Itongadol.- En la ceremonia central de la última edición de Marcha por la Vida, en el excampo de exterminio de Birkenau, en Polonia, el Keren Kayemet LeIsrael decidió honrar con el encendido en su nombre de la «Antorcha del Renacimiento» a Avi Dickstein.
Se trata del histórico vicepresidente y uno de los principales referentes de Marcha por la Vida Internacional, a quien Itongadol también desea homenajear con la entrevista que sostuviera en 2023, en la capital de Polonia, el marco del 80° aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia.
– Empecé a trabajar en Marcha por la Vida en agosto de 1989. Fui el primer director general de Marcha por la Vida. ¿Por qué? Estuve en misión en los Estados Unidos durante 5 años, de 1984 a 1989. Fui responsable de toda la juventud: movimientos juveniles, centros comunitarios… Tuve más de cien emisarios de costa a costa, en los Estados Unidos y Canadá. Viajé a Polonia por primera vez en la historia en 1986. En noviembre del 86 fuimos la segunda delegación oficial que partió…
– … ¿Quiénes «fuimos»?
– … Fuimos por la Agencia Judía, junto con muchos amigos. Estaban conmigo en la delegación Danny Naveh, Avraham Duvdevani, Herzi Makov… Había muchos amigos con nosotros. Éramos 60 personas de todo el mundo. Yo estaba entonces en una misión en Nueva York… Viajamos vía París. Llegamos a Polonia. Hacía mucho frío… Nos seguían con dos coches por si -¡D’s nos libre!- hacíamos algo impropio… Los micros eran muy viejos. No había luces en las calles. Casi no había comida… Llegamos al hotel. No nos permitían salir. No había restaurantes. Un país completamente comunista… Cuando llegué a Varsovia por primera vez, aunque nunca había estado allí, dije: ‘Conozco Varsovia’. ¿De dónde? Porque los edificios de Varsovia son de 4 pisos, sin ascensor, con lavadero afuera… Crecí en una casa así en Nevé Shaanán, en Haifa… Y luego viajamos por primera vez… Hasta el día de hoy recuerdo nuestra primera visita a Majdanek… Hacía mucho frío. La montaña de cenizas estaba sin lámina de nailon… Vimos los huesos, la sangre, la gente… Pasamos, «sangramos», rezamos, lloramos… Una experiencia muy difícil… Estuvimos en Auschwitz. Estuvimos en Treblinka. Estuvimos diez días y me juré, ante el Creador del mundo, que yo, que me llamo Avshalom… Un abuelo, Avnon; un abuelo, Shalom; ambos asesinados en Bełżec, y seis hermanos y hermanas de mi madre -la paz sea con ella- asesinados en Bełżec, y cuatro hermanos y hermanas de mi padre, que todos fueron asesinados en Bełżec porque vivían en Lwów y la gente de Galitzia fue a Bełżec… Juré que haría todo lo posible para que todo judío del mundo y todo no judío viniera a Polonia: a Auschwitz, Treblinka, Majdanek, Sobibor, Chelmno, Bełżec… y viera lo que hicieron los nazis -borrados sean sus nombres- como resultado del odio y el antisemitismo. Y en el 88 quiso el destino, quiso el Santo Bendito Sea, que el doctor Shmuel Rosenman, el primer presidente de Marcha, me llamara para dirigir Marcha por la Vida. La dirigí hasta 1994. Trajimos muchísimos jóvenes de los Estados Unidos. Tuvimos Marchas de tres mil personas. Los actos de entonces eran en el crematorio… Y, bendito sea D’s, a fines del 94 ingresé al Keren Kayemet LeIsrael. Allí trabajé 24 años como director de la División de Captación de Recursos y responsable de todas las actividades del Keren en el mundo. Trabajé con muchos latinoamericanos: Argentina, Brasil, México, Uruguay, Costa Rica y Guatemala. Por supuesto, con Europa, Estados Unidos y Canadá. Me encantó trabajar con América Latina; gente cálida e instruida… He estado allí varias veces. Tengo muchísimos buenos amigos allí… Y me jubilé en 1997. Desde entonces soy voluntario de Marcha por la Vida. A tiempo completo, muy feliz de continuar como miembro de la conducción, responsable de todos los programas para jóvenes que vienen a Israel. Llegamos para Iom Haatzmaút, celebramos con una marcha al Kótel, en Jerusalem, y por la noche, en Latrún, hacemos la fiesta. Este es el programa más importante para jóvenes sobre los dos acontecimientos más importantes para el pueblo judío en el siglo XX: por un lado, la Shoá -que no nos pase-, en la que seis millones de judíos fueron asesinados y exterminados, aquí, en Europa, y en el norte de África, y la resurrección del Estado de Israel. Y transmitir el mensaje educativo de generación en generación. Hoy también luchamos contra el antisemitismo, que va en aumento. Mucho tratamos de concientizar a los jóvenes en el sentido que el activismo social es importante… También tenemos miles de olim que inmigraron a Israel como resultado de Marcha por la Vida. Marcha por la Vida los influyó mucho… ¡Y Am Israel jai!
– ¿Cuál es el secreto?
– Antes del coronavirus, cada año teníamos 10.000 personas. Tuvimos una Marcha con Ariel Sharón. Era el 50° o 60° aniversario de la victoria sobre los nazis. Tuvimos 18.000. Fue muy grande… Los números rondan alrededor de los 10.000-12.000 de toda Europa y las Américas del Norte y Latina. Es muy importante la educación judía, la identidad judía y la continuación del pueblo judío, y este es el secreto: que va de generación en generación… Marcha por la Vida nunca ha publicado un solo mensaje de «Vengan con nosotros». Esto viene en la familia, con los amigos, con la gente, con las escuelas, con los movimientos juveniles, con la comunidad judía. Eso es muy importante para nosotros…
– ¿Cree que en diez años será lo mismo?
– Los sobrevivientes de la Shoá, lamentablemente, están desapareciendo. Naturalmente, ya son grandes. Por lo tanto, nosotros, los que somos la segunda y tercera generación, debemos continuar con la antorcha de la memoria, con la tradición de transmitir. Es nuestra responsabilidad. Y no solo preguntar: «¿Qué nos podés dar?», sino: «¿Qué podemos aportar?»… Tengo 300 años de «polaco»… Fui al 80° aniversario de la Masacre de Babi Yar y luego me tomé cinco días y me fui al pueblo de mis padres y al politécnico donde mi padre estudió, en Lwów, en Lemberg. Una magnífica ciudad… En Lwów hubo 180.000 judíos y es muy importante para mí que la gente venga y vea cómo desapareció un mundo judío de 1.000 años… La familia del abuelo del abuelo del abuelo de mi abuelo llegó de Schaffhausen. Según el trabajo sobre mis raíces que hice junto con Yad Vashem y el en ese momento Museo de la Diáspora, vinieron a Polonia en el siglo XVII porque les dieron tierras. Se asentaron en la misma ciudad durante 300 años… Hoy es un pueblo de 4.000 personas, alguna vez la mitad eran judíos… Hablé con niños de 8° grado y no sabían absolutamente nada sobre los judíos, apenas sabían sobre Israel… No habían salido del pueblo… Mis padres me contaron sobre el lago y la torre, y que allí tiraban a los judíos desde la torre, y sobre el antisemitismo… Para mi gran pesar, en 1956… era comunista… agarraron el cementerio judío y le quitaron todas las lápidas. Hicieron una cancha de fútbol encima y alrededor pusieron una especie de monumento a los judíos asesinados allí. Está a una hora de Lwów…

