Itongadol/Agencia AJN.- (Por Stav Levaton – The Times of Israel) La guerra que Hamás inició el 7 de octubre de 2023 se extendió mucho más allá de la Franja de Gaza, involucrando a Irán, Hezbollah en el Líbano y a los Hutíes en Yemen. Sin embargo, mientras Israel enfrentó ataques desde múltiples frentes en los últimos meses, el grupo que desencadenó el conflicto estuvo llamativamente ausente del campo de batalla, respetando en gran medida el alto el fuego que detuvo los combates en octubre.
No obstante, los expertos advierten que esa ausencia no debe confundirse con una derrota. Pese a casi tres años de operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y meses de esfuerzos diplomáticos para poner fin definitivo a la guerra, Hamás sigue armado y mantiene el control de gran parte de Gaza al este de la línea de alto el fuego.
“En su lado de la Línea Amarilla, Hamás tiene el monopolio de la fuerza. Eso alimenta toda su estrategia, que en este momento consiste en demostrar que ganó la guerra porque sobrevivió”, afirmó Jonathan Ruhe, especialista militar del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Cuando el presidente estadounidense Donald Trump presentó hace ocho meses su plan de paz de 20 puntos para Gaza, el desarme de Hamás figuraba entre sus pilares fundamentales. La iniciativa prevé posteriormente el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de garantizar la seguridad de la Franja durante un período de transición.
Sin embargo, imágenes difundidas en internet desde la entrada en vigor del alto el fuego muestran a integrantes armados de Hamás patrullando calles, realizando demostraciones públicas de fuerza y tratando de transmitir que su ala militar sigue operativa.
Al mismo tiempo, Hamás se abstuvo de lanzar ataques significativos contra territorio israelí desde octubre. La relativa calma persiste pese a que las FDI continúan efectuando ataques casi diarios en Gaza, que Israel asegura están destinados a neutralizar amenazas o responder a violaciones de la tregua.
El último intento conocido de disparar un cohete contra Israel ocurrió en enero, cuando las FDI informaron sobre un lanzamiento fallido desde la zona de Ciudad de Gaza.
Incapacidad más que moderación
Según Samuel Ben-Ur, analista de la Fundación para la Defensa de las Democracias, la ausencia de disparos de cohetes no implica un cambio en las intenciones de Hamás.
“Si pudieran llevar a cabo hoy otro ataque similar al del 7 de octubre, lo harían. Su estrategia consiste en infligir el mayor dolor posible a Israel y obligarlo a realizar concesiones”, sostuvo Ben-Ur.
A su juicio, la contención del grupo refleja más sus limitaciones militares actuales que una modificación de sus objetivos.
Funcionarios israelíes señalaron en marzo que, aunque Hamás probablemente intenta rearmarse durante el alto el fuego, está muy lejos de recuperar la capacidad que tenía antes de la guerra, cuando lanzaba regularmente cohetes desde Gaza hacia el sur de Israel.
Las FDI consideran que esos esfuerzos son “muy limitados”, principalmente porque la organización perdió acceso a sus rutas de contrabando de armas, especialmente las que atravesaban la frontera con Egipto.
Como consecuencia, Hamás recurrió a métodos más clandestinos. En febrero, medios israelíes informaron que estaba utilizando contenedores sumergibles que flotan apenas por debajo de la superficie del mar para transportar materiales destinados a la fabricación de cohetes desde la península del Sinaí hacia Gaza.
Un brazo militar debilitado, pero un régimen intacto
Ben-Ur subrayó que no existen indicios de que Hamás haya logrado reconstruir su arsenal de cohetes.
Antes de la guerra, se estimaba que poseía entre 18.000 y 30.000 cohetes y misiles no guiados, según cálculos del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional.
Las FDI creen que todavía conserva algunos cientos de proyectiles fabricados antes de la guerra que no fueron destruidos durante la ofensiva terrestre israelí.
Ruhe considera que los arsenales de cohetes y misiles de Hamás están “prácticamente reducidos a cero”. Asimismo, su capacidad de producción fue gravemente dañada por los ataques israelíes contra su infraestructura militar.
En los últimos meses, Israel también eliminó a comandantes vinculados al programa de misiles y producción de armamento del grupo. Entre ellos figuran responsables del llamado “proyecto de misiles de precisión” y expertos técnicos clave para la fabricación de armas.
Las FDI también mataron al jefe militar de Hamás, Izz al-Din al-Haddad, el 15 de mayo, y a su sucesor, Mohammed Odeh, once días después.
Sin embargo, los analistas advierten que esto no significa que Hamás haya sido desarmado. La organización aún conserva armas ligeras y medianas, incluidos fusiles de asalto, ametralladoras y explosivos utilizados para fabricar artefactos explosivos improvisados, que continúan siendo una de las principales amenazas para las tropas israelíes dentro de Gaza.
También mantiene acceso a drones, muchos de ellos de uso comercial adaptados para fines militares. Según un oficial israelí citado recientemente por el portal Walla, Hamás incluso dispondría de drones de fibra óptica resistentes a las interferencias electrónicas, una tecnología utilizada por Hezbollah contra las fuerzas israelíes en el Líbano.
Consolidar el control interno
Los analistas consideran que Hamás está destinando buena parte de los recursos militares que conserva a reforzar su control sobre la población gazatí.
Ben-Ur aseguró que en las últimas semanas se registraron más casos de ejecuciones públicas de palestinos por parte de Hamás, una práctica que también utilizó durante anteriores períodos de alto el fuego.
Las víctimas suelen ser miembros de bandas rivales, opositores políticos o personas acusadas de colaborar con Israel.
Sin una vía clara hacia el desarme
Teniendo en cuenta que Hamás mantiene presencia militar en la Franja, los expertos sostienen que la cuestión ya no es si el grupo aceptará desarmarse voluntariamente, sino quién estará dispuesto a hacerlo por la fuerza.
Israel insiste en que el desarme debe concretarse antes de avanzar seriamente con la reconstrucción de Gaza, lo que mantiene a la Franja en una situación de incertidumbre.
En ese sentido, Ruhe argumenta que Hamás utiliza las capacidades militares que conserva para transmitir un mensaje claro: cualquier intento de expulsarlo del poder encontrará una fuerte resistencia.
“Hasta que alguien encuentre la manera de desarmar a Hamás por la fuerza, el resto del plan de Trump no podrá ponerse en marcha”, aseveró el especialista militar.
Según Ben-Ur, las FDI siguen siendo el único actor capaz de ejecutar esa misión, aunque ello implicaría una nueva fase de operaciones militares contra Hamás.
Mientras tanto, Jerusalem continúa ampliando gradualmente su control territorial. El mes pasado, el primer ministro Netanyahu anunció que ordenó al ejército controlar el 70% de Gaza, frente al 60% actual.
Para Ben-Ur, esta medida debe interpretarse como una extensión de la campaña destinada a destruir infraestructura terrorista más que como un intento de anexión permanente.
El futuro de Gaza sigue siendo incierto. Pero, según Ruhe, una situación en la que Hamás permanece debilitado aunque armado y en el poder difícilmente pueda ofrecer una estabilidad duradera.
Si Gaza continúa deteriorándose y deja de figurar entre las principales prioridades de Israel, mientras el Estado judío concentra su atención en otras amenazas regionales, advirtió, podrían reproducirse las condiciones que permitieron a Hamás sorprender al país el 7 de octubre, abriendo la puerta a un nuevo ataque de gran magnitud por parte de una organización que, aunque debilitada, sigue siendo peligrosa.

