Itongadol/Agencia AJN.- Hace 25 años, el 9 de agosto de 2001, Ahlam Tamimi introdujo una bomba en una caja de guitarra en Jerusalem y condujo a un terrorista suicida a la concurrida pizzería Sbarro en el centro de la ciudad.
El terrorista suicida Izz Al-Din Al-Masri se comió una porción de pizza y luego se inmoló, asesinando a 15 personas, siete de ellas niños, e hiriendo a otras 130.
«No me arrepiento», dijo Tamimi al Canal 1 en una entrevista que se retransmitió en la televisión de la Autoridad Palestina.
Desde ese fatídico día, en el que dos estadounidenses, Malki Roth y Shoshana Yehudit Greenbaum, estuvieron entre los asesinados, la Autoridad Palestina pagó a los siete terroristas que ayudaron a organizar el ataque, así como a la familia de Al-Masri, 910.823 dólares, según un informe publicado por los medios de comunicación palestinos.
Estos pagos incluyen salarios mensuales abonados a los terroristas en prisión; pagos a la familia del terrorista muerto y a los terroristas, como Tamimi, quienes fueron liberados en el acuerdo de intercambio de prisioneros de Gilad Shalit de 2011.
La familia de Al-Masri recibió un total de 53.689 dólares. El fabricante de bombas, Abdullah Barghouti, recibió 213.848 y Tamimi recibió 51.836 hasta que fue liberada y huyó a Jordania.
Tamimi está en la lista de «terroristas más buscados» de Estados Unidos, pero no ha podido extraditarla de Jordania. En marzo de 2017, el tribunal superior del país se negó a entregarla a Norteamérica porque el parlamento jordano nunca ratificó un acuerdo de extradición de 1995 entre ambos países.
En una entrevista con Al-Jazeera, Tamimi dijo que no puede entender por qué Estados Unidos quiere extraditarla o por qué se la define como terrorista.
«Soy parte de un movimiento de independencia, un movimiento de liberación nacional, un movimiento de resistencia que actúa por su libertad», concluyó.

