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Beit Halojem: La historia de superación de un científico, graduado de una unidad militar de élite y héroe herido de Tzahal

Por Iton Gadol
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Itongadol.– El doctor Yiftach Golov es un científico multidisciplinario que se especializa en «traducir» metodologías científicas avanzadas en soluciones precisas para desafíos complejos del mundo real.

Una década después de haber sido herido en un enfrentamiento con terroristas de Hezbollah en la frontera libanesa en 2003, durante la Segunda Intifada, llegó al Centro de rehabilitación Beit Halojem de Tel Aviv, donde se dio cuenta de que podía realizar actividades deportivas y también comenzar un proceso de crecimiento que lo llevó a cofundar una empresa innovadora.

La organización de los héroes heridos de Tzahal fue fundada después de la Guerra de la Independencia en 1949 con el objetivo de acompañar a los veteranos en su proceso de rehabilitación. El primer centro Beit Halojem, que ofrece actividades deportivas, espacios de recreación y tratamientos de rehabilitación fue inaugurado en Tel Aviv en 1974, después de la guerra de Yom Kipur. Actualmente, la organización tiene centros también en Jerusalén, Haifa, Beer–Sheva y pronto inaugurará uno nuevo en Ashdod. Además, cuenta con 15 representaciones en todo el mundo.

En una entrevista con ItonGadol, Golov compartió su admirable historia de superación y aporte a la comunidad.

–Usted creció en Rosh Pina, en un entorno marcado por la naturaleza y la tensión en la frontera norte de Israel. ¿Cómo impactaron esos años y su posterior experiencia militar en el rumbo que tomó su vida?

– Crecí en Rosh Pina, una moshavá (comunidad) rural ubicada cerca de la frontera norte de Israel. De niño era muy deportista, amante de la naturaleza y la música. Crecí en un hogar con un fuerte legado sionista y de excelencia: mi abuelo materno llegó de Alemania, era doctor en Teología y formó parte del primer Centro de Mando de Tzahal durante la Guerra de la Independencia. El entorno donde crecí fue una especie de laboratorio natural que contribuyó enormemente a mi desarrollo profesional. La combinación de las maravillas de la naturaleza rural y, al mismo tiempo, un enfrentamiento de seguridad en la frontera con (la organización terrorista libanesa) Hezbollah me inculcó muchas de las habilidades que desarrollé a lo largo de mi trayectoria. Realicé el servicio militar durante la Segunda Intifada, de 2001 a 2004, en una unidad de élite e incluyó actividades de alta intensidad en diversos ámbitos, durante las cuales sufrí lesiones físicas y mentales. La pasión por las maravillas de la naturaleza y la ciencia fueron la raíz de mi camino de rehabilitación y crecimiento. La carrera de investigación científica me permitió reconstruirme, no solo intelectualmente, sino también mental y físicamente. Para mí, el inicio de la carrera académica no se limitó a los estudios, sino a un profundo proceso de reconstrucción que me enseñó a transformar la incertidumbre en todos los ámbitos –en la naturaleza, en el campo de batalla y en mi vida personal– en una herramienta para aprovechar y crecer.

– ¿Cómo llegó a los Centros Beit Halojem?

– Tras graduarme en Biología marina, oí hablar de la red de Centros Beit Halojem de la Organización de los veteranos heridos de Tzahal. Cuando llegué al Beit Halojem de Tel Aviv en 2013, me emocioné mucho. Me di cuenta de que había llegado a un lugar donde podía combinar dos componentes fundamentales de mi vida: mis actividades deportivas y la comunidad de personas con discapacidad de Tzahal. Era un espacio que me permitía no solo continuar mi proceso de rehabilitación, sino también comenzar un proceso de crecimiento. Para mí, Beit Halojem fue un marco para el fortalecimiento físico a través del deporte, además de pertenecer a una comunidad que comprende la complejidad de la vida después del servicio en combate y las lesiones. Era un lugar de honor, significación y progreso.

Centro Beit Haloejm en Tel Aviv

– Su especial dedicación es la implementación de la teoría científica en la práctica…

– Todo mi trabajo actual como emprendedor y fundador de startup (empresa tecnológica innovadora) nació de mi singular historia personal, una conexión entre dos mundos: el mundo de la ciencia y la vida como persona herida de Tzahal. En el camino me di cuenta de que tengo un valor único: soy una especie de «laboratorio humano híbrido» que combina dos componentes centrales. El primero es un profundo conocimiento personal y profesional del desafío que supone la incertidumbre en la vida de los veteranos heridos de Tzahal. El segundo es la capacidad de desarrollar soluciones avanzadas para ese desafío utilizando herramientas científicas e innovadoras. A partir de esa perspectiva fundé, junto con mis socios, la startup Certainty Lab. La empresa desarrolla sistemas digitales innovadores y avanzados basados en Sci–IA (ciencia e inteligencia artificial) para crear soluciones precisas en el ámbito de la resiliencia personal y nacional. Como parte de sus actividades, la empresa ha desarrollado decenas de proyectos que buscan una respuesta tecnológica avanzada al complejo desafío de restaurar, desarrollar y fortalecer la resiliencia nacional del Estado de Israel y la Diáspora judía. Entre los proyectos se encuentran: Equipamiento Personal para el Ejercicio con IA de los Derechos de los Veteranos Heridos de Tzahal, aún en desarrollo, inspirado en un modelo filogenético combinado con una aplicación computacional de redes neuronales recursivas; un sistema de gestión digital para llevarles equipo logístico y táctico a los soldados durante la guerra Espadas de Hierro (en Gaza), tanto desde el extranjero como desde Israel, utilizando métodos de biología computacional como la distorsión temporal dinámica; un sistema de vacunación digital como respuesta a los ataques antisemitas contra las comunidades judías en los Estados Unidos y Australia, inspirado en el sistema inmunitario humano como centro de mando, que combina algoritmos de modelado del repertorio inmunitario y árboles de presentación de antígenos; y un modelo de empoderamiento deportivo para atletas lesionados en la guerra Espadas de Hierro, que incluye un ecosistema digital multietapa basado en modelos ecológicos como gráficos de ecología de redes y árboles de partición de biodiversidad. En mi opinión, este es un cierre del círculo sionista, la concreción del recurso central del Estado de Israel: su capital humano.

– Muchas de sus iniciativas están dirigidas a veteranos, reservistas y heridos de Tzahal. ¿Por qué?

– Todas mis iniciativas son el resultado de un viaje personal guiado por una brújula interna. Mi brújula personal está calibrada según un «campo magnético» de valores sionistas, de visión y responsabilidad personal. Mi visión se centra en el «triángulo dorado sionista», compuesto por tres componentes fundamentales: científico, civil–militar (graduado de una unidad de élite y veterano herido de Tzahal) y nacional. El centro del triángulo es el aspecto de aprovechar la certeza. Este ADN personal se corresponde con el propósito sionista en el que crecí y me eduqué: «Un pueblo construye un ejército, construye una nación». Para mí, es una especie de fórmula operativa que describe el recurso nacional más preciado del Estado de Israel: su capital humano. Por lo tanto, las visiones personal y nacional están entrelazadas. En mi visión, el Estado de Israel debe convertir el trauma nacional de una crisis en una ventaja. Al igual que la energía eléctrica, la energía negativa del trauma debe aprovecharse para generar energía potencial en beneficio de desarrollos innovadores, soluciones de precisión y tecnologías avanzadas de resiliencia para la rehabilitación, el crecimiento y el empoderamiento. Desde esa perspectiva fundé mi startup. Mi visión es desarrollar una nueva generación de sistemas tecnológicos innovadores (Innov–Digit–Sci–IA) y ser un emprendedor líder en el desarrollo de soluciones innovadoras y precisas para el complejo desafío del TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) en particular, así como para impulsar la resiliencia nacional en general. Esa es mi brújula personal, la síntesis entre la Startup Nation (Nación Innovadora, en referencia a Israel), la responsabilidad cívica y el mejoramiento del mundo.

– ¿Por qué cree que es importante «traducir» la ciencia y hacerla accesible al público en general?

– Mi ADN aplicado es una combinación de «científico», «graduado de una unidad de élite» y «persona herida de Tzahal», con un denominador común central: la incertidumbre. La incertidumbre en el campo de batalla, la incertidumbre que acompaña a la compleja vida de un veterano herido de Tzahal y la incertidumbre en toda la naturaleza. La ciencia es, ante todo, un método avanzado para aprovechar la certeza; por lo tanto, creo que traducir, mediar y hacer accesible la ciencia al público en general es una tarea de primer nivel. En primer lugar, la ciencia teórica y la aplicada son la herramienta más poderosa creada por el hombre moderno para aprovechar la certeza en todos los ámbitos de la vida. En segundo lugar, la ciencia es el motor de la innovación y el desarrollo tecnológico, que convierte el conocimiento en soluciones prácticas y precisas para desafíos complejos. Además, la ciencia es mucho más que un método aplicado, también es una «moneda humana» para empoderar al capital humano y fortalecer a la sociedad en su conjunto a través de la responsabilidad civil y ética.

– ¿Cómo fue su rehabilitación?

– Mi proceso de rehabilitación se desarrolló en un modelo híbrido que incluyó rehabilitación física y mental. Mi rehabilitación física se produjo tras una lesión durante una operación especial durante la Segunda Intifada (2003). Durante una operación especial se utilizaron varios artefactos explosivos contra mi equipo y el impacto me lesionó la parte superior del costado derecho. La rehabilitación física incluyó tratamientos ortopédicos y neuroortopédicos, así como entrenamiento y tratamientos de mantenimiento a largo plazo. Posteriormente, tras graduarme en Biología marina (2015), comencé a experimentar síntomas de trastorno de estrés postraumático, que fueron aumentando gradualmente y en 2022 me diagnosticaron oficialmente TEPT. A día de hoy, sigo una rehabilitación combinada, tanto física como para el TEPT, que incluye un tratamiento multidisciplinario con ortopedia, fisioterapia, neurofeedback (una terapia que entrena al cerebro para autorregular su actividad eléctrica en tiempo real mediante el refuerzo de ondas cerebrales específicas), terapia psiquiátrica–farmacológica, terapia psicoemocional, musicoterapia, terapia acuática, terapia alternativa y tratamientos biotecnológicos innovadores.

– ¿Cómo fue su evolución hasta el día de hoy?

– Mi progreso hasta la fecha ha sido muy significativo: a pesar del complejo desafío de una lesión combinada (TEPT–física), logré completar una exigente trayectoria científica que incluyó un título en Biología marina, una maestría en Neurofisiología (con honores) y un doctorado en una carrera multidisciplinaria que incluyó Física, Biología y Nanoquímica, el cual completé con honores. Además, fundé una startup que desarrolla una nueva generación de soluciones tecnológicas innovadoras basadas en la IA y en métodos científicos. He transformado el trauma físico y mental en una base para el crecimiento y el empoderamiento personal y profesional. Actualmente, soy mentor en la comunidad de veteranos heridos de Tzahal, tanto para pacientes con TEPT como para heridos físicos. Me desempeño como asesor estratégico–tecnológico para el desarrollo e implementación de soluciones innovadoras en el ecosistema de heridos de Tzahal y víctimas del odio. Además, actúo como «embajador» en el ámbito social y digital de soluciones biotecnológicas y tecnologías innovadoras para el complejo desafío del TEPT.

– En base a su experiencia personal y profesional, ¿cómo se le transmiten o deberían transmitirse las vivencias en los Centros Beit Halojem a un ingresante?

– Los Centros Beit Halojem, de la Organización de Héroes heridos de Tzahal, opera numerosas y diversas actividades para un público amplio y diverso. La innovación que aportamos sobre el terreno, en forma de sistemas digitales y soluciones de inteligencia artificial, le permite a los centros Beit Halojem adaptar sus servicios a las necesidades de la comunidad que los recibe. Esto comienza con el sistema de ejercicio de derechos que estamos implementando, en el que cada persona herida puede ver en segundos todos sus derechos, y continúa con soluciones tecnológicas para los distintos departamentos de los centros Beit Halojem (administración, fundación, etc.). Cada departamento podrá utilizar las herramientas y soluciones tecnológicas que le ayudarán a resolver problemas, superar obstáculos y mejorar la respuesta a las miles de personas heridas de Tzahal, que tanto lo necesitan.

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