Itongadol/Agencia AJN.- El Aeropuerto Ben Gurión atraviesa una de las semanas más complicadas de la temporada alta de verano: apenas un tercio de los vuelos partió en el horario previsto, mientras que decenas de miles de pasajeros enfrentaron largas demoras y cancelaciones de último momento.
Según un análisis del sistema TLVFLIGHT sobre 3.499 vuelos operados entre el 20 y el 27 de julio, solo 1.089 vuelos (31%) despegaron a la hora programada. Otros 709 registraron retrasos de entre 30 minutos y una hora, 479 sufrieron demoras de una a dos horas y 363 partieron con más de dos horas de atraso. Además, 83 vuelos fueron cancelados durante la semana.
La demora promedio en el principal aeropuerto de Israel fue de 40 minutos, aunque en determinados horarios la situación fue mucho más grave. A las 14:00, por ejemplo, el retraso promedio alcanzó los 83 minutos.
Entre las aerolíneas más afectadas se destacó Blue Bird Airways, con una demora promedio de 99 minutos, seguida por la chipriota TUS Airways (82 minutos) y Lufthansa (79 minutos).
Las dificultades responden a una combinación de factores locales e internacionales. Por un lado, Ben Gurión alberga actualmente 33 aviones cisterna de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que ocupan posiciones de estacionamiento y generan una intensa actividad de despegues y aterrizajes. Su partida, prevista inicialmente para el 21 de julio, fue pospuesta debido a la reciente escalada de seguridad.
A esto se suman problemas en los sistemas de radar y control aéreo en Grecia, particularmente en Atenas y en las regiones de Sitia y Kavros. La falla provocó un efecto dominó en el tráfico aéreo del Mediterráneo, afectando también a aeropuertos de París, Madrid, Berlín y Zagreb.
Las consecuencias fueron visibles para los pasajeros. Familias con niños pequeños y viajeros mayores denunciaron largas horas de espera tanto en las terminales como dentro de los propios aviones.
Una pasajera que debía regresar desde Heraclión, en Creta, relató que permaneció más de 90 minutos a bordo antes de despegar en un vuelo de Arkia hacia Tel Aviv. En otro caso, pasajeros de un vuelo de Wizz Air con destino a Roma fueron informados, ya sentados en la aeronave, de que debían modificar la ruta debido a la congestión del espacio aéreo griego, lo que retrasó la salida cerca de una hora.
La situación se agravó el viernes para varios vuelos de Arkia, cuyos horarios fueron postergados repetidamente hasta coincidir con el cierre programado de Ben Gurión para tareas de mantenimiento de pista. Como resultado, numerosos pasajeros quedaron varados durante horas en la terminal hasta la reapertura del aeropuerto a las 23:00. La compañía anunció posteriormente una compensación de 250 dólares en vales para cada pasajero afectado.
Los vuelos domésticos tampoco escaparon a los inconvenientes. Pasajeros que debían viajar desde Eilat a Tel Aviv denunciaron retrasos de varias horas, mientras las compañías aéreas aseguraron que notificaron los cambios con antelación y brindaron la asistencia requerida por la normativa vigente.
Las aerolíneas atribuyen la situación a la combinación de congestión aérea, escasez de personal en los servicios de asistencia en tierra y problemas operativos puntuales. Tanto Arkia como Blue Bird afirmaron que trabajan para minimizar el impacto sobre los pasajeros y restablecer la normalidad en sus cronogramas lo antes posible.

