Los padres habían traído a su hijo enfermo a Hadassah desde su casa en una aldea al menos a dos horas al norte de Jerusalén. Después de varias semanas en el Departamento de Pediatría del Hospital Hadassah Ein Kerem, el niño recuperó la salud.
"Estuve observando el departamento", dijo el padre, "y vi que hay cosas que ustedes necesitan. Hablé con la Jefe de enfermeras y juntos hicimos una lista. Cosas como cochecitos para transportar a los niños y juguetes que les ayudan durante su estancia. Voy a recaudar fondos para ustedes", dijo enfáticamente. "Yo voy a garantizar que los niños que tienen la suerte de ser tratados aquí tengan todo lo necesario."
La señora Moskowitz señala: "Durante estos días, cuando la relación entre los árabes de Israel y los judíos de Israel parece especialmente frágil, una interacción de este tipo me recuerda que hay esperanza, incluso en los tiempos difíciles."

