Ocho coroneles cargaron el ataúd de Hariri, de 45 años, que fue asesinado en el choque con la armada libanesa cerca del kibbutz Misgay Am.
La hija de Hariri, Noy, elogió a su padre y dijo: “No puedo creer que no te voy a volver a ver, que no te voy a abrazar y besar, que no me voy a reír con vos y de vos, que no nos vas a ver a Shir y a mi con el uniforme (de
Ayer, decenas de amigos y conocidos se juntaron en la casa de Hariri en Netanya para acompañar a la viuda y a sus hijos.
Debía ser la última reserva de Hariri luego de 27 años de servicio, y el comandante de la misma estaba esperando ser enviado a casa pronto para pasar el resto de las vacaciones de verano con su esposa y sus cuatro hijos.
Hariri trabajaba en el negocio familiar vendiendo materiales de construcción. Según su familia y amigos, no había nada que amase más que la armada y nunca se negó a ningún llamado de la reserva.

