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En medio de una gran crisis, la AMIA elige nuevo presidente

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 Itongadol/AJN.- La AMIA reprogramó para el próximo domingo 26 de junio el acto electoral en el cual sus socios elegirán, mediante su voto, a los miembros de la Asamblea de representantes de socios (90 titulares y 24 suplentes), que serán los encargados de designar quiénes integrarán la próxima Comisión Directiva.

Originariamente el acto electoral estaba convocado para el domingo 17 de abril pasado, cumpliendo lo establecido en el artículo 52 del Estatuto vigente, pero fue suspendido por decisión del Juzgado en lo Civil Nº 58, por la jueza Dra. María Isabel Di Filippo. El fallo fue ante la solicitud de miembros de la nueva agrupación “Juntos por AMIA”, que nuclea a “Amia es de todos” y “Plural Jai”, quienes aducían, y siguen sosteniendo, deficiencias en la confección del padrón electoral.

Previamente los miembros de “Juntos por AMIA” habían solicitado a la Comisión Directiva de la AMIA que se suspendiera el acto electoral del 17 de abril por el mismo motivo y, al no ser aceptado su pedido, resolvieron no oficializar una lista de candidatos a integrar la Asamblea de representantes de socios de la AMIA, el pasado 18 de marzo.

Ante esa situación, los dirigentes del “Bloque Unido Religioso (BUR)”, “Avodá” y “Likud”, que sí tenían decidido presentar las respectivas listas de candidatos a la Asamblea, dialogaron y consideraron conveniente presentar una sola lista electoral integrada mayoritariamente por dirigentes de dichas agrupaciones, de los cuales correspondían al BUR aproximadamente los dos tercios de las candidaturas.

Cumplidos los requisitos estatutarios, esa lista presentada bajo el nombre “Unidad y Acción por la Continuidad Judía” fue oficializada y será la única que los socios de la AMIA que concurran a sufragar el próximo domingo encontrarán en el “cuarto obscuro”.

En el boletín informativo semanal que AMIA distribuye por Internet, al anunciar la realización del acto electoral se incluyó el siguiente párrafo: “De esta manera, AMIA continúa dando cumplimiento al desarrollo del cronograma electoral originalmente dispuesto, y que no mereciera objeción alguna ni por el Tribunal ni por la autoridad administrativa de control (INAES). Cada una de las acciones efectuadas se ajustaron estrictamente a las normas establecidas por el Estatuto Social y por las leyes vigentes aplicables, sin que produjeran anomalías ni irregularidades de ninguna índole”.

Este texto responde de alguna manera a una carta abierta que “Juntos por AMIA” hiciera pública hace unos días, dirigida al presidente de la AMIA, Leonardo Jmelnitzky, el pasado 6 de junio. En misiva le solicitan que la institución rechace una nota presentada por el BUR, en la cual solicitarían sanciones a los socios que realizaron la presentación judicial para la suspensión del acto electoral el pasado 17 de abril y lo convocan a un debate público para debatir “los temas que atañen al desempeño de la actual Comisión Directiva”. Entre ellos incluyen la situación con el Rabino Salomón Benhamú, el pedido que hicieran en su momento para que se suspenda como socio a Héctor Timerman, a “los fondos de la AMIA destinados a subsidios educativos” y a la situación de algo más de 8.000 socios que consideran relacionados a “personas o instituciones ortodoxas”.

Enfrentamientos entre el oficialismo y la oposición han sido frecuentes en cada cadencia de la AMIA, tanto por el destino de los subsidios otorgados a las instituciones educativas comunitarias como por las moratorias o condonación de cuotas sociales que se establecían previas a los actos electorales, hasta que el atentado del 18 de julio de 1994 las puso en un plano muy inferior, pues los directivos de la institución debían enfrentar situaciones mucho más relevantes. Transcurridos más de 20 años resurgen de acuerdo a la nueva estructura política interna que se desarrolló en la comunidad en estas décadas, donde ya no es Avodá el oficialismo sino el BUR, y la oposición la conforman agrupaciones locales conformadas en los últimos años.

En esta situación, confusa para muchos miembros de la comunidad, que alejados de la política interna desconocen el origen histórico de la misma, lo previsible es que luego de la elección – si nada nuevo la impide – y de la consecuente sesión de la “Asamblea Electora”, surgirá una nueva conducción, presidida por un dirigente del BUR, que regirá los destinos de la AMIA en los próximos tres años.

Cuál será el futuro accionar de quienes hoy integran “Juntos por AMIA” es un interrogante que sólo el paso del tiempo nos responderá, ya que al haber decidido en su momento no presentar su lista electoral y por lo tanto no participar de la elección, no tendrán representación en la Asamblea de Representantes de Socios y desde ese lugar ser oposición a la nueva conducción.

Pero también es válido preguntarse qué actitud asumirán, ante esta virtual división existente, los socios de la AMIA que no forman parte, ni adhieren, a los factores políticos internos de la comunidad.

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