Así lo anunció el fiscal general de EE.UU., John Ashcroft, quien explicó que entre los cargos se encuentran extorsión, lavado de dinero y proveer apoyo material para terrorismo.
«Nuestro mensaje a ellos y a otros como ellos es claro: no hacemos ninguna distinción entre quienes llevan a cabo atentados terroristas y quienes a sabiendas financian, dirigen o supervisan organizaciones terroristas», afirmó.
Si los tribunales los hallan culpables, los procesados podrían enfrentar sentencias de cadena perpetua.
Al-Arian
Entre los acusados se encuentran cuatro residentes en Estados Unidos, incluyendo un profesor palestino de la Universidad del Sur de la Florida, Sami Al-Arian, quien dijo que todo era una cuestión de política, cuando fue arrestado por el FBI.
Sin embargo, Ashcroft afirmó que Al-Arian estaba bajo investigación desde 1995 y lo calificó de «pieza clave» para la obtención de fondos destinados a actividades terroristas.
Los otros cuatro acusados viven en el extranjero y no se sabe si ya han sido detenidos.
Según el fiscal general, la Yihad Islámica es responsable de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses: Alisa Flatow, de 20 años; y Shoshana Ben-Yishai, de 16.

