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El presidente de la AMIA indicó que más de 3000 personas de la comunidad se encuentran en «situación de vulnerabilidad social»

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- El presidente de la AMIA, Ariel Eichbaum, informó que más de 3000 personas de la comunidad judía argentina se encuentran en «situación de vulnerabilidad social» a causa de los efectos de la pandemia del COVID-19

«Desde mediados de marzo, seguimos trabajando de manera muy coordinada con el objetivo primordial de dar respuesta a las necesidades más urgentes. Desde el área social de nuestra institución, que está conformada por un equipo muy profesional, que conoce a fondo la realidad que atraviesan los beneficiarios de AMIA, se está brindando una asistencia integral», destacó el dirigente comunitario en una entrevista exclusiva con Itón Gadol.

En este contexto, Eichbaum se refirió también a la actualidad de la red escolar judía y advirtió que «la situación no es fácil» en el sector y apuntó que «requiere del compromiso de todos».

A continuación los tramos más destacados de la entrevista:

-IG: Tras siete meses de una emergencia sanitaria y social sin precedentes, ¿Cómo fue y cómo es la asistencia de la AMIA a los integrantes de la comunidad?
-AE: Desde mediados de marzo, seguimos trabajando de manera muy coordinada con el objetivo primordial de dar respuesta a las necesidades más urgentes. Desde el área social de nuestra institución, que está conformada por un equipo muy profesional, que conoce a fondo la realidad que atraviesan los beneficiarios de AMIA, se está brindando una asistencia integral. Nuestra prioridad sigue siendo dar soluciones a las necesidades que presentan las personas que son más vulnerables al impacto de la pandemia, los niños y los adultos mayores principalmente. De manera cotidiana, seguimos enviando a los domicilios viandas de alimentos y medicamentos, a través de un sistema de distribución planificado especialmente para esta emergencia. También incrementamos la línea de subsidios económicos para esta población y mantenemos convenios con diferentes áreas del Estado nacional y del gobierno porteño. Además de trabajar para garantizar los derechos esenciales, pusimos en marcha muchas iniciativas para acompañar a las personas en estos momentos de aislamiento. Cada una de las áreas de AMIA logró reconvertirse rápidamente y desde Empleo, Cultura, Educación, Servicios comunitarios, Vaad Hakehilot, Juventud, etc, están dando respuestas a las demandas que reciben sus sectores, fortaleciendo proyectos, y aprovechando los recursos tecnológicos para seguir estando cerca a pesar de la distancia.

-IG: ¿Tuvieron oportunidad para empezar a evaluar las secuelas que está dejando la pandemia?
-AE: La demanda de ayuda social creció de manera exponencial, y el equipo profesional de trabajadores sociales, además de atender los pedidos, realiza un diagnóstico de cada situación y el seguimiento de cada caso. A la luz del recrudecimiento de la situación socioeconómica del país, las pérdidas de puesto de trabajo, y la disminución de ingresos son dos consecuencias directas de esta situación tan crítica que afecta a toda la sociedad. Para paliar la gravedad de la emergencia, desde que ésta comenzó entendimos que el trabajo en red era clave. Por eso AMIA, Fundación Tzedaká y la Fundación Jabad, que son las instituciones comunitarias de reconocida trayectoria que concentran la mayor cantidad de beneficiarios sociales, estamos en contacto permanente para el intercambio de información, el análisis compartido y la generación de soluciones que brindamos en conjunto. Nuestro trabajo en red cuenta con el apoyo del American Joint Distribution Committe.

-IG: Con respecto a la ayuda social, ¿puede brindarnos algunos números sobre cantidad de personas asistidas en la Kehilá actualmente?
-AE: El área de Programas Sociales de AMIA reforzó todos sus programas de asistencia para mejorar la calidad de vida de las personas de la comunidad más afectadas por la pandemia. Específicamente, el Servicio Social de AMIA está atendiendo en forma permanente a más de 3.000 personas en situación de vulnerabilidad social y, además, más de 800 personas están incluidas en las propuestas de acompañamiento que brindamos desde el Área de adultos mayores. Cada una de las instituciones comunitarias con las que trabajamos en red lanzó diferentes programas para canalizar la nueva demanda que se originó a raíz de la cuarentena. Unos 500 hogares se incorporaron a estos programas –de los cuales 150 son destinatarios del proyecto Jibuk de AMIA–, lo que impacta en total en 1.400 personas.

-IG: ¿AMIA está recibiendo ayuda? ¿Es suficiente?
-AE: Siempre queremos sumar proyectos y ampliar nuestra red de acción en el ámbito social principalmente. Por eso, es auspicioso contar con la posibilidad de recibir ayuda externa. Afortunadamente, esta crisis encontró a la AMIA en una situación financiera cuidada, con una administración seria y rigurosa para poder encarar programas sobre una base sólida. La AMIA es una referencia ineludible en el mundo de las organizaciones sociales de la Argentina no solo por su estructura de trabajo sino también por su solidez financiera y la transparencia en el manejo de los recursos. En paralelo, se está llevado a cabo un programa destinado a personas mayores, que cuenta con un fondo otorgado por el Hogar Ledor Vador y otra iniciativa dirigida a quienes sufrieron una reducción en sus ingresos como producto de la coyuntura, gracias al aporte del American Joint Distribution Committe.

-IG: ¿Cuál es la principal preocupación actual de la AMIA?
-AE: AMIA cuenta con 126 años de trayectoria. Desde su creación, la institución se ocupa de brindar asistencia ante cada necesidad que se presenta. Nuestra prioridad es seguir trabajando para promover la equidad y la inclusión social. Nuestro lema “Todos los días reparando el mundo” nos guía en cada acción, en cada programa, en cada decisión que tomamos para que las personas más perjudicadas por esta crisis puedan mejorar su calidad de vida, puedan tener acceso a los derechos fundamentales y construir un futuro digno, sabiendo que hay que institución que los protege, los contiene y los acompaña.

-IG: ¿Cuál es el diagnóstico de la situación de la Red Escolar Judía?
-AE: La situación no es fácil y requiere del compromiso de todos. A través del Vaad Hajinuj, durante estos meses se mantuvo un contacto directo y se realiza un seguimiento permanente con las escuelas para relevar sus necesidades y brindar todo el apoyo posible desde AMIA. La institución implementó un significativo incremento presupuestario en la línea de subsidios económicos para las escuelas, que continuará también en lo que queda del año. Además, se viene avanzando en conversaciones con diferentes instancias gubernamentales en Israel, destinadas a solicitar fondos para el fortalecimiento del sistema educativo. Como se ha mencionado en otras oportunidades, desde que comenzó la crisis económica causada por la pandemia, estamos trabajando en conjunto con FEJA para el desarrollo de distintas estrategias destinadas a garantizar la continuidad de los alumnos en las escuelas. Una de ellas fue la campaña de recaudación de fondos que convocó a miles de personas que realizaron un aporte destinado a incrementar un fondo de becas de emergencia. Contamos con el valioso apoyo de un grupo de donantes que duplicó los aportes recibidos a través de la plataforma digital que se utilizó para este fin.

-IG: ¿Cuál es su mensaje a las familias con hijos en edad escolar, docentes y directivos de escuelas?
-AE: Para toda la comunidad educativa en general, porque quiero incluir a los profesorados que AMIA también coordina, el mensaje es de inmenso reconocimiento por todo el esfuerzo y la dedicación que este año pusieron para continuar con los objetivos trazados. Todos están haciendo una gran tarea, superando obstáculos y situaciones complejas. Todos han dado lo mejor de sí y han demostrado un compromiso ejemplar con la educación y con la continuidad. Hace pocos días, ante la autorización de la ciudad de Buenos Aires para el regreso paulatino regreso a las aulas, el Vaad Hajinuj, junto a FEJA y a más de veinte escuelas emitieron una comunicación dirigida a todas las familias, en las que se describió el camino transitado durante este año tan particular, y se explicó de manera  detallada la manera en la que se estará desarrollando la vuelta a la actividad presencial de modo gradual, una o pocas veces por semana para cada grupo de estudiantes, y monitoreando los aspectos positivos y dificultades que vayan surgiendo para ajustar este esquema inicial conforme se considere adecuado. La singularidad de cada comunidad educativa y el proyecto pedagógico de cada institución serán los que, entramados con lo requerido para el cuidado de la salud, irán definiendo las estrategias a implementar en esta nueva etapa. Esta experiencia, por lo novedosa, requiere una evaluación constante, que desarrollaremos en conjunto para que todos nos beneficiemos con la experiencia de las distintas escuelas y, a la vez, nos encontremos en mejores condiciones para planificar el ciclo lectivo 2021 potenciando la experiencia compartida que pudimos sumar en este ciclo 2020 tan particular.

-IG: Recientemente, usted fue designado vicepresidente del Congreso Judío Latinoamericano. ¿Con qué expectativas y objetivos encara esta tarea?
-AE: Para mí es un orgullo y un honor poder se parte de la organización que representa a las comunidades judías de América Latina. El CJL es una institución que respeto y con sus integrantes he compartido muchos años de trabajo. Agradezco la oportunidad que me brindaron para seguir fortaleciendo y estar cerca de la comunidad. El objetivo es
seguir trabajando juntos para promover el desarrollo de todas las comunidades judías de la región.

-IG: A raíz de la pandemia las elecciones en AMIA debieron suspenderse. ¿Qué perspectivas hay de cara a la realización de los comicios?
-AE: En marzo, las tres agrupaciones que se disponían a participar de las elecciones, coincidieron en que provisoriamente la fecha electoral debía suspenderse y posponerse hasta que las condiciones fueran propicias para colaborar en el cuidado de los socios y del personal asignado a las diferentes tareas, en el marco de la emergencia sanitaria. En un acta firmada conjuntamente se decidió reprogramar los comicios para cuando las circunstancias permitan a los socios de la institución concurrir a votar con absoluta tranquilidad. La decisión se tomó sobre una base compartida del sentido de responsabilidad ciudadana, el cuidado hacia el prójimo, y el cumplimiento de medidas en línea con las decisiones que las autoridades gubernamentales recomiendan. En ese sentido, cuando las condiciones así lo permitan y contemos con las certezas necesarias para la organización de los comicios, podremos establecer un nuevo cronograma electoral.

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