Itongadol/Agencia AJN.- Estudiantes secundarios desafían el peligro y ayudan a los agricultores del kibutz Yir’on, en la frontera de Israel con el Líbano, en el marco del programa Adam V’Adama.
Se levantan muy temprano, trabajan varias horas en el campo y luego se van a estudiar.
Después de todo lo que ha sufrido el norte de Israel, estos adolescentes eligen ser parte de la reconstrucción de esa región y del futuro de su país.
Yir’on es un kibutz de la Alta Galilea que cuenta con unos 400 habitantes.
A nivel arqueológico e histórico, tiene una gran relevancia global debido a que allí se han descubierto algunas de las herramientas de piedra más antiguas del mundo halladas fuera de África.
El kibutz fue fundado el 20 de mayo de 1949 por exmiembros de la Brigada Yiftach del Palmaj y del movimiento juvenil sionista Dror-HeHalutz para reforzar la frontera norte del Estado recién creado.
Su nombre proviene de la bíblica aldea de Iron, perteneciente a la tribu de Naftalí. mencionada en el libro de Josué.
En Yir’on se produce vino de calidad, cremalleras, muebles para armar, manzanas, peras, cerezas y kiwis.
Cuenta con un lago, cabañas para hospedaje, un jardín botánico con un árbol de almez de 200 años y un zoológico interactivo con ciervos, aves y otras especies.
Pero debido a su proximidad con la frontera, el kibutz se ha visto afectado por el conflicto con la organización terrorista Hezbollah: su comunidad civil fue evacuadas por razones de seguridad y la zona fue temporalmente transformada en un sector militarizado bajo un intermitente fuego de proyectiles y drones.

