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Alberto Crupnicoff participó en un Zoom de UNA AMIA

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Alberto Crupnicoff, quien fue presidente de la AMIA cuando ocurrió el atentado de 1994, fue invitado por “UNA AMIA” a exponer su visión sobre la situación actual de la comunidad judía de la Argentina, en un Zoom realizado el domingo 7 de junio.

Alberto Crupnicoff fue el dirigente más joven que accedió a la presidencia de la AMIA en 1981 y tuvo la responsabilidad de dirigirla en su momento más doloroso, luego del 18 de julio de 1994, representando al que en esos años era el factor ideológico sionista mayoritario en la política interna comunitaria, el sionismo laborista israelí, actualmente denominado Avodá Argentina.

Durante su exposición afirmó: “Hubiese querido ir el 19 de julio a mi casa, lo confieso, pero no me podía ir y me quedé hasta que termine el mandato y entendí que la estrategia de la AMIA no se daba en los medios”, y si bien luego de mediados de 1996 dejó de tener una participación activa, siempre se mantuvo ligado al devenir comunitario.

“Personalmente después del atentado, fue un hecho realmente agotador, dije ‘yo llegué hasta aquí, di mi tarea por cumplida y me retire’. Pero lo que yo veo, y lo digo con el mejor ánimo de reinstalar una agenda, es que nuestra propia comunidad no está debatiendo su propia agenda. Nuestra comunidad está poniendo mucho esfuerzo institucional en el sostenimiento de las instituciones, y es un mérito extraordinario, cada escuela que sigue abierta, cada entidad sociodeportiva, cada country, cada una de las sinagogas de cualquiera de las manifestaciones religiosas de la comunidad son el esfuerzo de los judíos de sostener ese espacio. Ahora yo pregunto: todos tenemos tan claro cómo va a ser el devenir de la comunidad en una de las misiones más trascendentes que nosotros tenemos, que es de darle continuidad al pueblo judío. ¿Para qué todo el esfuerzo?”, afirmó.

La respuesta a ese interrogante la expuso de la siguiente manera: “Una institución judía, más allá de satisfacer necesidades de pertenencia, de adhesión, tiene una finalidad, que es sostener la vida judía. Sostener la vida judía no actual, sostener la vida judía de nuestros hijos, de nuestros nietos, de los nietos de nuestros nietos. Ese fue el mandato por el cual nosotros estamos siendo judíos, y nosotros lo estamos cumpliendo”.

También marcó una comparación entre el devenir comunitario pasado y actual, al señalar la falta de un debate de ideas: “Yo veo en esta comunidad hace más de 25 años que no hay marco de debate. No hay marco de debate de ideas desde la conducción de la comunidad. Fijense, los marcos ideológicos que sostenían ideas o puntos de vista distintos, que eran los partidos políticos que se presentaban en las elecciones de la Kehila. Todos tenían los denominadores comunes, los mismos objetivos, distintos caminos para (llevarlos a la práctica), distintos puntos de vista” para luego afirmar: “Yo pertenecí muchos años a un partido, que fui presidente. Yo no me afilie a ese partido porque me quedaba cómodo, interpretaba mi pensamiento, entonces yo actué allí. Pero era un marco permanente de debate, solamente había maquinaria electoral cuando llegaban las elecciones, pero en tres años era debate permanente: debate de ideología, debate de caminos a seguir, cómo continuar la vida judía”.

Estos conceptos fueron la introducción a una de sus afirmaciones posiblemente más trascendentes: “Hacia dónde vamos, todo va a ser la contienda entre un sector de la ortodoxia que hoy conquistó legítimamente la conducción de la AMIA, pero que también desnaturalizó lo que debería ser lo que yo entiendo los términos de la representación. No está bien que el 10% o el 15% de la comunidad tenga la prerrogativa de dirigir al 85% restante en forma casi única. Yo no digo quien tiene la culpa, no sé de quién es, no interesa, lo que digo es que objetivamente es así. Y eso no es bueno ni para la ortodoxia, ni para la institución, ni es bueno para la comunidad. Pero el tema no puede ser sacar a la ortodoxia, o correr a la ortodoxia. El tema tiene que ser generar una propuesta de debate colectivo”; y recordó que cuando el factor ideológico ganaba las elecciones de la AMIA, la Comisión Directiva se integraba “de pared a pared”, es decir que cada lista que había participado en la elección estaba representada proporcionalmente en la mesa de conducción de la Kehila.

Crupnicoff planteó que quiere una comunidad “pluralista” en el marco de “una sociedad donde hay una cultura predominante que no es la cultura judía. Nosotros seguimos siendo desde ese lugar una minoría cultural y no tenemos estrategia para la continuidad”.

Y como era lógico, al hablar de continuidad judía hizo mención a la educación judía, reconociendo previamente que durante su presidencia, en especial luego del atentado, pudieron cumplir la agenda comunitaria de las cosas urgentes pero no la de lo importante.

Y nuevamente volvió a plantear la necesidad de que la comunidad debate sobre la educación judía que se brinda en las instituciones educativas: “Está bien como estamos haciendo la educación judía hoy, ¿los contenidos de nuestra educación judía están perimidos?: en términos de conocimiento del hebreo, de historia judía, de las tradiciones judías: los medimos cuando nuestros chicos salen de la escuela judía, sabemos si estamos haciéndolo bien. Resignamos horas de contenidos judíos en términos de seguir captando cantidad de alumnos. Me lo pregunto, no estoy haciendo cargos. ¿Nuestras escuelas siguen teniendo el carácter popular o tienen que subvencionar los presupuestos con dinero? Yo siempre dije que presupuestos no se financian con discursos, hace falta el dinero, ¿pero estamos cumpliendo esa finalidad esencial para la vida judía o estamos dejando que muchos judíos no puedan acceder (por motivos económicos) por esa circunstancia? Pasa en todas las sinagogas lo mismo, se pueden sostener las grandes instituciones sociodeportivas que hoy cumplen una labor educativa”.

Respecto a la labor que la AMIA lleva a cabo durante la crisis provocada por el coronavirus, manifestó que participó de la reunión virtual de los ex presidentes de la AMIA, convocada por el actual presidente, de la que se retiró pensando que la institución no estaba haciendo lo suficiente y que por eso solicitó que se le enviará un material explicativo sobre el accionar de la Kehila, y que cuando lo recibió y analizó, llegó a una conclusión que resumió diciendo “me parece que hizo muchas cosas importantes, que está haciendo muchas cosas importantes que no lo sabemos. Yo en esa reunión con los ex presidentes le dije al presidente de la AMIA: ‘mira no trasciende la labor de la AMIA, vos estas contando cosas que yo no estoy enterado, y la verdad quizás sea culpa mía que no esté enterado porque ahora veo cuantas notas de prensa hay. (AMIA) Está haciendo una labor que tiene que ver con atender lo que tiene que ver con la pandemia, y la pedí para ver si esa sensación con la que yo me fui era correcta o no, y digo que afortunadamente yo ignoraba alguna de las cosas que la AMIA está haciendo, otras las conocía. Ahora si la pregunta es si yo estoy de acuerdo con está conducción de la AMIA, debo decirles que no estoy de acuerdo con esta conducción y varias para atrás también”.

Por su parte, Alejandro Kladniew, referente de UNA AMIA, le agradeció a Alberto Crupnicoff afirmando: “Nos quedan muchísimas cosas para pensar. Entendemos claramente que nosotros como propuesta sabemos que cualquier gestión que tiene tres años es una gestión que no revoluciona, pero sí puede ser una bisagra, y lo que aspiramos es ser una bisagra y salir desde esa idea que compartimos con vos, que es la urgencia y ver si podemos incorporar la idea de la importancia.”

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