Inicio COMUNIDAD EN ACCION Presidente de La Agencia Judía para Israel: «El rol central es fortalecer a las comunidades judías en educación e identidad judeosionista»

Presidente de La Agencia Judía para Israel: «El rol central es fortalecer a las comunidades judías en educación e identidad judeosionista»

Por IG
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Itongadol.- El presidente de La Agencia Judía para Israel, Doron Almog, recibió a Iton Gadol en su despacho en Jerusalem para conversar sobre la actualidad de Israel y el mundo judío después de la Masacre del 7 de Octubre y la ola de antisemitismo que le siguió, así como sobre la importancia de la aliá y su deseo de visitar la Argentina. 

 «Es momento de una gran aliá: quiero un millón de olim», aseguró.

— Estamos atravesando un momento muy difícil. Desde el 7 de Octubre, que fue el evento más traumático desde la creación del Estado, en Shabat y Simjat Torá: 1.200 personas asesinadas, mujeres violadas, niños asesinados, 251 secuestrados y llevados a Gaza… Creo que el evento que comenzó el 7 de Octubre es un trauma para todo el Estado de Israel y el pueblo judío. No sabría decir cuántos soldados que participaron en combates sufren estrés postraumático, pero creo que debemos tener una mirada macro de este período como un gran trauma. Si tuviera que mencionar traumas, tenemos la Segunda Guerra Mundial, que por supuesto fue mucho mayor en magnitud: el asesinato de seis millones de personas, antisemitismo, racismo… Y tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial se estableció el Estado de Israel, que -de hecho- queremos que sea el lugar más seguro para los judíos. Fue creado contra el racismo, el antisemitismo y el exterminio de seis millones de personas, y el Estado de Israel ha fracasado. En este momento somos un pueblo que experimenta el estrés postraumático de: a) el 7 de Octubre, y b) el antisemitismo está alcanzando en todo el mundo proporciones que no habían existido antes. Este es un punto de inflexión que lleva a todo el mundo judío a hacer un balance de lo sucedido aquí el 7 de Octubre en relación con el Estado de Israel como un lugar seguro, como una póliza de seguro, y a muchos judíos que se están formando una opinión parcialmente opuesta a la que tenían. Vemos, por ejemplo, que muchos judíos que antes no donaban, no estaban interesados, de repente le donan a la Sojnut, vienen a visitar… Y también lo contrario: judíos que culpan al Estado de Israel del aumento del antisemitismo como consecuencia de la guerra y los logros del Estado de Israel… Esta situación representa dos percepciones… Y más también, pero ciertamente hay dos percepciones aquí. Aquellos que se distancian del Estado de Israel me interesan menos. La cuestión de la justicia, que -por cierto- siempre es una cuestión judía: si estamos haciendo lo correcto, si es justo… Yo digo: más allá de la cuestión filosófica, este es el único Estado judío en el mundo. No hay otro… Hay muchos Estados cristianos, hay muchos Estados musulmanes y hay solo un Estado judío, pequeño, con ocho millones de judíos según la Halajá y otros ocho millones en el mundo, y otros diez millones cuya madre no es judía. Así que en total, hay entre dieciséis y dieciocho millones de judíos en el mundo… Y ese Estado judío ciertamente tiene derecho a la existencia. Ese Estado no lanzó el ataque… Nosotros somos la víctima, no el agresor del 7 de Octubre. El Estado de Israel no quería una guerra. Parte de todo lo que nos sucedió fue por la percepción de seguridad de que Hamás no quería una guerra en absoluto… No quiero entrar en temas de fracaso y responsabilidad, sino que me refiero a que el Estado de Israel no fue el agresor, fue atacado. Gente fue masacrada como en un pogrom y el Estado de Israel entró en guerra para defenderse. No compartimos frontera con los hutíes ni con Yemen, no tenemos frontera con Irán, y nos encontramos inmersos en una guerra que continúa hasta ahora, paralelamente a un gran despertar antisemita en el mundo, protestas contra judíos en universidades y judíos que, como en la época de la Inquisición, eligieron ser «marranos», que quizás «son» cristianos afuera y judíos en casa… Aun hoy, los judíos del mundo tienen que tomar una decisión: «¿Caminaré con kipá o no?», «¿Sacaré símbolos judíos?», «¿Hablaré hebreo o no?»… Incluso cuando salgo con amigos en el exterior (me dicen): «Hablen en voz baja», «No hablen en hebreo»… Lo digo como un hecho: nos enfrentamos a una nueva realidad… 

— Cuando fue la Shoá no existía el Estado de Israel, en Octubre sí existía un Estado de Israel, fuerte, ¿podría ser que el antisemitismo se deba a que no logran comprender que ahora las cosas no son como entonces?

— Por supuesto que parte del antisemitismo proviene de la percepción de (Los Protocolos de) los Sabios de Sion, la percepción de que los judíos dirigen e influyen sobre todo el mundo, percepciones que se basan en mucha información falsa e incorrecta que intenta adjudicarles a los judíos caracteres falsos. Al fin de cuentas, realmente hay aquí un pueblo con mucha gente muy talentosa. Digamos que tomamos al judaísmode los Estados Unidos… ¿Cuánto fue el judaísmode los Estados Unidos? ¿Cuánto es? ¿El 2% de 330 millones? Pero si tomamos a los judíos más ricos, ya llegamos al 25%… Ahora bien, ¿de dónde provino la mayoría del judaísmode los Estados Unidos? Llegó de Europa oriental a fines del siglo XIX. Eran refugiados. Llegaron sin nada. Eran pobres…Mark Wilf, mi colega que es el titular de la Junta (de Gobernadores de La Agencia Judía para Israel), su padre es sobreviviente de la Shoá. ¿Cómo llegó a ser ahora una de las personas más ricas de los Estados Unidos? La familia Tisch, la familia Bronfman… ¿A qué se dedicaban sus familias? Zapateros… ¿Y los padres? Pequeños artesanos que intentaron integrarse, fueron rechazados y alcanzaron un estatus… ¿Gracias a qué? Gracias a la capacidad personal, el talento, la educación… La educación judía, que lleva a los niños a estudiar, graduarse en universidades y triunfar en los negocios. Gracias al trabajo duro… Los judíos llegan adonde están principalmente gracias a la educación en el hogar, el trabajo duro, el aprendizaje y el talento… Y frente a todas las historias que nos rodean, con las que intentan investirnos, que son historias de antisemitismo que intentan adjudicarles a los judíos algo que no es cierto, finalmente hay aquí un pequeño país, minúsculo en términos demográfico y territorial, que una y otra vez hace lo increíble… ¡Cómo lidió incluso en la Guerra de la Independencia con siete ejércitos! Seiscientas mil personas… Esa es la generación de mis padres… Y hoy, que ya somos diez millones aquí, nos enfrentamos a alrededor de dos mil millones de musulmanes en todo el mundo y luchamos contra todos los que sabemos: Hamás, Hezbollah, Irán, un boicot internacional… Una realidad muy, muy difícil… Por supuesto que también tengo críticas a lo que está sucediendo, pero digo a nivel de principios: tenemos razón, no queríamos una guerra… En general, el Estado de Israel elige ir por el camino de la paz. Los Acuerdos de Oslo querían ir por el camino de la paz… Hay críticas, por supuesto, pero desde su creación, el Estado (de Israel) ha tendido su mano parahacer la paz. Logró hacer un acuerdo de paz con Egipto. Logró hacer un acuerdo de paz con Jordania. Netanyahu logró los Acuerdos de Abraham. Además de hacer un acuerdo de paz con Egipto, Beguin dijo: «El Líbano será el segundo país (árabe) en hacer acuerdos de paz», y por supuesto fracasó… Pero aun hoy dentro del ADN del pueblo judío hay un gran anhelo de paz, aunque estemos combatiendo… Y eso se ve todos los días cuando recorrés Tel Aviv y ves restaurantes llenos de gente que quiere vivir, que ama la vida y quiere aprender y triunfar… ¡Cuánto anhelo hay aquí por una vida normal y buena!… La gente no quiere combatir, es una necesidad… La guerra es una realidad que se nos impone… La gente quiere seguir construyendo y desarrollando un país bueno y próspero… Creo que hay aquí algo más, muy profundo: una muy fuerte ambición de ser los mejores, de estar en la cima, en la cima de la tecnología… ¿A qué se debe que hagamos la Cúpula de Hierro? Somos el único país del mundo que logra lanzar misiles más allá de la atmósfera… Reagan habló de la Guerra de las Galaxias y nosotros somos el único país que lo ha hecho… Tiren una pelota de tenis e intenten pegarle con otra… Eso es lo que hace el sistema: uno, dos, tres y cuatro veces un misil le pega a otro… Todos los científicos del mundo dijeron: «imposible», «no se puede», «no funciona»…

— También los beepers que explotaron en manos de terroristas de Hezbollah…

— Claro… Entonces, ¿cómo sabían que uno estaba ahí y eso estaba allí y llegaron a eso, eso y eso? Sistemas de inteligencia sofisticados… Pero no solo eso: también en medicina, cibernética, ciencia y agricultura… Somos el único país del mundo que tiene plantas desalinizadoras… Tomamos agua salada del mar Mediterráneo y del mar Rojo y la convertimos en agua dulce. Resolvimos el problema del agua… Alguna vez, cuando yo era un niño, en el Estado de Israel lamentábamos cada gota: «¡ahorrá!», «¡cerrá la canilla»… ¿Por qué digo todo esto? Yo hablo mucho de una «sociedad modelo», del «tema social», y en el pueblo judío hay muchas etiquetas: derecha, izquierda… Pero la idea fundamental del judaísmo, de la que hablan los profetas, es la de una sociedad modelo, de justicia social, y creo que esas grandes ideas son las que me guían como presidente de la Sojnut… ¿Qué es la «garantía mutua»? ¿Qué es «uno por el otro»? Fui el primer soldado en aterrizar en Entebbe, ¿por qué volar 4.000 kilómetros? Porque judíos estaban de rehenes… ¿Por qué combatimos? Combatimos por la vida, pero también por algo más: combatimos por valores, por un compromiso, por la garantía mutua entre unos y otros…

— ¿Qué ve ahora en el mundo judío?

— El rol central de la Sojnut hoy es fortalecer a las comunidades judías en 66 países del mundo. A) En educación, en identidad judía… Pero yo digo: no solo identidad judía, identidad judeosionista porque el judaísmo sin Jerusalem, sin la Tierra de Israel, sin el Tanaj… No existe tal cosa… ¿Adónde va Abraham Abinu? Viene aquí… ¿Adónde va Moshé Rabeinu? Va a la Tierra de Israel… Josué… Toda nuestra esencia está aquí, en la Tierra de Israel… Por lo tanto, digo: la identidad judía no es solo estar en una sinagoga de Brooklyn, Sídney o Johannesburgo, es una identidad judeosionista porque Sion es parte de la esencia judía… Si hay judíos que quieren alejarse, está bien, es su elección, pero yo digo: la esencia judía está ligada tanto a un lugar como a valores. El lugar es la Tierra de Israel. Soy el presidente de La Agencia Judía para Israel. La Tierra de Israel. Un lugar… Y dos: valores. ¿Qué son los «valores judíos»? ¿Qué es la «conducta judía»? ¿Qué es la «garantía mutua»? ¿Qué significa «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»? Esas cosas son valores que guían, y cuando observo al mundo judío actual, miro a la totalidad desde ambas cosas: un judaísmo ligado con un lugar y un judaísmo que tiene valores. Por lo tanto, cuando envío a emisarios a cualquier lugar del mundo, su función es llevar el progreso del Estado de Israel, de la Tierra de Israel, junto con el dolor, el duelo, la pérdida y el orgullo… Al capítulo en cuyo inicio ahora nos encontramos lo llamo «el capítulo de la reconstrucción»…

— Reconstrucción espiritual y material…

— Toda… Hablé del trauma y el estrés postraumático; ahora necesitamos un período de reconstrucción. Ahora bien, es una reconstrucción de crecimiento a partir del dolor, del antisemitismo, de la guerra que aún hay, de una gran frustración por no haber logrado la caída del régimen iraní ni un cambio de régimen. No lo logramos con Hamás en Gaza ni con Hezbollah en el Líbano… No logramos lo que queríamos, y creo que es imposible. La «victoria total» no existe… La «victoria total» solo es construir una sociedad modelo, es interna, y yo digo: aunque no lo hayamos logrado y todavía haya guerra, yo diría que no tienen el poderío que tenían. Es decir: la mayoría de las capacidades de Irán fueron dañadas por varios años, Hezbollah es más débil, Hamás es más débil, pero existen… Este es el momento en el que necesitamos crecer, y por lo tanto, La Agencia Judía: uno, fortalecimiento de todos los judíos del mundo, todas las comunidades judías, y fortalecimiento de la identidad judeosionista. Dos: reconstrucción del Estado de Israel, con énfasis en el sur y el norte porque las zonas más dañadas son el sur y el norte. Y por lo tanto, es el momento para una gran emigración a Israel. Quiero un millón de olim ahora… 

— Ahora a la palabra «aliá» se la escucha de manera diferente… 

— Creo que es mucho más existencial. Es una emigración a Israel también debido a los debates internos… Hay una demografía de ortodoxos que no quiere enrolarse… Por cierto, no entiendo qué es eso de  «no quiere enrolarse». No lo entiendo porque en el judaísmo que estudio, todos nuestros grandes líderes también son combatientes: Moshé Rabeinu se convirtió en líder cuando mató a un egipcio. Lidera al Pueblo de Israel y lo lidera en batallas hasta que llega al monte Nebó… Josué es tanto guerrero como líder… El rey Saúl es tanto guerrero como líder… El rey David y todos los reyes también son héroes: héroes militares y héroes en el liderazgo, en el espíritu… No lo entiendo en absoluto… Digo: este fenómeno como de que todo es solo un mundo de estudio no es el mundo de Maimónides. Tampoco es el mundo del judaísmo. El judaísmo siempre, siempre, siempre ha educado para una cosa y la otra: tanto para preservar la identidad judía y la tradición como para trabajar…

— Y ahora la palabra «aliá» es importante…

— A la «aliá» los gentiles le dicen «migración»… «Migración» no es «aliá», «aliá» es «arriba», es «ascender»… Ahora bien, ascender a la Tierra de Israel es una aliá aunque aquí esté difícil. Hacer aliá es vivir y combatir aquí. Es construir y fortalecer… Ahora bien, nuestro rol, el de nuestra generación y el mío como presidente de la Sojnut: uno, el norte, porque quiero que la mayoría de los olim, el 80%, vayan al norte y al sur. Dentro de diez años quiero ver al doble de personas en el sur y el norte. Duplicar la población no solo con olim, sino con jóvenes que vayan desde adentro, que comprendan esto. Esas zonas fueron dañadas, son zonas fronterizas y hay que fortalecerlas. Por lo tanto, se trata de la misma garantía mutua de la que hablé antes… Hoy veo muchos olim jóvenes. Lamentablemente, gran parte también murió, en combates y también la semana pasada… Y creo que esa es la esencia… Cuando veo la aliá de jóvenes hoy, ellos vienen en este período en que es el lugar más peligroso del mundo… 

— Ahora que ya todo está terminando, ¿qué deberían hacer las comunidades judías del mundo? ¿Qué están haciendo ustedes?

— Nada está terminando… Estamos en un período de dolor, y el pueblo judío siempre tiene dolor… En Pésaj, en la noche del Séder, siempre decimos: «En tu sangre mi vida»… Durante 3.000 años el pueblo judío ha vivido con esas dos palabras (en hebreo). Siempre tiene grandes tragedias. Siempre… «En tu sangre mi vida»… Vivir… Es decir: cuando hablo de una nueva era, una era de reconstrucción, no nos desconectamos del pasado, del dolor… Se crece a partir del dolor… Cuando a la gente la matan, se continúa su camino y su espíritu… No están físicamente con nosotros, pero el camino, el legado, el sacrificio y el amor permanecen… Y se llevan adelante… Hoy esa es la mayor orden en nombre de quienes fueron asesinados y cayeron, y dentro ese gran dolor entrar en un período de reconstrucción. En este período se necesitan muchas fuerzas, y por lo tanto, también se necesitan muchos olim. También necesitamos fortalecer a las comunidades judías… No todos los judíos inmigrarán… Hay lugares donde me gustaría que no quedara un solo judío… Hay 55.000 judíos en Sudáfrica… ¿Qué tienen que hacer allí, en un país malvado, que pide llevar a todo el Estado de Israel ante la Corte Penal Internacional, dice que estamos cometiendo un genocidio aquí, que miente? Que todos vengan aquí… Como siempre, quieren ir a Australia, Inglaterra, los Estados Unidos, pero no tienen nada que hacer allí… Realmente… Me reúno con los judíos de Sídney y me dicen: «Somos 100.000 judíos y hay aquí un millón de musulmanes…». ¡Vengan aquí!… Ahora, es nuestro rol contarles y darles las mejores condiciones e incentivos para que vengan. Eso significa hebreo, empleo, facilidades económicas y con el alto costo de vida, recibirlos con amor…

— ¿Cómo fue la aliá desde Ucrania?

— Excelente… Antes que nada, vayamos a la aliá de los años 90, del millón de personas que llegaron… ¿Acaso no hubo dificultades? Claro que las hubo… ¿Acaso todos se quedaron aquí? No, pero se ve un panorama… ¿Cuál? La aliá desde Rusia… Se ven políticos como Liberman… Se ve en nuestro sistema político, que de repente se crearon partidos y se creó una fuerza política gracias a la aliá de Rusia… Se ven médicos, ingenieros, empresarios…

— ¿Y de la de Ucrania?

— Lo mismo… Necesitamos una gran ola de aliá que impulse la economía, la ciencia, la medicina, la agricultura, la seguridad… Todos los ámbitos… Necesitamos que los mejores, especialmente los jóvenes, vengan a vivir aquí…

— ¿Qué ve en el futuro?

— Veo un fortalecimiento del Estado de Israel en todos los sentidos, como un Estado judío, democrático y moral que en los próximos años también trabajará por un crecimiento y un desarrollo en todos los ámbitos… Por supuesto, hay una batalla interna aquí: ¿qué tipo de cultura habrá? Pero creo que, en última instancia, el espíritu judío es el espíritu de Beit Hilel y Beit Shamai, del pluralismo, de una cosa y la otra, de todas las corrientes del judaísmo juntas: reformista, conservadora, ortodoxa y secular… Y creo que lo que nos ha sucedido en los últimos años profundiza la necesidad de respetarnos los unos a los otros… La mayor amenaza no es Irán, ni Hezbollah, ni Hamás, está adentro, entre nosotros… Y confío en que a raíz de todo lo sucedido, de los conflictos dentro del pueblo judío, encontraremos la manera de fortalecernos. Es un mecanismo de supervivencia que es difícil de ver ahora… Muchos me dicen: «Escuchá: están pasando cosas terribles aquí, ¿cómo es posible? El Estado ha desaparecido»… Todos los días escucho afirmaciones como «La Knesset ha desaparecido», «Ya no somos un Estado democrático»… Hay muchas voces duras, pero creo que adentro, en el ADN del pueblo judío, hay una cosa y la otra…

— En Tel Aviv se hace la Marcha del Orgullo. Este es un Estado democrático. Solo aquí pueden hacerlo en Medio Oriente…

— Es cierto, aquí realmente hay diversidad… Yo digo: el judaísmo tiene una abundancia de corrientes y el pluralismo es precisamente su fortaleza. La multiplicidad de matices en el pueblo judío y la capacidad de integrarlos nos fortalecen… Sé por mi hijo, que nació con retraso mental, cómo los judíos del mundo han sufrido prejuicios y antisemitismo durante 2.000 años. También a mi hijo aquí, en el Estado de Israel, le han dicho: «Sos un retardado mental». Él me enseñó qué es aceptar, contención, amor inclusivo. Cuál es el lugar del amor en el mundo… Si no hay amor, no hay mundo. Si no hay amor, no hay judaísmo. Si no hay amor, no hay Estado de Israel. Y cuando hablo de una sociedad modelo, es una sociedad que perdona. Es respetar al diferente. Escuchar la voz del otro: del débil, del herido, del rehén y de la familia en duelo… Escuchar la voz del reformista, el conservador, el secular y el LGBTQ+… Sí, esa es la belleza del judaísmo: darles espacio a todos. Y estoy seguro de que en el momento en que incluyamos a todas las variantes, seremos más fuertes. Mucho más fuertes… Y también más sabios… Lo digo con responsabilidad…

— ¿Qué piensa cuando ve a un presidente como Milei, que ama al Estado de Israel?

— Quiero creer que también habrá una toma de conciencia en todo el mundo occidental. ¿Qué es una toma de conciencia? La comprensión de que hoy el antisemitismo es un acto inhumano e incorrecto contra nosotros, a quienes nos ven como fuertes, pero somos una minoría… Y creo que habrá cierta toma de conciencia en el mundo occidental para comprender la belleza del pueblo judío, y también un agradecimiento por lo que le aporta a la humanidad, que son descubrimientos, cantidad de premios Nobel, grandes logros que realmente ningún otro pueblo logra alcanzar… El antisemitismo no tiene cabida en la percepción de la comunidad de naciones del mundo. Simplemente no la tiene… Espero que se produzca esa toma de conciencia, que se comprenda el lugar del pueblo judío en la cultura humana y le muestre gratitud, incluso visitando (Israel) cuando es necesario… En general, creo que el pueblo judío es un pueblo de logros, bendecido con talentos y logros fenomenales dondequiera se encuentre: en los Estados Unidos, aquí, en la Tierra de Israel… Realmente espero que haya una internalización del lugar que ocupan los judíos: ciertamente que nuestro lugar no es el de ser un pueblo odiado… Necesitamos ser un pueblo amado, y también apreciado por su posiciónfirme, por haber regresado a la tierra de sus ancestros después de 2.000 años y por la forma en que afrontamos desafíos que ningún otro pueblo o país afronta. Ningún pueblo o país ha experimentado los ataques con miles de misiles balísticos que caen aquí, hiriendo y matando, y ningún pueblo ha experimentado el enfrentarse al peligro de la aniquilación. ¿De qué hablan quienes nos rodean? ¿De qué hablan los líderes de Irán, Hezbollah y Hamás? Del exterminio del pueblo judío…

— ¿Viajará a la Argentina?

— Me gustaría… Lo bueno de Sudamérica, a diferencia de los Estados Unidos, es que hay una cultura de estar en el mismo lugar desde el jardín de infantes hasta los dieciocho años y saber hebreo. Con acento, pero lo hablan… En los Estados Unidos también estudian doce años y no saben hebreo… ¿Por qué? No lo sé, pero es un hecho… La educación es lo más importante y hablo en ese sentido con directores y docentes… Antes que nada, Argentina: ganen la Copa (del Mundo de fútbol)… Que haya felicidad…

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