Itongadol/Agencia AJN.- (Por Yoseph Haddad) Es cierto que una identidad palestina diferenciada aún no se había formado en ese momento —contrariamente a lo que se afirma hoy—. Sin embargo, los árabes que vivían en la tierra de Israel, entonces llamada Palestina bajo el Mandato Británico, tenían un líder local llamado Haj Amin al-Husseini, al que en la actualidad se lo considera como uno de los símbolos de la lucha palestina.
Haj Amin al-Husseini era extremo en su odio y antisemitismo y se oponía al sionismo a toda costa. Entre otras cosas, incitó disturbios y pogromos contra la comunidad judía en la tierra de Israel e incluso en países árabes. Cuando el régimen nazi llegó al poder, se convirtió en un aliado cercano de Adolf Hitler y colaboró con los nazis.
A su vez, al-Husseini apoyó la implementación de la Solución Final y pidió su expansión para incluir a los judíos en los países árabes. Incluso ayudó a establecer una unidad voluntaria musulmana dentro del ala militar de las SS.
Hoy, más de 80 años después, por un lado, los palestinos están entre los principales negadores del Holocausto, incluido el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, quien escribió su tesis doctoral sobre el tema. Por otro lado, existe una admiración generalizada por la ideología nazi. Según se informa, en muchos hogares de la Franja de Gaza en los que entraron soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se encontraron copias de Mein Kampf (Mi Lucha) en traducción al árabe.
Hamás son los nuevos nazis, y las atrocidades cometidas el 7 de octubre son lo peor que experimentó el pueblo judío desde el Holocausto.

