Israelíes y palestinos aguardaban hoy el resultado de una gestión diplomática del presidente egipcio, Hosni Mubarak, para resolver la crisis militar y humanitaria en Gaza tras el secuestro de un soldado israelí y la incursión del Ejército en territorio palestino.
Según fuentes palestinas citadas hoy por la radio pública israelí, el plan del presidente Mubarak consistiría en un canje del soldado secuestrado, Guilad Shalit, por prisioneros palestinos que están a punto o cerca de cumplir su castigo en prisiones de Israel.
En las oficinas del primer ministro israelí, Ehud Olmert, y de la titular de Exteriores, Tzipi Livni, decían desconocer ese supuesto plan, y se reiteraba que ‘Israel no negociará con terroristas’
Esa fórmula, la excarcelación de prisioneros ‘a punto de cumplir con su condena’ siempre que no hayan sido juzgados por delitos de sangre, tiene precedentes en dos acuerdos entre Israel y el ex presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat.
De la existencia del plan informó el propio Mubarak en una entrevista publicada por el diario egipcio Al Ahram.
El presidente Mubarak declaró al diario cairota Al Ahram que mantiene contactos con representantes de ambas partes y que ‘los primeros resultados son positivos’, por lo que pidió a Olmert detener ayer una anunciada ofensiva a Gaza por el norte.
Las Fuerzas Armadas de Israel lanzaron el pasado miércoles la ‘Operación lluvias de verano’ para rescatar al soldado secuestrado, sin que hasta ahora hayan podido encontrarlo.
En tanto, dos tercios de la población palestina de ese territorio autónomo se halla sin electricidad, entre otros padecimientos.
Tras la destrucción de la planta central de electricidad de Gaza hace dos días, la aviación israelí bombardeó esta madrugada más de veinte depósitos de armas y campos de entrenamiento de las milicias palestinas, entre otros objetivos, así como las oficinas del ministro del Interior, Said Siam, sin que se haya informado de víctimas.
‘A menos que consiga electricidad y combustibles, la población va hacia el abismo’, dijo a los periodistas en Gaza el Coordinador de Ayuda Emergencia de la ONU, Jan Egeland. ‘En unos días más veremos aquí una gran crisis humanitaria’, agregó el funcionario.
El primer muerto en Gaza desde el comienzo de la operación ha sido Mohamed Abdelal, de 25 años, miliciano de la Yihad Islámica, que falleció hoy a consecuencias de las heridas sufridas en un ataque.
De la captura del soldado en la base de Telem se responsabilizaron milicianos de Hamas, que ejerce el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en la franja autónoma de Gaza; los Comités Populares de la Resistencia y un desconocido ‘Ejército Islámico’.
El Gobierno israelí exige la liberación de Shalit bajo la amenaza de intensificar las operaciones militares y por ahora espera lograrlo mediante la presión internacional sobre el Gobierno de Hamas, que se halla bajo un boicot desde que el primer ministro, Ismail Haniye, asumió el mando hace menos de cuatro meses, después de ganar su Movimiento las elecciones palestinas de enero pasado.
La detención el jueves de 87 personalidades de Hamas, entre ellas diez ministros y veintitrés de sus legisladores, dejaron a la ANP con medio Gobierno.
Según fuentes palestinas, el presidente Mahmud Abás podría crear un ‘Gobierno de emergencia’.
Livni habló en las últimas 24 horas con la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, con Javier Solana, Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea (UE), y con Kofi Anán, Secretario General de la ONU.
Las operaciones israelíes tiene dos objetivos, rescatar al soldado Shalit, supuestamente cautivo en una vivienda del sur, y poner fin a los ataques de milicianos palestinos contra localidades israelíes desde terrenos deshabitados del norte de Gaza.
De momento, las tropas que invadieron esa zona por el sur seguían acantonadas a tres kilómetros dentro del territorio palestino y se abstienen de entrar en centros urbanos para buscar a Shalit.