Quizás el mayor mérito en política exterior del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, haya sido situar a Brasil en el mapa del mundo. Durante sus ocho años de mandato, el carisma personal de Lula y su apuesta por el multilateralismo lograron otorgar al país un incipiente reconocimiento de las principales potencias, aunque sus críticos resaltan, al mismo tiempo, resbalones diplomáticos de altura, como su reciente intervención en el conflicto de Occidente con Irán.
Durante los dos mandatos de Lula, Itamaraty (sede del ministerio de Relaciones Exteriores) abrió una veintena de embajadas y promovió la creación de organismos, como la Unasur o el Consejo de Defensa Sudamericano. Además, gracias a la velocidad crucero que alcanzó su economía, el país pasó a formar parte del BRIC (junto con Rusia, India y China).
Para Eduardo Viola, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de Brasilia, los errores de Lula han sido, sin embargo, abultados. "Su política en América latina ha sido un fracaso; se ha basado en una retórica de la integración, pero con una baja capacidad de promoverla. El Mercosur está estancado y la Unasur es una institución simbólica y sin eficacia", afirma Viola.
Entre los aciertos de la política exterior brasileña, Viola destaca la ampliación de la estructura económica del G-8 hacia el G-20: "Brasil promovió con éxito esa sustitución, con la idea de reformar el poder de decisión del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI)".
La candidata del oficialismo, Dilma Rousseff, ha prometido que, si alcanza la presidencia en las elecciones del 3 de octubre, mantendrá, en líneas generales, esa política exterior basada en la no injerencia en los asuntos internos de otros países y en el fomento del multilateralismo.
"Rousseff desarrollará una política exterior similar a la de Lula, privilegiando una posición independiente y priorizando las relaciones con los países vecinos de América latina y el impulso al Mercosur", explicaron a LA NACION fuentes del PT. "Al mismo tiempo, se van a reforzar las relaciones con Europa y con Estados Unidos, pero manteniendo el sello de identidad de Brasil, que apuesta por una diplomacia de la no violencia y contraria a las sanciones internacionales a terceros países", añadieron.
La relación con Estados Unidos fue como seda durante los dos mandatos de Lula, hasta que se cruzó en el camino el controvertido programa nuclear iraní. Recientemente, Brasil, junto a Turquía, quiso hacer valer el papel de las potencias emergentes en el tablero internacional, promoviendo un acuerdo para que se eliminaran las sanciones al régimen de Mahmoud Ahmadinejad. Washington desautorizó entonces el paso dado por Lula, un roce que Brasilia ha minimizado. Sin embargo, según el canciller brasileño, Celso Amorim, "no se puede hablar de una crisis entre los dos países".
La alfombra roja con la que recibió Lula a Ahmadinejad el año pasado en Brasil también irritó a la Casa Blanca, como las buenas relaciones que Lula mantiene con el régimen cubano; unas relaciones que están poniendo en apuros a Rousseff durante la campaña. La semana pasada, durante un programa de televisión, la ex ministra de la Casa Civil fue interpelada por esos vínculos de Lula. Dilma salió al paso como pudo. Se declaró en contra de que hubiera presos políticos por cuestiones de opinión y luego contraatacó: "¿Y en Guantánamo se respetan los derechos humanos?".
A Rousseff le queda pendiente el objetivo que Lula no pudo cumplir: obtener un asiento en el Consejo Permanente de Seguridad de la ONU. Para ello, según los expertos, Dilma deberá cuidar al máximo las relaciones con el gobierno de Barack Obama y seguir manteniendo la marca país de Brasil, que Lula ha sabido "vender" en el mundo.
Para Fabián Calle, experto argentino en relaciones internacionales, el último lustro será visto en el futuro como una "edad de oro y tal vez irrepetible de la política exterior de Brasil". Sin embargo, ese período dorado estaría entrando en una fase de debilitamiento, dado que las circunstancias en política exterior que permitieron en el pasado a Brasil "hacer arriesgadas jugadas sin pagar grandes costos" estarían cambiando. lanacion.com

