a que los padres no traían a los chicos al shule. Algo muy parecido a lo que pasó cuando fue el atentado a la AMIA nos sucedió después del 7 de octubre. Pero, como fue lo de la AMIA, lo sorteamos y lo pasamos en equipo: familia y escuela.

–Si digo “antisemitismo”, ¿qué reflexión hacés?

– Me parece que también es una de las tareas que tenemos. Es algo con lo que tenemos que ayudar a formar a nuestros chicos, el tema del antisemitismo. Nosotros tenemos solo Nivel Inicial y Primaria, y me parece que es algo muy propio de la Secundaria, pero también lo trabajamos en el Bialik con sexto y séptimo grado. Ellos pueden conocer qué es el antisemitismo, cómo responder, qué cosas enseñarles a nuestros chicos cuando se enfrentan con chicos que no son de la colectividad judía, dónde pararse, hasta dónde. Me parece que es algo que también ocupa a la escuela hoy.

–Transitaste lo que no muchos transitan, que es todo un ciclo de vida en una escuela y hoy sos directora general. Primero contame de qué se trata este proceso que hiciste y cómo lo estás viviendo.

– Bueno, como dije antes, mis abuelos fueron fundadores, mis padres vinieron a la parte de juventud años atrás, y mis padres eligieron esta escuela desde los dos años para mí y para mi hermana. Así que transité todo el nivel inicial y toda la primaria. Me fui solamente en la secundaria, cinco años, y volví a los 18, cuando quería estudiar para docente de Nivel Inicial. Fui a pedir trabajo a esta escuela y desde ahí me quedé. Estamos hablando del año 1993. Ahí arranqué como ayudante, maestra, coordinadora, directora… y la verdad es que siempre me ató algo emocional y personal a la escuela. Tuve propuestas de trabajo, pero hay algo que me decía que este saber y este acompañamiento los quería hacer acá, y los quiero seguir haciendo acá. Tiene mucho que ver con mi vida. Yo acá también, paralelamente, hice mi vida personal: tuve a mis hijos, me casé. Hoy cumplo 51 años y 46 los pasé acá. Estoy disfrutando estos 100 años, personal y profesionalmente. Me enorgullece. Me encuentro leyendo, mirando fotos, leyendo artículos, con gente a la que le hacemos entrevistas, y me emociona día a día.

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