Inicio AMIA Luego de su asunción, el presidente de la AMIA presentó su primer discurso

Luego de su asunción, el presidente de la AMIA presentó su primer discurso

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Al asumir la presidencia de AMIA, Amos Linetzky se refirió a los objetivos de su gestión para el período 2022-2025, e instó a trabajar en conjunto por el bien de la comunidad.

“Buenas noches a todos.

Una vez más, la AMIA abre sus puertas en un traspaso de Comisión Directiva, dando continuidad a más de 128 años de historia.

No se imaginan cuánto lamento no estar presencialmente junto a ustedes. He venido deseando que llegue este día durante las últimas semanas, pero lamentablemente el COVID se interpuso en mis planes. Igual quería estar presente compartiendo este mensaje.

Quiero ante todo agradecer a D’s por haber llegado a este momento y tener la oportunidad de presidir una institución tan prestigiosa como la AMIA.

Agradecer a mi familia, a mis padres, a mis hijos y (ajaron javiv, muy especialmente) a mi esposa Ingrid, por acompañarme, por escucharme, y aconsejarme. Ingrid está siempre. Sería imposible poder aceptar un cargo como este sin su apoyo incondicional.

Agradecer a los integrantes de la Comisión Directiva saliente. Además de los innumerables logros alcanzados durante su gestión, no podemos soslayar que lo han hecho en un período muy particular. En los últimos dos años tuvieron que hacer frente a un contexto inesperado y complejo, generado por la pandemia. No solo posibilitaron que la institución continuará funcionando en plenitud, sino que lo hicieron con una solidez y una capacidad de adaptación admirables.

También quiero agradecer a los miembros de esta nueva Comisión Directiva por sumarse a este desafío. Tenemos una Comisión renovada, que combina un grupo de gente muy joven, con nuevos aires, con integrantes que aportan su amplísima experiencia en la AMIA. Tengo plena confianza en este equipo.

A todos los dirigentes voluntarios, que D-s los llene de bendición a ustedes y sus familias. Que sean compensados por cada segundo que dejan de descansar, de trabajar, de dedicarse a sus asuntos personales, para trabajar en beneficio de la comunidad.

Hace aproximadamente 10 días, la Asamblea Electora propuso la formación de la nueva Comisión Directiva. En un gesto que nos debe hacer sentir orgullosos a todos, esta nueva Comisión ha sido aprobada por unanimidad, en una jornada que me parece histórica, donde se podía percibir un clima de alegría y fraternidad entre los presentes. La nueva Comisión incluye miembros de todas las agrupaciones que participaron en las últimas elecciones. Somos AMIA, Una AMIA y el Bloque Unido Religioso.

No quiero parecer reiterativo, pero es importante repetir lo que dijimos hace unos días en ocasión de la mencionada Asamblea. Nuestros denominadores comunes son muchos más que nuestras diferencias, y nos permitirán enriquecer los debates, y buscar soluciones superadoras. Las diferencias existen, pero las diferencias nos enriquecen y nos hacen mejores. Nos une el amor por el pueblo judío, por la kehilá y por la AMIA.

Nuestras fuentes nos marcan constantemente la importancia del diálogo:

Tanto se valora el diálogo y la disidencia en la Torá, que cuando el Sanedrin, que era el máximo tribunal, juzgaba a una persona que podía ser penalizada con la pena capital, y lo encontraba culpable por unanimidad, ¿cuál era el resultado?

Patur: exento.

¿Por qué? Porque en el proceso no se escucharon voces disidentes, no se pudo contrastar diferentes puntos de vista y argumentos opuestos. Eso nos debilita y transforma al proceso en inválido, sin que la unanimidad sirva para culpar a una persona.

En el Talmud, en la Guemará, había dos grandes grupos: Beit Hilel y Beit Shamai, que tenían discusiones enormes y apasionadas, pero lo hacían con la condición de que al día siguiente seguirían estudiando juntos. En la Torá se estudia a partir de confrontar con el otro. De escucharlo.

También les quiero agradecer a los integrantes del gran staff profesional de la institución, por todo lo que vienen realizando a lo largo de los años y por habernos recibido de tan buena manera. Estaremos felices de trabajar con ustedes en conjunto. De lo que he podido observar hasta el momento, lo que más me ha gustado de es ver cómo consideran a la AMIA como propia, no sólo un trabajo sino como un lugar de pertenencia.

Nos espera mucho trabajo por delante. Me gustaría compartir con ustedes algunos proyectos y algunas de nuestras prioridades.

La educación judía será uno de los pilares de nuestra gestión. Nuestro principal foco orientador.

En la actualidad, sabemos que menos del 50% de las niñas y niños de familias judías asisten a escuelas de la Red. Tenemos la mitad de la población fuera del marco comunitario. Debemos trabajar sinérgicamente para elevar ese porcentaje en forma substancial.

Justamente estos días una experta en materia de educación me comentaba que uno de los principales problemas es la falta de morim. Para eso tendremos que apostar a reforzar la formación docente. El compromiso de la AMIA es ese sentido ya quedó de manifiesto cuando hace unos años se tomó la decisión de asumir la gestión integral de los Institutos Agnón y Melamed. Actualmente, nos orgullece saber que más de 160 estudiantes cursan las carreras de Profesorado. Debemos ampliar y reforzar más y más este objetivo.

Con este norte, en julio próximo organizaremos un nuevo Encuentro Internacional de Educación Judía, donde esperamos la participación de cerca de 2.000 educadores, con contenidos de alto nivel y conferencias a cargo de prestigiosos disertantes.

Debemos trabajar para garantizar la continuidad. Queremos tener un rol proactivo en la lucha contra la asimilación. Allí donde haya vida judía, una kehilá, una tnuá, un club, una sinagoga, ahí la AMIA debe estar.

Con este mismo objetivo, queremos reposicionar a AMIA dándole un criterio federal apoyando a las comunidades de todo el país. El Vaad Hakehilot tendrá un rol preponderante en este sentido. Las comunidades del interior tienen grandes desafíos para generar un marco comunitario abarcativo. Debemos apoyar su esfuerzo.

Vamos a finalizar las obras iniciadas para la remodelación de la sede de la calle Loyola, que se pusieron en marcha el año pasado, con el objetivo de brindar una mejor atención de los servicios de sepelios y ofrecer a las familias un ámbito de mayor comodidad y recogimiento en momentos tan sensibles como los generados al despedir a sus seres queridos.

Loyola está siendo íntegramente remodelada sobre la base de criterios arquitectónicos modernos y sustentables.

Tenemos también como objetivo buscar nuevas formas de recaudación de fondos para obtener nuevas formas de financiamiento que nos permitan avanzar, no solo sobre nuevos proyectos en AMIA, sino también de continuar fortaleciendo el apoyo a la comunidad en los aspectos donde más se necesita. Solo como ejemplo, hay un déficit habitacional importante, familias anteras que se encuentran en situación de calle, de vulnerabilidad extrema, que requieren una atención inmediata.

Más allá de nuestros proyectos para los próximos años, como ya lo sostuvieron mis antecesores, es importante recordar que debemos mantener a la AMIA independiente de cualquier interés partidario.

Nuestra institución dialoga y trabaja abiertamente con autoridades de distintas orientaciones sin inconvenientes. Al margen del derecho legítimo de cada uno de nosotros de tener sus propias opiniones y orientaciones políticas, la AMIA no adhiere a ninguna de ellas. Es importante remarcarlo una y otra vez. Nuestra total y absoluta independencia no se negocia. La AMIA está concentrada en defender sus intereses, el de sus socios y de la comunidad, cumplir con su misión de ayudar al prójimo.

Nuestra independencia es vital en los momentos que tenemos la obligación de reclamar frente a las autoridades cuando nuestros derechos intrínsecos se ven soslayados.

Hay heridas que duelen y no pueden todavía cicatrizar. El atentado terrorista contra nuestra institución, así como el ataque contra la embajada de Israel en Buenos Aires, son muestras de una impunidad intolerable.

El 18 de julio de 1994 quedó marcado a fuego en nuestros corazones. 28 años, 85 muertos, 300 heridos y ni un solo condenado. Si bien las investigaciones han otorgado ciertos resultados sobre lo acontecido, seguimos exigiendo justicia. Resulta lacerante ver como las víctimas del terrorismo se transforman con los años en víctimas de la impunidad.

Continuaremos insistiendo para que los responsables de este crimen de lesa humanidad comparezcan en un juicio con todas la garantías constitucionales. Seguiremos llevando la causa a todos los foros internacionales que estén a nuestro alcance. Queremos que los países democráticos del mundo y las organizaciones internacionales nos apoyen en esta lucha contra el terrorismo.

Hace pocos días, cuando se enteraron de que me habían elegido presidente de la institución, conversando telefónicamente con unos amigos y colegas de Israel, me pidieron que en unos minutos les explique brevemente qué es la AMIA.

Les respondí que no era posible hacerlo en pocos minutos. ¿Cómo explicarles 128 años de historia, cómo sintetizar todo nuestro universo de actividades incluyendo programas sociales, infancia, juventud, personas mayores, discapacidad, empleo, educación, cultura, voluntariado, sepelios, rabinato, arte, trabajo en el interior del país y tanto más?

Mi anhelo es que dentro de tres años, cuando me vuelvan a preguntar qué es la AMIA, no me alcance ni un día entero para explicárselos, por la magnitud de todo lo que habremos realizado.

Pero, por sobre todas las cosas, mi mayor deseo es que cuando me pregunten qué es la AMIA, pueda responderles que AMIA es una casa de hermanos. Un lugar de encuentro, de unión, de diálogo y de acuerdos que superen falsas dicotomías, en pos de beneficios colectivos.

Que tengamos brajá y hatzlajá, bendiciones y éxitos.

Estoy ansioso por estar junto a ustedes y b´h nos vemos pronto.

Am Israel Jai!”

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