El tercer nazi más buscado del mundo estuvo involucrado en todo el proceso de asesinato de judíos en el campo de concentración Belzec: desde llevarse a víctimas de trenes hasta empujarlos a cámaras de gas y tirar cadáveres en fosas comunes, explicó la corte alemana ayer.
Samuel Kunz, un hombre de 88 años que vivió tranquilamente por décadas, fue acusado la semana pasada con cargos que involucran el asesinato de 430.000 judíos luego de haber hecho carrera como empleado en un ministerio estatal y vivido en una pequeña ciudad en las afueras de la ex capital de Alemania Occidental, Bonn.
Ayer la corte de Bonn que lo acusó, reveló mayores detalles de los cargos y dio especificó sobre los crímenes, que se sospechan que el ex guardia cometió en Polonia desde enero de 1942 hasta julio de 1943.
“El acusado trabajaba en todas las áreas del campo”, explicó Matthias Nordmeyer, un vocero de la corte.
El caso de Kunz solo salió a la luz a partir de la investigación de los fiscales de la mayor organización de cazadores de nazis, el Centro Simon Wiesenthal, cuando estaban revisando documentos de
El descubrimiento llevó a que el centro listara a Kunz en abril como el 3er nazi más buscado debido a que estaba personalmente involucrado en las matanzas, dijo el jefe de la organización, Efraim Zuroff.
La corte también anunció que Kunz ha sido acusado en una corte juvenil alemana porque tenía 20 años en esa época, lo que puede llevar a que se lo enjuicie como adolescente y se enfrente a una pena mucho menor.
Según los detalles dados a conocer por la corte, las víctimas llegaban al campo de concentración y se les decía que debían tomar una ducha antes de poder empezar a trabajar, lo que ya se sabe que era el mayor proceso de matanza.
“Los amenazaban con pistolas, navajas y filos de madera, los obligaban a apurarse y debían desnudarse. Luego, a las mujeres se les cortaba el pelo e iban pasando primero los hombres, después las mujeres y los niños, y se los empujaba a las cámaras de gas”, aseveran las declaraciones de la corte.

