Inicio OLEI OLEI: “Papá, no quiero estar en medio de una guerra”: la historia que dio origen a “Un día para vos”

OLEI: “Papá, no quiero estar en medio de una guerra”: la historia que dio origen a “Un día para vos”

Por Iton Gadol
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Escrito por Aryeh Kalderon

Un 8 de agosto, Claudio el actual coordinador de voluntarios de la OLEI, tuvo que llevar a su hijo a la base, Israel estaba en guerra y su hijo lloraba.

Esto fue lo que Claudio contó:

“Mi hijo lloraba porque no quería ir a la guerra y me decía: Papá, yo no quiero estar en medio de una guerra”.

No era un soldado que hablaba con un superior, estaba hablando con su padre, simplemente un muchacho que tenía miedo y que, como tantos otros, debía dejar por un momento de ser simplemente un hijo para cumplir con su tafkid, su función dentro del ejército.

En medio de esa conversación, Claudio intentó tranquilizarlo. Le explicó que no todos tenían que estar en el frente y que, al cumplir su tafkid desde la base, también estaría ayudando a Israel.

Claudio cuenta que, mientras acompañaba a su hijo, hizo un compromiso consigo mismo y era ayudar a todos los jaialim que necesitaran una mano.

Y así comenzó todo.

Ese compromiso se extendió a los voluntarios y a las diferentes filiales de la OLEI. También permitió unir a otras instituciones y personas que decidieron colaborar. Es decir todos nos unimos para ayudar, para hacer lo que somos, Israel.

📞 Mucho más que una llamada

Desde entonces, el teléfono de la OLEI comenzó a sonar por muchas razones. Algunos soldados llamaban porque necesitaban ayuda con una mudanza. Otros querían saber qué estudiar cuando terminaran el ejército, necesitaban compañia para realizar algún trámite o simplemente buscaban a alguien para pedir consejo y tomar una decisión importante.

Claudio recordó una de esas llamadas. Era un joven que había logrado reunir el dinero necesario para comprar su primer coche. En una situación normal es obvio pensar que probablemente habría llamado a su papá para pedirle consejo y para que lo acompañara. Pero papá no estaba, no vivía en Israel.

Entonces llamó a la OLEI.

Claudio, como parte de ese acompañamiento, fue con él a comprar el auto.

La OLEI no podía reemplazar a su padre, porque nadie puede hacerlo. Pero sí podía estar allí, mirar el coche, hacer preguntas, aconsejarlo y acompañarlo en uno de esos momentos que parecen pequeños, pero que dejan de serlo cuando vivimos lejos de nuestra familia.

Esta es la parte que es importante conocer, ser un jaial boded no significa solamente estar solo dentro de una base militar, significa también tomar decisiones importantes sin tener siempre cerca a las personas a las que llamaría naturalmente.

Esta vez, estamos para vos

A partir de ese vínculo permanente con los jaialim surgió la idea de organizar “Un día para vos”, una jornada de descanso y agradecimiento dedicada a los soldados solos.

La frase utilizada para presentar el evento explicaba perfectamente su propósito:

“Porque siempre estás para todos, esta vez estamos para vos”.

Muchos voluntarios trabajaron durante meses para que más de cien jaialim bodedim de más de diez paises incluyendo España pudieran reunirse en el Centro Deportivo y de Natación de Raanana. Lamentablemente otros soldados que habían confirmado su asistencia a último momento, no pudieron asistir porque tenian que quedarse en sus bases.

Fue un día lleno de emociones, llegaron jóvenes desde Jerusalén, Beer Sheva, Haifa y otras ciudades del país. Algunos fueron trasladados en taxis y otros en micros organizados especialmente para ellos, incluso participó un soldado húngaro que llamó pocos días antes. Explicó que era amigo de varios latinoamericanos, que también estaba solo y que quería acompañarlos. Y por supuesto todos son bienvenidos!.

Fue un dia, de pileta, música, yoga, salsa, zumba, masajes, reflexología, peluquería, barbería, desayuno, hamburguesas, chorizos y muchas sorpresas.

Cuando los ex jatufim agradecieron a los soldados

Uno de los momentos más emocionantes fue el encuentro con los argentinos Luis Har, Fernando Simon Marman y Clara Marman.

Luis y Fernando habían sido secuestrados el 7 de octubre y posteriormente rescatados de Gaza. Durante el evento conversaron con los soldados y respondieron sus preguntas.

Todos sabíamos lo que habían vivido durante el cautiverio. Pero tenerlos allí, frente a esos jóvenes, agradeciéndoles por todo lo que habían hecho, es muy difícil de explicarlo con palabras, mientras tanto los soldados los escuchaban con lágrimas en los ojos.

🍉 Las sandías no entraban en el auto

El evento también estuvo lleno de pequeñas historias.

Leket Israel donó más de 300 sandías!!!. Claudio intentó meterlas en su coche, pero no había manera de que entraran todas, metió las que pudo, sin embargo al terminar el evento, muchos soldados regresaron a sus casas llevando también una sandía.

Pero esto no para aquí, en una panadería de Raanana, los organizadores entraron con la intención de pedir un descuento para comprar medialunas. Cuando los dueños supieron para quiénes eran, decidieron donar más de diez docenas!!!.

Los profesores que realizaron las actividades no cobraron. Personas que ni siquiera conocían a los soldados aportaron dinero. Otros cocinaron, transportaron mesas, organizaron los traslados, muchos comenzaron a trabajar desde muy temprano por la mañana.

Juntos por Israel realizó una importante donación desde Argentina. También acompañaron y colaboraron Piedra Libre, AJBA, KNAFAIM, HAMSA y Garin Tzabar, junto con distintas organizaciones relacionadas con los jaialim bodedim.

La Municipalidad y el Centro Deportivo de Raanana abrieron sus puertas, y el alcalde también se acercó para saludar a los soldados.

Seguramente quedan muchas personas, voluntarios e instituciones sin mencionar. No porque su ayuda haya sido menos importante, sino porque fueron tantos los que aportaron tiempo, dinero, trabajo y cariño que resulta difícil nombrarlos a todos.

Cada uno ayudó de una manera diferente, pero entre todos hicieron posible ese día, gracias a todos.

💙 Que no se sientan solos

“Un día para vos” no fue solamente una mañana de pileta, comida y música. Tampoco fue únicamente un homenaje.

En la OLEI sabemos que no podemos convertirse en el padre de todos los jaialim bodedim, ni reemplazar a sus familias, pero sí podemos llamarlos, acompañarlos, cocinar para ellos, trasladarlos desde una base o simplemente preguntarles cómo están.

Porque eso es lo que somos.

Somos Israel. Somos comunidad. Somos la OLEI, acompañándote paso a paso.

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