Inicio NOTICIAS KKL. Las poblaciones de la Aravá son fronteras virtuales con Jordania y requieren un refuerzo de seguridad

KKL. Las poblaciones de la Aravá son fronteras virtuales con Jordania y requieren un refuerzo de seguridad

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 Itongadol.- “Tenemos tres serios desafíos en la región: las fuerzas extremistas ese lado se fortalecen y crece la cantidad de refugiados que llegan desde Siria, las tormentas e inundaciones, y cuándo nos tocará un terremoto masivo por encontramos sobre la falla sirio-africana”, contó Noa Zer, directora de Desarrollo de Recursos del Consejo Regional, a la Agencia Judía de Noticias.

Itongadol.- “En toda la región de la Aravá, que tiene un millón y medio de kilómetros cuadrados y representa el 6 por ciento del territorio del Estado de Israel, donde la distancia entre los poblados más septentrional y más austral es de 70 kilómetros, la misma que entre Tel Aviv y Haifa, tenemos dos policías, tres bomberos y una base muy pequeña para reservistas, con menos de 50 soldados y un jeep militar que patrulla una vez al día los 200 kilómetros de valla fronteriza, así que tenemos una unidad con un centenar de voluntarios locales de primera o segunda generación que responden ante cualquier inconveniente o preocupación de seguridad”, contó Noa Zer, directora de Desarrollo de Recursos del Consejo Regional de la Aravá Central, a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

Ello ocurre porque “la frontera con Jordania es considerada relativamente tranquila y después de la firma del acuerdo de paz en octubre de 1994 hubo muy pocos incidentes, mientras que Israel tiene muchísimos desafíos de seguridad y fronteras mucho más ‘calientes’ que la nuestra, pero se debería velar por que todos los límites del país sean seguros para sus habitantes porque en la situación actual todo puede cambiar”, advirtió.

En ese sentido “tenemos tres serios desafíos de seguridad en la región”, explicó la encargada de los grandes proyectos, la recaudación de fondos y el vínculo con el judaísmo diaspórico de ese municipio sureño.

“El principal es que entre Eilat y el mar Muerto hay unos 200 kilómetros de frontera con Jordania, a la cual llamamos ‘virtual’ porque solo está marcada en los mapas, ya que no se ve una cerca, ni un muro, ni bases militares, y de hecho no hay forma de saber dónde termina y empieza cada país”, precisó.

“Uno de nuestros principales desafíos tiene que ver con que nuestras escuelas, jardines, comunidades y poblados están situados a menos de un kilómetro de un límite que prácticamente no existe” en un contexto en el cual “la realidad geopolítica de la región cambió, lamentablemente para mal, porque la situación en Jordania es cada vez más frágil y delicada, ya que las fuerzas extremistas se fortalecen y crece la cantidad de refugiados que llegan desde Siria”, y por ello “lamentablemente cada vez estamos más urgidos a pensar en la seguridad y la defensa”, prosiguió Zer.

“Prestamos atención al hecho que a medida que continúa la construcción de la cerca limítrofe con Egipto cada vez hay más y más actividad del lado jordano de la frontera porque las personas que quieren infiltrarse en el Estado de Israel buscan caminos alternativos para lograrlo y al tener un territorio tan extenso casi sin defensas, les resulta muy tentador y fácil”, alertó.

“Por supuesto que también tenemos la amenaza del ISIS, que viene desde Oriente; no es que creamos que seremos atacados mañana por la mañana, pero aporta al fortalecimiento de las fuerzas extremistas en Jordania y suma incertidumbre a esa amplitud geográfica”, agregó la directora de Desarrollo de Recursos del Consejo Regional de la Aravá Central.

“Nuestros poblados son una reafirmación territorial israelí entre el mar Muerto y los kibutzim del sur de la Aravá, y el límite con Jordania lo marcan nuestros invernaderos y nuestra gente”, insistió.

Por otra parte, “hay varias formas de cuidar las fronteras: estar allí y defender la soberanía israelí, y alentar la cooperación con la otra parte, que también lo hacemos”, resumió la telavivense que llegó a la zona hace 4 años con su esposo, que es segunda generación de agricultores de pimientos en el moshav Sfarán, fundado por su familia.

“En el primer sentido tenemos proyectos para ampliar la urbanización y poblar la zona con el KKL”, el Keren Kayemet Leisrael, que “es nuestro principal socio desde el punto de vista agrícola, social, educativo y cultural desde el comienzo, en los años ’50, y juntos construimos una comunidad exitosa en el corazón del desierto”, destacó.

“La cooperación con Jordania puede verse en varios programas, sobre todo en nuestra Estación de Investigación, sustentada anualmente por el KKL, donde alentamos el estudio y la práctica agrícolas conjuntos, ya que ese lado de la frontera está casi totalmente despoblado y la poca agricultura que tienen no es tan avanzada como la israelí”, diferenció Zer.

“La concepción es que los intereses económicos son más fuertes que los políticos y que en ese sentido a Jordania puede interesarle conservar la seguridad fronteriza; sin embargo, esta cooperación es muy compleja desde el punto de vista político y por eso no se difunden los lazos entre agricultores e investigadores de ambos países”, admitió.

“Otro proyecto del KKL que es muy importante para nosotros es el Camino de la Paz, que se encuentra a lo largo de la frontera, con la intención de desarrollar el turismo local e internacional en ambos lados” de la misma, señaló la directora de Desarrollo de Recursos del Consejo Regional de la Aravá Central.

“También tiene otro uso que está vinculado con la seguridad: hoy hay solo una ruta que entra y sale de la Aravá, la 90, que va del centro del país hasta Eilat, de modo que si ocurre una catástrofe, un incidente, una inundación o un congestionamiento, el Camino de la Paz nos sirve de alternativa; de hecho, fue mi salvación cuando cursaba el octavo mes de embarazo y tenía que ir a Beer Sheba para que me revisara el médico”, recordó.

Asimismo, “un segundo aspecto que tenemos en cuenta respecto de la seguridad tiene que ver con las tormentas en la Aravá, que tienen un uso positivo para los reservorios de agua que el KKL nos construyó en la zona para enriquecer nuestra economía, pero también muchos desafíos y peligros con los cuales debemos lidiar cada año”, relató la funcionaria.

“Al respecto hay una gran actividad del KKL y de la Autoridad Hídrica Regional respecto de la defensa de los poblados en prevención de inundaciones y la reparación de sus daños”, añadió.

Finalmente, “el tercer tema vinculado con la seguridad es que nos encontramos sobre la falla sirio-africana y es común escuchar preguntas del tipo cuándo nos tocará un terremoto masivo, ya que su ocurrencia a futuro se da por descontada”, reconoció Zer.

“En este sentido, todos rezamos y cruzamos los dedos para que no ocurra en nuestra época porque no hay demasiado para hacer más allá de preparar las edificaciones para que sufran lo menos posible un terremoto”, finalizó.

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