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Mensaje de Jonathan Majburd, nuevo presidente de la OLEI

Por Iton Gadol
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Asumo la presidencia de la OLEI con emoción, gratitud y un profundo sentido de responsabilidad.

La OLEI es mucho más que una institución.

Es la casa común de generaciones de olim provenientes de América Latina, España y Portugal.

Es una organización que durante décadas acompañó procesos de aliá, ayudó a familias a integrarse, fortaleció comunidades y mantuvo vivo el vínculo entre nuestras raíces, nuestra identidad y nuestra vida en Israel.

Por eso, antes que nada, quiero agradecer a todos quienes construyeron esta institución.

A quienes la fundaron.

A quienes la dirigieron.

A quienes dedicaron tiempo, esfuerzo y compromiso para que la OLEI siga siendo una referencia para nuestra comunidad.

Nosotros no comenzamos una historia hoy.

Nos incorporamos a una historia que lleva décadas siendo escrita por miles de personas.

Y precisamente por eso, nuestra responsabilidad es tan grande.

Creo que la frase que mejor representa la esencia de la OLEI es:

«כל ישראל ערבים זה בזה»

«Todo Israel es responsable el uno por el otro.»

Porque la OLEI existe para recordarnos que nadie hace este camino solo.

Cuando una familia llega a Israel, toda la comunidad se fortalece cuando la acompaña.

Cuando un nuevo olé encuentra orientación, oportunidades y un espacio de pertenencia, todos ganamos.

Cuando construimos comunidad, estamos construyendo Israel.

Hoy nuestra organización tiene una enorme oportunidad.

La oportunidad de fortalecerse, modernizarse y crecer.

Y para lograrlo, hemos definido una dirección clara para los próximos años.

Queremos llegar a más personas, sumar más socios y fortalecer el sentido de pertenencia a nuestra comunidad.

Queremos acompañar mejor a quienes eligen construir su vida en Israel, ayudando a que cada nuevo olé encuentre orientación, oportunidades y una comunidad que lo reciba con los brazos abiertos.

Queremos generar más valor para nuestros socios, ampliar beneficios concretos y hacer que pertenecer a la OLEI sea una experiencia cada vez más significativa.

Queremos fortalecer nuestras filiales, para que trabajen como una verdadera red, conectada por objetivos comunes y por un mismo espíritu comunitario.

Queremos que la voz de nuestra comunidad tenga una presencia cada vez más relevante e importante ante las instituciones del Estado de Israel, los ministerios, la Knéset y las autoridades locales.

Queremos profundizar nuestros vínculos con las comunidades judías de la diáspora, fortaleciendo los puentes que nos unen con América Latina, España, Portugal e incluso generar relaciones interreligiosas.

Queremos una OLEI más moderna, más metódica, más profesional y mejor preparada para los desafíos del futuro, con herramientas que nos permitan servir mejor a nuestra comunidad y así poder gestionar con mayor eficiencia.

Y queremos también más cultura, más identidad, más espacios de encuentro y más oportunidades para que las distintas generaciones se conecten entre sí.

Porque una comunidad fuerte no se construye solamente con instituciones.

Se construye con personas.

Con participación.

Con pertenencia.

Y con un propósito compartido.

Pero quiero ser muy claro:

Ningún presidente construye una institución solo.

Las organizaciones fuertes no dependen de una persona.

Dependen de equipos comprometidos, de liderazgos que trabajan juntos y de personas que entienden que el éxito colectivo es más importante que el protagonismo individual.

Por eso quiero agradecer y reconocer a quienes integran esta nueva Comisión Directiva.

He encontrado un grupo extraordinario de hombres y mujeres con experiencia, compromiso, vocación de servicio y un profundo amor por nuestra comunidad.

Cada uno aporta una mirada distinta, una trayectoria diferente y talentos complementarios.

Y estoy convencido de que la verdadera fortaleza de esta nueva etapa no estará en su presidente, sino en la calidad humana y profesional del equipo que tendrá la responsabilidad de conducir la OLEI durante los próximos años.

Estoy orgulloso de encarar este desafío junto a ellos.

Porque los desafíos que tenemos por delante son demasiado grandes para una sola persona, pero son perfectamente alcanzables cuando trabajamos como un solo equipo, con objetivos compartidos y una visión común.

Hace 25 años llegué a Israel desde la Argentina como un olé más, con sueños, desafíos y esperanza.

Y en este día tan especial quiero agradecer a mis padres, quienes me transmitieron el amor por el pueblo judío, por Israel y por el sionismo.

Ellos me enseñaron que Israel no es solamente el lugar donde vivimos.

Israel es una responsabilidad compartida.

Me enseñaron que ser sionista no es solamente creer en el Estado de Israel.

Es asumir la responsabilidad de contribuir a su construcción, fortalecer sus instituciones y trabajar por el futuro de nuestro pueblo.

Y si hoy tengo el honor de estar aquí, es en gran medida gracias a los valores, la educación y el ejemplo que recibí de ellos.

Por eso este momento también les pertenece.

Amigos,

La OLEI no nos pertenece.

Nosotros somos apenas una generación más de custodios de esta institución.

Recibimos una obra construida por quienes nos precedieron y tenemos la obligación de entregarla más fuerte, más moderna y preparada para quienes vendrán después.

Esta es nuestra misión como equipo

Un equipo que cree en el valor de la comunidad.

Un equipo que cree en la aliá.

Un equipo que cree en el sionismo.

Y un equipo que cree que la OLEI tiene todavía mucho por aportar al Estado de Israel y a las futuras generaciones de olim.

Asumo esta responsabilidad con humildad, con compromiso y con la convicción de que, trabajando juntos, podremos construir una OLEI más fuerte, más relevante y cercana a cada miembro de nuestra comunidad.

¡Muchas gracias, suerte y éxitos para todos!

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