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IDEL: Programa de Fundación Judaica para la inserción laboral de personas con discapacidad

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IDEL (Integración y Desarrollo Laboral) es un programa de la Fundación Judaica creado con el objetivo de brindar respuestas a la problemática laboral y económica de toda persona con discapacidad con posibilidades de trabajar.
Su directora ejecutiva es Alejandra Goldschmidt, quien conversó con la Agencia Judía de Noticias.

P- ¿Cómo surgió la idea de formar IDEL? ¿Cómo consiguen el objetivo?
AG- IDEL nació hace 4 años. Es un proyecto que forma parte de la red de Fundación Judaica y lo estamos trayendo de Israel y Estados Unidos porque vemos que en estos países trabajan de manera muy bien con gente con discapacidad sensorial, motora e intelectual leve o moderada. Es un proyecto dirigido a gente con capacidades especiales, que para la empresa significa la posibilidad de tener un empleado que incluso a veces produce más que una persona convencional. Es decir: todas las personas tenemos mayores habilidades que otras en determinados aspectos y cuando existe una discapacidad siempre hay una compensación; por ejemplo, una persona con síndrome de Down es muy sistemático y puntilloso y puede hacer tareas reiterativas con muchos mejores resultados que una convencional, lo cual puede ser un gran beneficio para la empresa, que le permita crecer y producir más. Desde esta ideología nace IDEL: no desde el asistencialismo, sino como un proyecto social que rinde y funciona empresarialmente. Además, les permite a las empresas cumplir con una ley (de incorporación laboral de personas con discapacidad), ya que en muy poquito tiempo la que no la cumpla van a ser sancionada. Esto les sirve para no hacerlo como una obligación empresarial, sino de una manera que les rinda.
P- ¿Sólo buscan formar lazos o hay un seguimiento?
AG- La verdad: estamos teniendo muchísimo éxito en la ubicación de personas, y el gran secreto frente a otras experiencias que hubo en la Argentina es el seguimiento y el acompañamiento. Durante el primer día, la persona está acompañada por especialistas, que después se van alejando poco a poco, dependiendo de las necesidades de esa persona. Pero nunca se queda sola: irán cada dos o tres meses. También damos formación a sus compañeros de trabajo y jefes para compartir el espacio físico porque en la Argentina no hay experiencia y muchas veces no saben cómo tratar a la persona que ingresa.
P- ¿Cuántas personas llevan incorporadas dentro de una empresa?
AG- 52 personas. Y tenemos otro programa muy exitoso, que se llama “Trabajando en IDEL”, por el cual se terceriza la producción: las empresas traen la materia prima y los jóvenes con discapacidad trabajan en la institución, supervisados por un grupo de voluntarios profesionales, y la transforman en el producto terminado, que después la empresa retira y vende al mercado. O sea que además de tener un muy buen producto, no tiene que estar ocupándose de un montón de cuestiones en el proceso, como tener espacio físico o el mantenimiento del lugar.
P- ¿Cuál es el porcentaje total en la Argentina de personas con discapacidad?
AG- La Organización Mundial de la Salud considera que una de cada cinco familias tiene una persona con discapacidad, o sea que estamos hablando de alrededor de 2 millones de personas en la Argentina. Es un número importante, pero no quiere decir que todas ellas tengan la edad, posibilidad o capacidad de trabajar. Es muy difícil hablar de números porque no existen estadísticas ni demasiada historia sobre incorporación de este tipo de personas en el mercado de trabajo. La lista de espera es similar a los que tenemos ubicados en este momento, con lo cual apuntamos a incorporar a más empresas porque tenemos disponible gente capacitada y preparada para trabajar.
P- ¿Se fijan las condiciones previas a la contratación?
AG- Sí, por supuesto. Hay dos modalidades de contratación: una es que la persona sea parte de la empresa, como cualquier convencional, con la diferencia de que, por ley, se paga la mitad de las cargas patronales y hay un montón de otras cuestiones, y la otra posibilidad es la tercerización. Entendemos que las condiciones tienen que ser buenas para ambos, pero es cierto que hay empresas que aprovechan la situación y pagan a resultado, lo cual son números muy bajos. Hemos tenido alguna mala experiencia que nos sirvió de aprendizaje.
P- ¿Cómo hacen para fomentar que las empresas utilicen esos métodos?
AG- Nos acercamos a las empresas por todas las vías posibles. La mejor manera de que las empresas quieran contratar personas con discapacidad es la experiencia. Es el caso concreto de Chocoarroz, que empezó contratando a una persona para ver cómo le iba porque la directora tiene mucho interés por lo social. Ahora, el 10% de la empresa son personas con discapacidad porque son empleados motivados, que les gusta su trabajo. Cuando baten su record traen algo para festejar con sus compañeros, y su entusiasmo no decae, sino todo lo contrario.
P- Tienen un sistema común con los Estados unidos e Israel, ¿no?
AG- Sí. Somos parte de una red internacional (International Association of Jewish Vocational Services) que existe hace 42 años. En Israel, por ejemplo, el correo se maneja con personas con discapacidad, a través del modelo que trajimos a la Argentina.
P- ¿A las personas con discapacidad se les nota una mayor felicidad?
AG- Sí, sin dudas. Es un cambio radical. Uno tiende a llamarlos “chicos”, y lo que los diferencia de un adulto es el trabajar. El hecho de venir a IDEL y tener su trabajo los hace convertirse en adultos y les eleva la autoestima.
P- ¿Cuáles son los objetivos para este año?
AG- Hacer un emprendimiento propio. Estamos analizando varias posibilidades y planes de negocio. El 29 de agosto, a las 21 hs., en el Sheraton de Retiro, Carlos Vidomenico hará un desfile a beneficio de IDEL. Es una persona muy solidaria, que quería ayudar a una fundación con la cual se identificara. Cuando se enteró de lo que hacemos, le encantó. Las entradas se consiguen en la Secretaría de NCI (Arcos 2319) y tiene un costo de 100 pesos.

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