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Los partidos de derecha y religiosos evalúan que el posible pedido del presidente del Likud de solicitar dos semanas de prórroga para lograr formar la coalición no se deba sólo a las dificultades para formarla, sino a las aspiraciones de lograr un gobierno de “amplia mayoría”.
A pesar de los intentos de Netanyahu por formar un gobierno de unidad entre las dos fuerzas principales, los últimos contactos entre las dos fracciones (Likud y Kadima) se cortaron abruptamente cuando Netanyahu había propuesto una rotación no igualitaria, en donde el representante del Likud gobernaría por tres años y la actual canciller, Tzipi Livni, por un periodo de un año y siete meses.
Otro de los puntos de discordia es el tema de la negociación con los palestinos, algo que Livni y su gente apoyan y en cambio el ex premier no está a favor.
Por otra parte, el primer ministro designado volvió a llamar hoy al laborismo a unirse a su gobierno: “hay mucha gente que puede aportar desde distintos sectores : la seguridad, la economía, la sociedad”. Netanyahu le habría prometido a Barak cinco ministerios, entre ellos el de Defensa.
Según el premier designado: “la entrada de Avodá fortalecerá al gobierno en estos momentos y servirá para enfrentar con éxito los grandes desafíos que se avecinan”.
Cuando faltan pocos días para cumplirse los 28 días dados por el presidente Peres para conformar gobierno, Netanyahu sólo ha podido lograr un acuerdo con el derechista y ultra conservador de “Israel Beitienu”, Avigdor Lieberman.
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